Una usuaria ejecuta varias aplicaciones ejecutadas a la vez en el Galaxy Fold.

Móviles plegables: ¿tendencia con futuro o moda pasajera?

Fabricantes como Huawei, Samsung o Motorola compiten con teléfonos flexibles que superan los 1.500 euros

En febrero de 2019 Samsung presentó en San Francisco su primer móvil plegable, el Galaxy Fold. Desde entonces, los principales fabricantes participan en una carrera constante por lanzar smartphones que se doblan. Huawei empezó a vender en octubre del año pasado el Mate X, equipado además con conectividad 5G. Un mes más tarde, Motorola presentó una nueva versión del legendario Razr, sin teclas físicas y con una pantalla plegable. Mientras que en 2020 Samsung y Huawei han presentado nuevas versiones de sus plegables, compañías como Xiaomi, Oppo o TCL también trabajan en terminales de este tipo. Todo indica que esta tendencia continuará en los próximos años. Pero, ¿están preparados los usuarios para los móviles plegables? ¿Cuánto están dispuestos a pagar por ellos? ¿Son estos terminales una moda o han llegado para quedarse?

Los fabricantes llevan años experimentando con nuevos diseños para intentar satisfacer las demandas de sus clientes. Teléfonos con pantallas más grandes. Baterías más duraderas. Cámaras que saquen fotos más nítidas —tanto de día como de noche—. Procesadores potentes para ejecutar apps con más velocidad. En cambio, la mayoría de usuarios no ha pedido de la misma forma un teléfono que se pueda abrir y volver a cerrar cuando esté listo para ser guardado, incluso en un bolsillo.

Esta es precisamente la principal utilidad de estos smartphones. Algunos como el Fold o el Mate X pretenden además mejorar la experiencia del usuario al visualizar contenidos multimedia y permitirle utilizar hasta tres aplicaciones de forma simultánea. Es posible, por ejemplo, ver un vídeo en Youtube, mientras se busca información sobre el mismo en Google y se comparten impresiones con un amigo por WhatsApp. Todo en la misma pantalla.

José García Fanjul, decano del Colegio Oficial de Ingenieros en Informática del Principado de Asturias, describe estos terminales como “una mezcla entre un teléfono y una tableta”: “Así podemos llevar en el bolso tanto la tableta que solemos utilizar en casa como el móvil que sacamos a la calle. Imagínate que estás en un avión y quieres ver una película o eres comercial y quieres hacer una demostración a un cliente, puede ser muy útil”, explica García, que además es secretario del Consejo de Colegios de Ingeniería Informática de España y profesor de la Universidad de Oviedo.

Estos smartphones con grandes pantallas suponen un reto para los desarrolladores de aplicaciones, que tienen que adaptarlas para que se vean correctamente en el terminal. “Ahora mismo la utilidad de estos móviles es discutible”, afirma César Pablo Córcoles Briongos, profesor de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Por ahora, “en Android hay muy pocas apps que funcionen bien en una tableta”.

Fallos en la pantalla

Hoy en día, Córcoles, también director del máster de desarrollo de aplicaciones web de la UOC, no se compraría un móvil que se dobla. A diferencia de gran parte de las innovaciones del pasado, los pocos plegables presentados hasta el momento han padecido problemas importantes. Por ejemplo, el Galaxy Fold. Samsung pretendía comenzar a vender el terminal el 26 de abril de 2019. Pero sus intenciones se vieron truncadas al prestar varios dispositivos de prueba a periodistas y youtubers estadounidenses especializados en tecnología. Los móviles presentaron diferentes fallos en la pantalla con apenas dos días de uso. Mientras que a uno de los terminales le salió un pequeño bulto en el pliegue de la pantalla, otro comenzó a apagarse y encenderse constantemente. La marca surcoreana se vio obligada a retrasar la venta del Fold hasta septiembre.

Para Córcoles, estos problemas de durabilidad se deben a que “hacer una pantalla flexible es una maravilla de la ingeniería”. Y los fabricantes aún están dando sus primeros pasos. “En otro tipo de industrias, por ejemplo en la de los coches, si te enseñan un prototipo de un vehículo, sabes que puede que solo sea un 15% funcional. Pero que te den un permiso para sacar ese automóvil al mercado es mucho más difícil que conseguirlo para lanzar un móvil”, afirma.

También deja que desear la batería y la durabilidad de la bisagra del nuevo Motorola Razr, según las primeras reseñas de profesionales. En una prueba realizada por la publicación digital especializada en tecnología Cnet, la bisagra del terminal que marcó a toda una generación se rompió después de solo 27.000 pliegues. Motorola afirmó en Twitter que la prueba no reflejaba la durabilidad real del móvil, ya que se había realizado con una máquina que ejerció un estrés indebido en la bisagra.

