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El doctor Miguel Ángel Cobos muestra cómo se puede hacer un electrocardiograma con un reloj inteligente.
El doctor Miguel Ángel Cobos muestra cómo se puede hacer un electrocardiograma con un reloj inteligente.

Una consulta médica a distancia

La telemedicina permite ir al médico sin salir de casa. Simplemente con una videollamada. Nueve de cada diez consultas de atención primaria se pueden resolver de esta forma, asegura el sector

Josefa Calderón, de 91 años, vive en la residencia para mayores Ballesol Parque Almansa, en Madrid. A casi dos kilómetros de allí, en las oficinas de Ever Health, la doctora Belén de Nicolás Navas escucha los latidos de su corazón. Lo hace a través de un fonendoscopio digital para auscultar en remoto. Una enfermera lo sitúa en el pecho de Calderón. La telemedicina permite ir al médico sin salir de casa. Simplemente con una videollamada.

Nueve de cada diez consultas de atención primaria se pueden resolver de esta forma, según Rafael García, CEO de la empresa de telemedicina Ever Health. “Los españoles realizamos más de 155 millones de consultas al año de este tipo. Podríamos evitar hasta 142 millones de visitas, lo que supondría un ahorro de más de 7.415 millones de euros al sistema sanitario. Además de las esperas y desplazamientos innecesarios”. En España, el Gregorio Marañón, La Paz o los hospitales del Instituto Catalán de Salud ya ofrecen estos servicios.

Limitaciones en el diagnóstico

Pero la telemedicina, que puede resultar especialmente útil en atención primaria, tiene sus limitaciones a la hora de realizar diagnósticos más específicos. De Nicolás señala que en estos casos los pacientes son derivados a un especialista. A esto se suma la desconfianza que aún genera esta técnica en determinados pacientes: “A algunas personas mayores les gusta ver a su médico de forma presencial. Para ellos, acudir a la consulta de atención primaria les sirve para desahogarse. Ver a su médico a través de una pantalla les resulta insuficiente”, explica la doctora, que apuesta por que convivan tanto la vía presencial como la telemática.

La doctora Belén de Nicolás, de Ever Health.

La inteligencia artificial, al igual que la telemedicina, es especialmente útil para la detección precoz de enfermedades. Existen sistemas capaces de analizar el genoma de un paciente en tiempo récord que posibilitan tratamientos médicos personalizados. Además, muchos ven en los algoritmos un apoyo o incluso un sustituto del ojo humano. Estos ya detectan alzhéimer, cáncer de piel, de pulmón o de mama de manera más fiable que los propios médicos. Aunque sustituir ir al médico por hacerse un selfi pueda parecer una escena futurista, también se investiga el potencial del reconocimiento facial.

En 2017, un equipo de científicos de la Universidad de Sídney desarrolló un modelo computacional capaz de detectar la grasa corporal o la presión sanguínea de personas a través de una fotografía. Además, el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano usa reconocimiento facial para detectar enfermedades genéticas raras.

Un escáner en la muñeca

En los países ricos, uno de cada cinco adultos ya tiene un reloj inteligente o una pulsera rastreadora de la actividad física, según el informe The future of devices de GSMA Intelligence. Los investigadores sostienen que estos dispositivos tienen el potencial de reducir las visitas en persona a centros médicos u hospitales.

Algunos wearables de gigantes tecnológicos como Apple o Xiaomi ya detectan caídas, evalúan la calidad del sueño, registran el ejercicio físico y miden la frecuencia cardiaca. “Dispositivos que inicialmente no tenían la etiqueta de sanitarios están evolucionando hacia un modelo de servicio que incorpora como principal valor la capacidad de velar por la salud de sus usuarios”, explica Pablo Sánchez Cassinello, director ejecutivo del área de Salud de Accenture.

Existen desde aplicaciones móviles y asistentes virtuales que ofrecen recomendaciones a camisetas que corrigen la postura, petos para controlar a personas con problemas cardiacos o pijamas que monitorizan la respiración. Más del 60% de los españoles está dispuesto a utilizar wearables para gestionar su salud, según un estudio de Accenture. Esta evolución hacia la sanidad digital es cada vez más visible en los dispositivos con los que interactuamos en el día a día: “Ya sea dentro de casa con frigoríficos que cuidan de nuestra dieta o fuera de ella con automóviles que nos realizan un chequeo médico al iniciar un viaje”.

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20/10/2020
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