Axon 20 5G
Axon 20 5G
Móviles

Una cámara escondida tras la pantalla, la innovación china que llega con el Axon 20 5G

Ni agujero, ni ‘notch’. La china ZTE estrena una nueva tecnología que permite instalar la cámara selfi bajo la pantalla

Los chinos lo copian todo es una máxima que choca cada vez más con la realidad. Y los teléfonos móviles inteligentes son uno de los mejores ejemplos de ello, porque las marcas del gigante asiático, que disfrutan de una creciente cuota de mercado a nivel global, llevan ya años desarrollando nuevas tecnologías que revolucionan el sector. OPPO inventó primero la cámara rotatoria y luego la retráctil, Xiaomi deslumbró con el primer aparato todo pantalla, Vivo estrenó el lector de huellas bajo la pantalla y mostró la primera carga rápida de 120W, y Huawei lanzó la primera cámara periscópica para ofrecer un zoom óptico antes reservado a las cámaras fotográficas. Ahora, ZTE aporta su granito de arena con la primera cámara selfi escondida tras la pantalla.

El Axon 20 5G es el terminal que la estrena de forma comercial, y todo apunta a que otras marcas copiarán el año que viene este sistema que permite deshacerse de los agujeros en pantalla y del notch (la muesca que ha popularizado Apple desde el iPhone X) para ofrecer un panel totalmente limpio sin necesidad de instalar un sistema mecánico para extender la cámara frontal del móvil. ZTE asegura que no ha sido fácil lograrlo: ha tenido que desarrollar cinco tecnologías diferentes para que el cristal que tapa el objetivo se ilumine como cualquier otra zona de la pantalla cuando el usuario no se esté haciendo un selfi y para que sea transparente cuando se autorretrata.

“Se han utilizado materiales especiales, procesadores de control dual, circuitos únicos, una matriz de píxeles nueva, y un algoritmo desarrollado por ZTE”, explica la empresa en un comunicado. En resumen, la lente del objetivo está cubierta por un cristal especial y un film con píxeles de otro tipo que, gracias a un sensor especial, se integran bien con el resto del panel. “Se mejora la consistencia y se obtiene una transición natural”, explica ZTE. De forma adicional, la marca de Shenzhen ha prescindido también del altavoz para llamadas, logrando que el panel frontal no tenga ningún tipo de agujero. El sonido llega al oído a través de un componente situado también bajo la pantalla, un sistema con el que también experimentó Xiaomi en el primer aparato de la serie Mix.

El sistema funciona. EL PAÍS ha podido probar durante varios días el Axon 20 5G y, aunque con el móvil apagado el truco se hace evidente con un pequeño bloque de un negro más intenso en la parte superior central, al encender la pantalla la ubicación de la cámara no es fácil de encontrar. Para dificultarlo aún más, ZTE utiliza en los fondos de pantalla un degradado que oscurece la parte superior. En cualquier caso, el camuflaje resulta efectivo incluso con fotografías a pantalla completa: hay que fijarse detenidamente y buscar el ángulo menos favorecedor para encontrar esos píxeles díscolos, que se revelan sobre todo por su diferente densidad.

Axon 20 5G

“El objetivo es ofrecer la experiencia más inmersiva posible”, comentan desde el departamento de Comunicación de ZTE. Reconocen que, como sucede también con los teléfonos plegables, la tecnología irá refinándose el año que viene hasta que se integre a la perfección en la pantalla. Es algo que se agradece, porque jugar o ver películas en una pantalla cuyo tamaño coquetea con el de las tabletas resulta mucho más agradable si no hay un agujero o una muesca comiéndose parte de la imagen.

Además, el caso del Axon 20 5G es curioso porque, a diferencia de lo que suelen hacer otras marcas que incorporan sus novedades tecnológicas en buques insignia de alta gama, ZTE ha preferido estrenar la cámara bajo la pantalla en un móvil asequible. El terminal, que se pone hoy a la venta a través de un sistema de invitación que permitirá dosificar mejor el escaso stock disponible, cuesta en Europa 449 euros. “Nuestro objetivo es ganarnos a los usuarios de la generación Z”, explican desde la empresa.

Por eso, el Axon 20 5G incorpora una larga lista de componentes discretos que le permiten reducir el precio. Funciona gracias al procesador Qualcomm 765G y 8 GB de memoria RAM, cuenta con un almacenamiento interno de 128 GB ampliables hasta 2TB por tarjeta, y en la parte trasera está equipado con cuatro cámaras de las que solo dos son verdaderamente interesantes: la principal, con un generoso sensor de 64 megapíxeles pero sin estabilizador óptico, y un gran angular de 8 megapíxeles que cubre un ángulo de visión de 120 grados. Ese par, que ofrece unos resultados decentes, está acompañado por un objetivo macro de 2 megapíxeles que es mejor no utilizar, y un sensor de profundidad cuya utilidad en el modo retrato está siempre en duda.

El objetivo selfi que se esconde tras la pantalla trabaja con un sensor de 32 megapíxeles que ofrece una calidad mejor de la esperada, aunque las imágenes tienen tendencia a ofrecer unos colores algo deslavados. Por su parte, la batería de 4.220 mAh con carga rápida de 30 vatios cumple correctamente su función, pero, lastrada por el gran tamaño de la pantalla, llega justa al final del día. El diseño del terminal se antoja bastante estándar, sin estridencias, pero quizá excesivamente anodino. Afortunadamente, ZTE no ha sacado al mercado un ladrillo, y el terminal pesa 198 gramos, menos que otros más pequeños.

Es evidente que, aunque cuenta con potencia de sobra y componentes de calidad, el Axon 20 5G es uno de esos móviles que concentran su atractivo en uno de sus elementos. Es lo que en marketing llaman efecto wow. Y ZTE apuesta por esa cámara tras la pantalla para recuperar el lugar que ha dejado vacante en los últimos años en los mercados occidentales. Fue la primera empresa de telecomunicaciones china contra la que Estados Unidos arremetió antes de declararle la guerra a Huawei y, a pesar de que se ha recuperado de aquel golpe, es evidente que la marca ha reducido considerablemente su presencia en los mercados desarrollados. Habrá que ver si este teléfono le abre las puertas.

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