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Anna Castillo
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Anna Castillo, contra la censura en Instagram

La actriz Anna Castillo, ganadora de un Goya, cree que el cuerpo de la mujer está sexualizado en su red social favorita.

Hace fotos en analógico, pero se considera una persona digital. “Lo mejor de la tecnología es su practicidad, te soluciona la vida; lo peor es que te distancia un poco del mundo real”, reflexiona Anna Castillo (Barcelona, 1993), ganadora de un Goya por El olivo (2017) y protagonista de La línea invisible (Movistar+), serie dirigida por Mariano Barroso sobre el origen de la banda terrorista ETA.

Su red social “favo”, como ella dice, es Instagram —en su cuenta @nanitita acumula 400.000 seguidores—, aunque no comparte su censura. “Instagram es machista. Hasta que el cuerpo de la mujer no se deje de sexualizar y el desnudo femenino no esté normalizado, como sí lo está el del hombre, va a seguir habiendo censura”, denuncia. “Para ser coherente con lo que pienso subo las fotos que quiero. Nunca me han censurado porque no he compartido nada explícito. No me apetece hacerlo, pero sí quiero mostrar imágenes que a mí me parezcan normales para visualizarlo”.

Instagram también ha hecho popular a su gato Capitán Castillo (@capitancastillog). “Lo tengo desde hace tres años. Me volví loca de amor porque nunca había tenido un animal de compañía. Lo único que quería era enseñar fotos suyas, como cuando subes stories de la persona que te gusta. La gente lo empezó a querer mucho y una chica le abrió su propia cuenta”. En cuanto a Twitter, la actriz confiesa no conocer bien su funcionamiento. “Me gusta estar enterada de todo, cotillear en Twitter porque es lo más rápido, pero no me siento cómoda interactuando.

El otro día con Brays Efe (actor con el que coincidió en la serie Paquita Salas) quería responderle a un tuit y no sabía si se lo estaba enviando a él o lo estaba leyendo la gente que le había contestado”. Reconoce que se le da mejor lidiar con los haters. “Aparecen si hablo de política, como en las últimas elecciones, pero me da igual. Si los comentarios eran despectivos bloqueaba a la persona: no tienes por qué faltarme al respeto. Los haters son inevitables pero también son personas que se aburren mucho. Yo puedo pensar muchas cosas sobre la gente que veo en Instagram pero no se me ocurriría decirle a nadie: ‘Pues menuda mierda de persona eres’. No lo hago siendo conocida pero tampoco lo hacía cuando no era tan famosa. No tengo esa falta de educación”.

En su filmografía, si hablamos de tecnología, destaca el personaje transexual que interpretó en la serie Web Therapy: “Hacía terapia online con el personaje de Eva Hache”. Y en cuanto a adelantos futuristas, recuerda cuando fue criogenizada en la última temporada de Estoy vivo. “En la vida real no entiendo el proceso de la criogenización, cuáles son los beneficios y las contraindicaciones. Seguro que no te puedes tirar 20 años congelado y luego despertarte como si nada”, bromea. Pero si pudiera elegir, le apetecería más viajar al pasado: “Poder ver a mis padres de pequeños. Es un poco cursi, pero me daría mucho amor conocerlos”.

Sin televisor, mejor un proyector

Aunque no es fan del género, la actriz elige Interstellar, de Christopher Nolan, como una de esas películas de ciencia-ficción que se pondría en su proyector de cine. “Es de la marca Optoma, en color blanco. Lo compré hace dos años. Como no tengo televisor, suelo ver algún programa en el ordenador, y el proyector lo utilizo para disfrutar del cine y de las series”.

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