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Elena Rivera: no sin mi tableta

Elena Rivera: no sin mi tableta

La actriz Elena Rivera ha pasado del “ordenador ladrillo” en ‘Cuéntame cómo pasó’ a sufrir los efectos de un vídeo viral en su nueva serie ‘Alba’

Ninguna otra propuesta como la longeva Cuéntame cómo pasó para entender la evolución de la sociedad española, también a través de los artilugios tecnológicos. “La llamada caja tonta fue un acontecimiento, parecía magia. También hubo un antes y un después con la lavadora o el frigorífico. Yo viví en la serie la llegada de esos ordenadores que parecían ladrillos”, comenta Elena Rivera (Zaragoza, 1992), que acompañó a los Alcántara durante 13 años (los mismos a los que debutó).

Tras protagonizar este verano Inés del alma mía, la actriz se encuentra rodando Alba, adaptación de Antena 3 de la popular ficción turca Fatmagül, en la que su personaje sufre una violación múltiple cuyas imágenes acaban siendo compartidas en redes sociales. “Su sufrimiento es doble. El vídeo viral le arruina la vida aún más, provoca que la violación no termine nunca porque todo el mundo se cree con el derecho a opinar y entrar en la polémica de si son o no culpables. Haciendo esta serie me preguntaba si es mejor que no exista cierta tecnología”.

No es la única vez que la zaragozana se lo plantea. Además de estar en contra de compartir imágenes de menores en Instagram (“No subiría nunca fotos de mis sobrinos comiéndomelos a besos”), ha comprobado incrédula cómo esta plataforma le censuraba un supuesto desnudo. “En realidad no se veía nada. El cuerpo femenino, algo tan natural, no tendría que ser sexualizado. Te hinchas a ver fotos de hombres a los que se les ve todo. Tenemos aún esa mentalidad, hay que evolucionar y luchar contra ello”.

Decorar en 3D

La compra de una tableta y el tiempo libre provocado por la crisis sanitaria llevaron a Elena Rivera ha engancharse a Home Design 3D. “Nunca me pierdo el programa La casa de mis sueños, de los hermanos Scott, y como estaba a punto de mudarme busqué esta aplicación con la que puedes medir tu piso y ver en 3D los muebles o la pared con ciertos efectos de acabado. Es genial”.

Durante el confinamiento la actriz se compró una tableta por un motivo que va más allá de la lectura de guiones. “Aproveché el tiempo para estudiar y acabé la carrera de Magisterio Infantil. Así que me facilitó mi presentación online”. También dio clases a esos alumnos que ya son nativos digitales. “Como parte de mi trabajo de fin de curso puse vídeos de YouTube para que vieran cómo se hacen las películas. Me daban mil vueltas. No hay que cerrarse y pensar que porque sea un juego no van a aprender. Al contrario, estarán más motivados”.

Su acicate para con la tecnología fue su hermano mayor. “Es ingeniero informático y me arreglaba el ordenador cuando creía que me lo había cargado”. También le aficionó a los videojuegos: “Me gustaba el FIFA, y de cría jugaba mucho al Super Mario Bros”. Ahora prefiere los libros en papel –“me gusta el olor y el tacto no se puede reemplazar”–, aunque para la música, ella que también es cantante, es más de Spotify: “Me gusta la variedad, en mis listas hay flamenco, pop, country...”. En cuanto a ese smartwatch que le regaló su tía, “controla las pulsaciones cuando corro, pero guarda polvo en un cajón”.

La tableta le ha sido de gran ayuda para tener cerca a la familia (“Es curioso que cuanto más conectados más aislados estábamos”), pero no recomendaría este tipo de dispositivos para darse un atracón de streaming. “No critico las plataformas, pero todo se está haciendo más precario, como ver una película en un móvil. Se pierde la experiencia colectiva del cine, te refugias en tus cascos y tu pantalla”.

Lo que desea es volver a las salas. Como cuando vio Yo, robot y no dejaba de preguntarse: “¿Y si nos invaden las máquinas y el ser humano no puede hacer nada?”. ¿Un reto? Interpretar a una versión femenina de Mark Zuckerberg. “Me gustó mucho La red social, ojalá poder inventar algo así y que te dijeran que eres la bomba”.

Retina

25/10/2020
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El transporte que mola, en la Revista Retina

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