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“Algunos equipos directivos abusan de su poder para frenar la innovación educativa”
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“Algunos equipos directivos abusan de su poder para frenar la innovación educativa”

Lourdes Jiménez imparte clase en Chiclana de Segura, un municipio jienense de menos de 1.000 habitantes, en 2019 obtuvo el máximo galardón de los premios Educa Abanca por su innovación en el aula

La “escuela del cambio” que reivindica Lourdes Jiménez implica el uso de tecnología en el aula, un nuevo sistema de evaluación, una formación continua de los docentes, una reforma del sistema de oposiciones a maestro y un pacto de Estado por la educación. "Si alguien ejerce la misma profesión que tú y no quiere trabajar a tu mismo nivel, lo dejas en evidencia y tiene dos opciones: remar en la misma dirección o poner zancadillas para que no destaques", advierte.

El máximo galardón de los Premios Educa Abanca reconoce su innovación en el aula. ¿Cómo inició su apuesta por esa escuela del cambio?

En la universidad me dieron pinceladas sobre metodologías innovadoras sin aterrizar del todo su manejo, así que en 2009 comencé a trabajar con una teoría muy grande sobre qué es ser maestra, pero con una práctica bastante nefasta. Esto hizo que en mis inicios reprodujera los estilos de enseñanza tradicionales que yo misma recibí de pequeña. Aunque pronto me di cuenta de que mi alumnado se aburría tremendamente y comencé a motivarlos con la introducción de juegos y talleres en los que la tecnología juega un papel fundamental. Necesité mucha autocrítica y horas extra para investigar y formarme de manera autodidacta en metodologías adaptadas a la escuela del siglo XXI, como la gamificación o el aprendizaje por proyectos.

Imparte clases de Primaria y Secundaria en Chiclana de Segura, un municipio jienense de menos de 1.000 habitantes. ¿Alguna brecha digital dificulta su trabajo?

Debemos ofrecer las mismas oportunidades a todos los estudiantes, vivan donde vivan. Como en otros muchos colegios, tenemos carencias en cuanto a la calidad de la conexión a Internet y dispositivos tecnológicos que hoy en día actúan como un pegamento entre los contenidos y el aprendizaje. Se hace necesaria una ley educativa firme y con consenso nacional de todos los partidos políticos que, entre otros aspectos, incremente la inversión de recursos digitales en el aula y forme a los docentes en nuevas herramientas para descubrir y potenciar el talento de cada uno de los alumnos. Todo lo que sea invertir en educación es un avance para un país, aunque en el nuestro no acabemos de creernos que la escuela es la base de la transformación social que necesitamos.

¿Cuál es la misión actual de los docentes?

No tenemos que transmitir solamente conocimientos teóricos, sino también habilidades, destrezas y competencias que permitan desenvolverse en la vida real. Si la educación es la base de un país, los maestros somos transformadores sociales porque formamos en unos valores encaminados a conseguir una sociedad más empática, tolerante y abierta.

Al recoger su premio como mejor docente de España, habló de la necesidad de derribar unos “muros de resistencia” que aún habitan en los colegios.¿A quién se refiere?

Me refiero a algunos compañeros de profesión que ponen impedimentos a la necesidad del cambio. A veces incluso están respaldados por equipos directivos que abusan de su poder para frenar la innovación educativa o que no te prestan todo el apoyo que deberían, con lo que si acabas desarrollando tus proyectos es a costa de saltar obstáculos continuamente. Esto merma tu motivación y muchos acaban tirando la toalla por esa falta de respaldo.

¿Qué argumentan para poner esos obstáculos?

Nada. Yo lo llamo la envidia de la vagancia. Si alguien ejerce la misma profesión que tú y no quiere trabajar a tu mismo nivel, lo dejas en evidencia y tiene dos opciones: remar en la misma dirección o poner zancadillas para que no destaques.

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09/07/2020
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