Sala de enfermeras a la que llegan los resultados de las pruebas que se realizan en remoto por todo el país.
Sala de enfermeras a la que llegan los resultados de las pruebas que se realizan en remoto por todo el país.
Covid-19

Así aplica China la telemedicina para evitar el colapso frente al coronavirus

Suo Langcidan reside en un remoto pueblo de Tíbet a más de 4.000 metros de altura. Lleva varias semanas con tos pronunciada y dolores de cabeza. Así que, finalmente, ha decidido consultar con un médico. No se va a mover de su casa, pero le van a atender en Shanghái, a 4.000 kilómetros de distancia. Enciende el móvil, abre la aplicación de telemedicina del hospital de Xuhui, detalla los síntomas en el formulario inicial, y espera a que le atienda un médico.

Xu Rong es la doctora que recibe su caso en la pantalla del ordenador. Comienza la videoconferencia: aunque Tíbet es una de las pocas regiones de China libres del coronavirus, Xu prefiere asegurarse y, después de una breve conversación, en la propia app transfiere a Suo a un especialista de Respiratorio que podrá atenderle mejor. “Si necesita que se le realice cualquier prueba, o bien se la harán en su casa o puede acercarse al centro de salud más cercano. Luego se suben los resultados en la propia aplicación y los analizamos aquí de inmediato”, comenta.

La siguiente consulta llega incluso de más lejos. Lei Ping, de 41 años, llama desde Francia. Está preocupada porque cree que en Europa no se están tomando medidas suficientes para combatir la epidemia, y lleva ya unos días con malestar general y tos, pero sin fiebre. “¿Has estado en zonas muy concurridas, o en contacto con alguien de China?”, inquiere Xu mientras revisa el expediente médico de Lei, que aparece haciendo clic en una pestaña del programa.

Sala de enfermeras a la que llegan los resultados de las pruebas que se realizan en remoto por todo el país.

Ante la respuesta negativa, la doctora considera que puede ser un mero resfriado. “No parece el coronavirus”, la tranquiliza, añadiendo que no pertenece a un colectivo de riesgo. Aun así, le pide que se proteja con una mascarilla, que se lave a menudo las manos, y que se tome la temperatura. Puede introducir ese dato en el expediente que se abre. “Solo hace falta que acudas a un centro sanitario si tienes dificultades para respirar”, le dice. Lei cuelga aliviada.

El Hospital de Xuhui es el primer centro sanitario público de Shanghái que ha recibido la aprobación para ofrecer asistencia sanitaria e incluso tratamiento a distancia. “Desarrollamos la aplicación en 2015 con el objetivo de estandarizar los servicios médicos, cuya calidad varía mucho de un lugar a otro”, explica Sun Mingming, director ejecutivo de la División de Administración Médica de la Comisión de Sanidad de Shanghái. “Queremos ofrecer el servicio de los hospitales AAA -los mejores del país- en todo el territorio. Y utilizamos herramientas de inteligencia artificial para ayudar tanto en el diagnóstico como en el seguimiento de casos crónicos”, añade.

Imagen de uno de los cubículos utilizados por los médicos que atienden a los pacientes 'online'.

El hospital virtual ha proporcionado asistencia ya a 1,82 millones de personas en 20 provincias. Y, al contrario de lo que se puede pensar, la mayoría -un 45,8%- tiene entre 40 y 60 años. “La epidemia del coronavirus es un acicate para acelerar el desarrollo de la telemedicina, porque ha demostrado que es una herramienta muy efectiva para preservar los recursos sanitarios. Como sucede con la gripe común, los pacientes se preocupan y acuden a Emergencias aunque no sea necesario, lo cual puede provocar el colapso del sistema”, explica Jian Zhou, presidente del Hospital de Xuhui. “La telemedicina es un primer filtro efectivo y nos permite destinar los recursos disponibles a quienes realmente los necesitan. Además, utilizando terminales de control remoto, facilita el seguimiento de enfermos crónicos, a quienes se proporciona tratamiento en sus casas siempre que sea posible”, añade.

Los resultados le dan la razón: desde que se puso en marcha, el pasado 31 de enero, la plataforma dedicada a las consultas relacionadas con el coronavirus ha atendido en la app a 176.368 personas que sufrían alguno de los síntomas del Covid-19, sobre todo fiebre. Es una cifra que multiplica por trece la de quienes han pedido una opinión cualificada por llamada telefónica. “15 hospitales han destinado personal, y también se han presentado voluntarios médicos que querían aportar su grano de arena durante el tiempo libre y que no tienen más que acceder a su cuenta desde cualquier lugar para atender a los usuarios. De las 200 consultas diarias que recibíamos antes del coronavirus, hemos pasado a 3.000”, detalla Jian.

Jian Zhou explica el funcionamiento del sistema de telemedicina del Hospital de Xuhui, en Shanghái.

De media, 210 médicos han pasado consulta de forma virtual cada día en un servicio operativo las 24 horas. “La mayoría de los usuarios no tenían el coronavirus y la app ha servido para evitarles un viaje al hospital, donde, además, existe un peligro de contagio más elevado”, sentencia el presidente del hospital antes de interesarse por la nacionalidad del periodista. “¿España?”. Jian niega con la cabeza y suspira. “Esperemos que podáis contener el virus”, responde con un gesto que se atisba como una sonrisa lastimera bajo la mascarilla.

Una visita al centro desde el que los sanitarios que gestionan la app pasan consulta demuestra que China le está ganando la partida al coronavirus: aunque la sala principal, en la que media docena de enfermeras recibe pruebas clínicas, continúa a pleno rendimiento, hay poca actividad en los cubículos de los médicos. “Ha caído mucho el número de quienes buscan asistencia por síntomas relacionados con el coronavirus. Además, la mayoría no lo ha contraído”, afirma una doctora que prefiere no dar su nombre. “Parece que lo peor ha pasado ya”, apostilla levantando el pulgar en un gesto de esperanza.

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07/08/2020
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