Retina para Accenture

No perder el tren de la nube

Cloud para acelerar la recuperación, transformación y la resiliencia

Curiosamente, en estos tiempos es conveniente estar en las nubes. La nube, la tecnología Cloud, el Cloud Computing, es una de las patas de la transformación digital, junto con el análisis de datos masivos, la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas y algunas otras, todas ellas complejamente entrelazadas. Si bien esta transformación ya estaba muy arriba en la agenda de las empresas y administraciones, y hasta del ciudadano de a pie, la inesperada pandemia de la Covid19 ha venido a acelerarla. Es decir, a acelerar lo que ya era un acelerón.


¿Qué es el Cloud Computing? ¿Qué es migrar a la nube? Son las tecnologías que permiten el acceso remoto a los datos, a las aplicaciones, a la capacidad de computación. Es decir, eso que nos permite operar con los contenidos y herramientas de la tecnología sin tenerlos descargados en nuestro disco duro o en nuestro servidor local, sino a distancia, desde cualquier sitio. Las cosas ya no las tenemos nosotros, sino que están allá arriba, flotando en la nube.


En la nube están las canciones de Spotify, las películas de Netflix, los archivos de Google Drive, todo eso que antes nos petaba el ordenador. Vamos hacia una sociedad en la que, más que comprar cosas contantes y sonantes, pagaremos, ya pagamos, por su uso: ya no tienes el videojuego en casa, dentro de su funda, grabado en un disco plateado, sino que juegas a un juego que está la nube. Pero, aunque eso de la nube suene muy etéreo, no lo es tanto: la información no está realmente flotando en el espacio exterior, sino albergada en lejanos y grandes centros de datos, los data centers, que son muy tangibles y que gastan mucha energía (aunque, al final, resulten más sostenibles que la tecnología tradicional). La idea de la Cloud es sencilla, pero la tecnología es compleja. Y las implicaciones, importantes.


“Hoy en día, el proceso de migración a la nube no es una opción: es un imperativo de negocio. Es un proceso complejo que necesita una estrategia clara”, explica Francisco Nuez, responsable de Cloud First de Accenture. Para seguir siendo competitivas y eficaces tanto las empresas (grandes, medianas y pequeñas) como las administraciones públicas tienen que adoptar estas tecnologías que prometen un puñado de palabras mágicas: flexibilidad, escalabilidad, sostenibilidad, resiliencia, y sobre las cuales se pueden construir estrategias para analizar todos esos datos que producen las entidades y que se van por el desagüe de los circuitos integrados cuando, bien aprovechados, podrían revertir en innovar, mejorar el negocio o la experiencia de los clientes. El 88% de las empresas españolas han acelerado durante la pandemia la migración a la nube, según un estudio de Micro Trend.


“Aquellos que han adoptado herramientas de crecimiento y escalibilidad a través de Cloud se han demostrado a sí mismos que es una herramienta totalmente necesaria para una posición relevante dentro de la economía digital en un mundo que deja atrás la economía física”, dice Domingo Mirón, presidente de Accenture para España, Portugal e Israel. Los fondos europeos que llegan tras la crisis del coronavirus pueden ser, bien utilizados, un empujón a la transformación digital en general y al Cloud en particular.


“Cloud puede contribuir al estímulo de la economía tras la crisis y a generar nuevas oportunidades laborales y de negocio”, explica Carina Szpilka, presidenta de Adigital (Asociación Española para la Economía Digital). Según explica, es importante que se implemente no solo en las grandes empresas sino también en las pymes, tradicionalmente más refractarias a estos avances y que ahora pueden acceder con facilidad: se está produciendo una democratización de estas tecnologías que incluso pueden llevar a reducir la brecha digital, a cohesionar los territorios, a ser accesible a grandes capas de la población. Igual ocurrió con la electricidad, ejemplifica la presidenta: cuando hubo grandes centrales eléctricas la electricidad llegó a todos los hogares: antes solo tenían corriente los que la generaban en casa. Con la nube puede ocurrir algo parecido. “Es importante un cambio cultural en las entidades, hay muchos profesionales y cargos públicos que todavía no conoce estas tecnologías”, dice Szpilka, “las administraciones públicas pueden incluso, con su ejemplo, generar un efecto de arrastre”.


No hace falta tanta inversión e infraestructura: si bien la nube puede ser propia de cada empresa o institución, una nube privada, la tendencia actual es el uso de nube pública que proveen grandes proveedores, que suelen ser algunos de los sospechosos habituales de la Big Tech: Amazon Web Services, Google Cloud o Microsoft Azure, los llamados hiperescalares. Existe un tercer modelo: la nube híbrida, que combina ambas. El año pasado, sin embargo, la nube pública superó en España por primera vez a la privada, según el Informe Cloud Computing en España 2020, elaborado por Quint Group. Incluso, mediante la multicloud, cada empresa puede colaborar con diferentes proveedores para trabajar con las capacidades que más le interesen de cada uno. “La gente quiere evitar depender demasiado de un determinado proveedor, y prefiere coger lo mejor de cada una de las nubes: eso es el entorno multicloud”, señala Isaac Hernández, country manager de Google Cloud en España y Portugal. Los proveedores aseguran, además, un alto grado de ciberseguridad, incluso mayor que en las tecnologías precedentes.


Para todo ello es necesario, además, trabajar en la formación, el reskilling, de las personas que, en último término, forman las organizaciones y atraer el talento, a través de buenas condiciones laborales: estas tecnologías pueden generar más colaboración, creatividad e innovación entre los trabajadores de los diferentes departamentos. También formar a los estudiantes, a las nuevas generaciones: en un país con grandes tasas de paro juvenil hay muchos puestos de alta tecnología que se quedan desiertos, y es precisa más presencia de mujeres en las carreras tecnológicas, que son las que van a configurar el futuro. Muchas grandes empresas tecnológicas tienen programas de formación en estos sentidos. Además, la tecnología Cloud también es crucial en el nuevo paradigma del teletrabajo, que, tras los confinamientos, está aquí para quedarse. De hecho, las empresas con un Cloud más desarrollado pudieron adaptarse al teletrabajo en tiempos récord en comparación las que no era muy avanzadas en este ámbito. “España no puede perder este tren”, concluye Szpilka, “la digitalización es, junto con la sostenibilidad, la palanca para de la transformación de la economía”.

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