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El presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, testifica en la Cámara de Representantes para explicar los planes de la compañía para lanzar su propia moneda digital, libra.
El presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, testifica en la Cámara de Representantes para explicar los planes de la compañía para lanzar su propia moneda digital, libra.
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Los empresariales: a la espera del momento oportuno

La industria y los reguladores han frenado Libra, el proyecto de Facebook: Sin embargo, la 'guerra' sigue librándose

Qué ocurriría si alguien tratase de lanzar una moneda privada que estuviese de forma inmediata a disposición de 2.500 millones de personas, el número de usuarios de Facebook? Mark Zuckerberg, fundador y máximo accionista de la empresa, propietaria también de Instagram y WhatsApp, sabe la respuesta: no así, no ahora, no tú.

Las autoridades del sistema financiero internacional han frenado de momento el proyecto de Libra, aduciendo su falta de concreción y los riesgos de la iniciativa. Y los propios socios de la alianza, bautizada Calibra, se han ido bajando del barco, obedientemente y sin hacer demasiado ruido.

Vodafone se sumó a finales de enero a una lista que también incluye a PayPal, Ebay, Visa y Mastercard. La preocupación por el uso de los datos personales por parte de las grandes compañías tecnológicas —mayor aún en el caso de Facebook tras el escándalo de Cambridge Analytica— también explica gran parte de los problemas de libra. Para Sara Degli Esposti, investigadora del CSIC especializada en la relación entre la privacidad y la tecnología, “libra es un episodio de una lucha por apoderarse de una tecnología que nació con una filosofía muy anarquista, la del bitcoin. Libra es justo lo contrario: la vuelta a una autoridad centralizada. Tiene la asimetría de información, es decir, poder, característica de las economías de plataforma”.

Pero la cuestión parece otra: en un mundo de pagos digitalizados, grandes corporaciones casi tan poderosas como los Estados e instituciones en crisis de credibilidad, ¿se pueden poner puertas al campo de proyectos como libra? “Facebook ha perdido una batalla, pero no la guerra, y con todo este proceso ha logrado una consultoría regulatoria gratis y de primer nivel”, ironiza al respecto Santiago Carbó. “Creo que el problema de libra es que la promovía Facebook, pero si lo llegan a hacer otros con mejor imagen, como Amazon o Google, tal vez el resultado sería otro”, opina.

La manifiesta animosidad de los reguladores contra Facebook “es casi insultante: ¿por qué cerrar la puerta a tanta facilidad de transacción?”, se pregunta Miguel Ángel Fernández Ordoñez, expresidente del Tribunal de Defensa de Competencia y exgobernador del Banco de España. Libra puede decaer definitivamente, pero la intuición es que otros proyectos de monedas digitales privadas están esperando su momento. Serían también stable coins, es decir, criptomonedas que se referencian a una bolsa de activos financieros, para ofrecer seguridad a los usuarios y evitar la volatilidad. En el caso de libra, su valor estaría respaldado básicamente por el dólar “para extender el liderazgo financiero de América”, como se encargó de recalcar el propio Zuckerberg en su comparecencia ante la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Es decir, es una vuelta moderna a la emisión monetaria privada con respaldo en otra divisa, en vez de en oro, como sucedió durante siglos. Pero hay fórmulas de todo tipo. Por ejemplo, Banco Santander participa, junto a otras trece entidades internacionales, como UBS y Barclays, en Fnality, un proyecto que desarrolla su propia stable coin. La Utility Settlement Coin (USC), respaldada al 100% por depósitos en divisas, sería la unidad de cuenta de pagos transfronterizos entre los bancos participantes de la red, con menos fricciones y riesgos que la de forma convencional.

¿Podrían estas monedas empresariales, de negocio a negocio, o de negocio a consumidor, operar fuera de blockchain? Podrían, aunque actualmente interesa ir acompañado de la fanfarria de la tecnología de moda. Pero como explica Pablo Fernández Burgueño, abogado of counsel especializado en ciberseguridad y protección de datos, en PwC Tax & Legal, “los sistemas informáticos financieros que utilizamos son magníficos, sin necesidad de recurrir a blockchain”. La cadena de bloques tiene dos ventajas, explica: la capacidad de probar que un hecho ha sucedido en un momento exacto, mediante lo que técnicamente se llama el hash, y una capa adicional de privacidad.

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28/10/2020
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