Los clubes tienen herramientas para medir con precisión el esfuerzo de los deportistas. En la imagen, jugadores de las categorías juveniles del Barça realizan pruebas físicas.
Los clubes tienen herramientas para medir con precisión el esfuerzo de los deportistas. En la imagen, jugadores de las categorías juveniles del Barça realizan pruebas físicas.
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El deporte rey quiere seguir en el trono

Quizás haya que empezar a cuestionar aquella máxima de Arrigo Sacchi: "El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes". En el siglo XXI su dimensión industrial y de espectáculo global lo ha convertido en motor económico de un sector en crecimiento.

El Barça siempre ha presumido de ser más que un club. Pero ahora, además, pretende ser el Silicon Valley del deporte. “Estamos creando un laboratorio de referencia en tecnología para desarrollar conocimiento, transformarlo en innovación mediante alianzas con universidades, centros de investigación y startups y compartirlo con la industria”, apunta Marta Plana, directiva del Fútbol Club Barcelona y responsable del Barça Innovation Hub (Bihub).

El Bihub no solo es fútbol, integra toda la estructura blaugrana: baloncesto, balonmano, hockey patines, fútbol sala y 10 secciones amateurs. Unos 2.400 atletas sirven como probetas. Se inauguró hace menos de tres años, pero abarca casi todas las facetas del deporte: rendimiento individual y de equipo, salud, prevención y tratamiento de lesiones, análisis de big data, espectáculo y fidelización de fans, instalaciones inteligentes… e innovación social, como la iniciativa que permitió a un niño enfermo de cáncer visitar virtualmente el Camp Nou de la mano del jugador francés Éric Abidal y de un robot bautizado con su nombre: Paul.

Merece la pena visitar su web para ver hacia dónde apuntan las tendencias. Algunos desarrollos ya se aplican, como el diseño de bebidas isotónicas con niveles de azúcares y minerales personalizados. O la monitorización, geolocalización y seguimiento de deportistas en colaboración con Realtrack Systems, la startup almeriense que comercializa el GPS Wimu.

Big data contra las lesiones

Un jugador tiene el balón tres minutos por partido. "Lo más importante son los otros 87", decía Cruyff.

Un enemigo del rendimiento y por lo tanto del negocio son las lesiones. “La Premier ha calculado en más de 155 millones de libras (180 millones de euros) su impacto en 2018”, explica el doctor Gil Rodas, responsable del área de Salud y Bienestar del Bihub.

Algunos avances han impulsado un salto cualitativo en el tratamiento y sobre todo en la prevención. El diagnóstico de imagen con resonancias y ecografías de última generación permite focalizar lesiones en uno o dos milímetros. Miles de biomarcadores (sustancias químicas presentes en los fluidos corporales) dan información sobre el estado de un deportista, por ejemplo cómo reacciona ante un esfuerzo o cómo se recupera de él. Solo en la saliva se encuentran más de 700 de estos indicadores. El club está desarrollando además investigación específica en lesiones de músculo y tendón, porque los grandes centros científicos priorizan otros campos. Y cuenta con un conocimiento preciso de cómo el esfuerzo repercute en cada jugador concreto. “Trabajamos para el fútbol del futuro”, explica Gil Rodas.

Los clubes tienen herramientas para medir con precisión el esfuerzo de los deportistas. En la imagen, jugadores de las categorías juveniles del Barça realizan pruebas físicas.

Y hay más: monitorización de sueño, regeneración por células madre, percepción subjetiva del esfuerzo, entropía o control de flujo de masas en colaboración con el Centro de Supercomputación de Barcelona, un proyecto de Horizon 2020, el programa de investigación e innovación de la UE.

Son grandes progresos, pero aún no son suficientes. “En los últimos cinco años hemos reunido datos de 1.500 lesiones en nuestras competiciones, pero estamos hablando con clubes de toda Europa para que aporten información sobre otros miles de casos. La idea es alcanzar una cifra que permita al análisis big data y a la inteligencia artificial multiplicar la escala del conocimiento”, asegura el doctor. Y remata: "Queremos vencer al Real Madrid en el próximo clásico. Pero los dos salimos ganando si salen al campo los mejores 11 jugadores de cada equipo”.

¿Cuánto tiempo está el balón en posesión de un jugador en un partido? Tres minutos de media. “Lo más importante es lo que haces en los otros 87. Se juega con el cerebro, debes estar en el lugar adecuado en el momento justo”, decía Johann Cruyff. Esa filosofía inspira un proyecto que suena casi esotérico. Un modelo matemático que supera el análisis de las acciones individuales, de los jugadores —pases, remates o porcentajes— para evaluar y entender el juego colectivo, su contexto, la eficacia de las decisiones y la dinámica de espacios en función de la posición propia, la de los compañeros y la de los rivales en cada instante.

Un análisis casi infinito

“Es un proceso de análisis casi infinito. Trata de comprender mejor nuestro propio juego y transformarlo en preguntas y respuestas útiles para cada entrenador”, explica Javier Fernández, responsable de Sports Analytics en el Bihub y desarrollador de algoritmos para el modelo. El proyecto fue presentado y premiado en la última conferencia mundial de análisis deportivo del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Además de investigación, el laboratorio del Barça ofrece divulgación y formación con docenas de cursos de especialidades deportivas y más de 11.000 estudiantes de 110 países. ¿Tiene sentido compartir los avances tecnológicos con los rivales? Uno de los cerebros del Bihub, Albert Mundet, que fue guionista del programa Redes, cree que sí. Y emplea el término coopetición. “No competimos contra tal o cual equipo, competimos como sector por el tiempo libre de la gente. Si lo logramos, ganamos todos”, asegura.

Un pionero

“Es increíble cuánto puedes desconocer un deporte que has practicado toda la vida”. La frase encabeza un clásico del cine deportivo, Moneyball (2011), que recrea la leyenda de Billy Beane, gerente del Oakland Athletics, quizá el peor equipo de beisbol de EE UU a principios de siglo. En 2001 se le marcharon los tres mejores jugadores y se redujo su presupuesto. Pero en la siguiente temporada, a pesar de un arranque pésimo, lograron lo nunca visto: 20 victorias consecutivas. Lo hicieron a punta de estadísticas avanzadas para fichar a los jugadores exactos, incluidos algunos desechos de tienta. Beane fue un visionario del big data. La tecnológía promete cambiar el deporte para siempre: ciencia de datos, telemetría y biometría, inteligencia artificial, realidad virtual y aumentada para llegar más lejos, más alto, más fuerte (y mucho más inteligente) que nunca.

Retina

25/10/2020
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El transporte que mola, en la Revista Retina

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