Todos estos imprevistos han puesto en entredicho tanto si estos smartphones están preparados para llegar al mercado como su precio. “El magnífico Razr plegable de Motorola no ofrece el rendimiento que se espera de un teléfono de 1.500 dólares”, afirma el portal de Tecnología PCMag.

Precios elevados

Uno de los mayores inconvenientes de estos teléfonos es precisamente lo que cuestan. En general, el precio de los móviles ha ido subiendo de forma gradual en los últimos años. Tanto las pantallas plegables como el soporte 5G y las mejoras en las cámaras han llevado a los fabricantes a aumentar el coste de sus terminales. En España, el Motorola Razr cuesta 1.599 euros. Mientras que el Z Flip tiene un precio de 1.500 euros, la mayoría de smartphones suponen un desembolso notablemente superior. El Samsung Galaxy Fold se puede conseguir por 2.020 euros. El Mate X de Huawei, por 2.299 euros. Y el Mate Xs, por 2.499 euros.

Todo ello teniendo en cuenta que solo el 3% de los usuarios están dispuestos a pagar más de 1.000 dólares —unos 920 euros— por un móvil, según una encuesta publicada en diciembre por el periódico estadounidense USA Today. De hecho, ocho de cada 10 usuarios no gastarían más de 750 dólares —unos 690 euros— en un smartphone.

Pero, ¿si estos móviles existen y salen al mercado es porque hay quienes los compran? Córcoles explica que las grandes desarrolladoras de software para móviles adquieren algunos terminales. También hay coleccionistas interesados en venderlos de nuevo en unos años o usuarios con alto poder adquisitivo e interés por la tecnología que buscan destacar: “Una buena parte de esos compradores están interesados en llamar la atención. Es igual que cuando te compras un bolso de una marca de lujo y lo enseñas. Con estos móviles, solo tienes que hacer el gesto de abrirlos para que se fije todo el mundo que tienes alrededor”.

García pone nombre a estos clientes: los early adopters. Gente dispuesta a probar todas las novedades tecnológicas cueste lo que cueste. Se espera que en unos años estos terminales se vuelvan más baratos y tengan una mayor durabilidad. “Cuando Steve Jobs presentó el primer iPhone, las primeras unidades eran muy caras. Con el tiempo, más gente pudo acceder a estas tecnologías porque los precios bajaron. Con los plegables, puede ocurrir lo mismo”, añade el ingeniero informático.

Aún es demasiado pronto para saber si los teléfonos plegables tendrán éxito. Córcoles subraya que “si finalmente triunfan, es porque no suponen una grandísima inversión para las marcas”. “Puede que los fabricantes finalmente encuentren su nicho de mercado. Pero de aquí a unos años, estos móviles no van a sustituir a los que llevamos hoy en día”, concluye.

Tabletas que se doblan o teléfonos de concha: los diseños de los ‘smartphones’ plegables

Los nuevos teléfonos plegables cuentan con una bisagra que les permite doblarse para poder ser guardados más fácilmente en un bolsillo. Algunos como el Samsung Galaxy Fold o el Huawei Mate X tienen una gran pantalla que desplegada recuerda a una tableta. La pantalla principal del Fold, de 7,3 pulgadas, se dobla hacia dentro como un libro. El terminal cuenta también con una pantalla externa de 4,6 pulgadas, que puede resultar útil para mandar mensajes, responder a una llamada, tuitear, hacer una consulta rápida en Internet o reproducir una canción en Spotify.

Por el contrario, su rival cuenta con un único panel OLED flexible, que se dobla hacia afuera. El Mate X plegado tiene una pantalla delantera de 6,6 pulgadas y una trasera de 6,3. Al abrirse, ambas pantallas se unifican en una sola que llega a las 8 pulgadas. Huawei ha mantenido este sistema y las mismas proporciones en el nuevo Mate Xs. Sin embargo, afirma haber mejorado la pantalla flexible y sus mecanismos para lograr una mayor durabilidad.

Otros terminales como el Motorola Razr o el Z Flip adoptan el clásico formato de concha. Abiertos cuentan con una pantalla táctil de tamaño estándar. La del Razr mide 6,2 pulgadas. La del Z flip, 6,7 pulgadas. Una vez plegados, es posible consultar información en una pequeña pantalla externa. Motorola, que desarrolló más de 20 prototipos para llegar al diseño final del Razr, permite en dicha pantalla de 2,7 pulgadas leer notificaciones, hacer llamadas, responder mensajes, reproducir música, usar el asistente de Google o hacerse selfies. La pantalla externa del Z Flip es más pequeña —de 1,1 pulgadas— y sirve para visualizar la hora, el nivel de batería del móvil o la fecha.

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