Una nadadora observa detalles sobre su técnica de salida en la piscina  el CAR de Sierra Nevada, en Granada.
Una nadadora observa detalles sobre su técnica de salida en la piscina el CAR de Sierra Nevada, en Granada.

Otros deportes: el músculo del dato

¿Qué habría logrado Jesse Owens si en vez de correr frente a Hitler sobre ceniza irregular la pista hubiera sido de goma antideslizante? Hay quien sostiene que hubiese rozado la marca de Usain Bolt.

Hasta ahora, el sistema usado para encontrar a los grandes campeones combinaba el puro azar, la suerte de que se juntaran los genes propicios y de un temprano descubrimiento y el entrenamiento adecuado. Pero proyectos pioneros como el de la Real Federación Española de Atletismo exploran otras posibilidades de una forma tan lógica que nos lleva a preguntarnos: ¿cómo no se nos ocurrió antes? Su método consiste en recoger y sistematizar toda la información de los nuevos atletas que arrojan concentraciones, competiciones, congresos, reuniones de preparadores y cualquier monitorización de entrenamiento.

Procesar una ingente cantidad de datos y fuentes, hasta ahora dispersas, sobre el rendimiento y las cualidades de miles de promesas entre los 10 y los 16 años. Y con todo ese torrente de información, descubrir el potencial de cada deportista, controlar su progresión y establecer las pautas de entrenamiento más favorable en cada caso, especialmente para limar debilidades. La meta es que nunca se pierda por el camino un nuevo Abel Antón o un Fermín Cacho. Y que la información y el seguimiento constante lleve a producir muchos atletas como ellos.

Entrenar en ingravidez

Si esas jóvenes promesas llegan a cualquiera de los Centros de Alto Rendimiento, esa tutela tecnológica dará un nuevo salto cualitativo. De hecho los CAR podrían añadir la sigla T (de tecnológicos) a su denominación, a juzgar por su equipo de dispositivos. “Son de financiación pública y es alentador ver cómo mejoran el rendimiento, cómo ahorran esas centésimas de segundo o esos días de recuperación que marcan la diferencia entre un primer y un cuarto puesto”, explica Txus Mardaras, subdirector general del Consejo Superior de Deportes. Los CAR cuentan con Alter G, una cinta de carrera en ingravidez basada en tecnología de la NASA. El deportista reduce su peso corporal al sostenerlo el aire en una cámara de presión y puede comenzar a entrenar mientras se recupera de una dolencia en vez de parar en seco. Así ganó varias semanas la supercompetitiva Carolina Marín durante su lesión de rodilla para volver a la élite mundial de bádminton. La andaluza también usa Dynasystem, el dinamómetro de la gama más alta, para evaluar y desarrollar fuerza y movimientos.

Precisión milimétrica

Otra gloria nacional, la nadadora Mireia Belmonte, ha depurado su técnica de salidas y virajes en la piscina a más altitud de Europa, en Sierra Nevada. Fue un factor importante para lograr una medalla de oro en los Juegos de Río. La instalación cuenta con 12 cámaras full HD conectadas a un software que graba y reproduce los movimientos preseleccionados. Un sistema de palas registra la fuerza y la trayectoria de las manos mediante acelerómetros, giroscopios y magnetómetros para precisar al milímetro las posiciones erróneas en función de los datos de propulsión.

El análisis técnico en 3D es un desarrollo propio que optimiza la técnica de marchistas (los campeones Álvaro Marín o Diego García, por ejemplo), de corredores y ciclistas mediante la medición de ángulos, velocidades y rotaciones de cada segmento del cuerpo. Y varias disciplinas olímpicas emplean células fotoeléctricas para calibrar velocidad y agilidad, radares para medir la aceleración lineal y plataformas de infrarrojos que identifican asimetrías entre ambas piernas o cómo la fatiga modifica la técnica.

Retina

21/10/2020
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