Jack Ma y Elon Musk, el 29 de agosto en el 2019 World Artificial Intelligence Conference (WAIC) en Shanghai.
Jack Ma y Elon Musk, el 29 de agosto en el 2019 World Artificial Intelligence Conference (WAIC) en Shanghai.
Visión

Apocalipsis o redención, los futuros paralelos de Elon Musk y Jack Ma

Los dos empresarios, gurús de la tecnología, enfrentan sus visiones del mundo que se avecina. El americano aboga por ir a Marte para salvar a la Humanidad; el chino, por enfatizar las humanidades en la Tierra.

Un optimista antropológico, y un hombre que lo ve todo negro. Un gurú del comercio electrónico que ha revolucionado la forma en la que compran los chinos, y un visionario sudafricano que ha popularizado el automóvil eléctrico y que quiere que la población viaje a la velocidad del sonido por un tubo. El fundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, Jack Ma, y el fundador de PayPal y de Tesla, Elon Musk, se sentaron juntos frente al expectante público de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, celebrada la semana pasada en Shanghái, para predecir el futuro que le espera a la Humanidad. Y sus visiones no pueden ser más opuestas.

Musk está convencido de que el ser humano tiene que convertirse en la primera especie multiplanetaria para no extinguirse, y por eso está empeñado en propiciar su llegada a Marte. “Así podríamos escapar de un apocalipsis en la Tierra, que puede suceder, y asegurarnos la salvación. Puede que ese viaje se pueda hacer durante mucho tiempo, pero también que la ventana temporal en la que sea posible resulte pequeña. Por eso, debemos ir a Marte cuanto antes”, afirmó.

Por si no fuese suficientemente pesimista, Musk añadió que, aunque nuestra presencia en el Planeta Azul logre extenderse durante mucho tiempo, eso no quiere asegura que vaya a ser plácida. Y no solo por la crisis climática que acecha a la vuelta de la esquina, sino porque la inteligencia artificial puede acarrear la obsolescencia del homo sapiens. “Los investigadores creen que son más inteligentes que la inteligencia artificial, pero se equivocan. El desarrollo tecnológico es más veloz que nuestra capacidad para entenderlo y adaptarnos a él. Los ordenadores ya han demostrado que pueden batir nuestra inteligencia, y hay juegos como el ajedrez o el go en el que una persona nunca logrará batirlos nunca más. Nuestra ventaja sobre las máquinas será cada vez menor y estará cada vez más confinada”, sentenció el fundador de Tesla.

A su lado, Ma negaba con la cabeza. “Yo creo que deberíamos centrarnos más en el bienestar de los 7.000 millones de personas que habitan la Tierra, y asegurar su futuro para los próximos 100 años. Necesitamos concentrar nuestros recursos en solucionar los problemas que tenemos aquí y ahora. Y tener en cuenta que la gran mayoría de las profecías que se han hecho a lo largo de la historia no se han cumplido. Si alguna lo han hecho ha sido fruto de la casualidad”, señaló el fundador de Alibaba. “Personalmente, yo no veo la inteligencia artificial como una amenaza, sino como una herramienta para conocernos mejor a nosotros mismos y, así, encontrar las soluciones que buscamos”, añadió.

El debate entre Musk y Ma, al que asistió EL PAÍS RETINA, se articuló de forma curiosa: sin moderador que les interrumpiese, los dos empresarios eligieron los temas de la conversación en un panel que recogía de forma muy resumida las preguntas más frecuentes de los asistentes, que pudieron enviarlas previamente a los organizadores. La vida en Marte y la automatización fueron las primeras cuestiones que abordaron, pero luego ambos se adentraron en desarrollar asuntos relacionados más con esta última, como la destrucción de empleo y la educación.

Ma sorprendió con sus observaciones sobre el trabajo. “Con cada revolución tecnológica, la esperanza de vida ha crecido y la gente se ha preocupado por su empleo. Ahora, gracias a la inteligencia artificial y sus aplicaciones en medicina, quizá lleguemos a vivir 120 años. Pero la verdadera revolución será trabajar tres días a la semana, cuatro horas al día. Así podremos dedicarnos más a disfrutar de la vida. Porque viviremos más y mejor, pero no necesariamente más felices”, aseguró entre el murmullo de unos espectadores que señalaron la contradicción que supone el discurso de Ma con su apoyo de la cultura laboral 996 -trabajar de 9 a 9, seis días a la semana- que aplaudió hace unos meses el empresario chino.

Pero Ma encontró aquí el único punto de encuentro con Musk: la preocupación por la caída de la natalidad. “Necesitamos robots y algoritmos para hacer los trabajos que no queremos desempeñar y para cuidar del creciente número de ancianos”, sentenció el empresario chino. Su homólogo nacionalizado canadiense y estadounidense asintió. “La gente cree que nuestro problema es la superpoblación, cuando lo que debería preocuparnos es la exponencial caída de la natalidad”, concordó Musk.

Para el impulsor de Hyperloop y Space X, en esta nueva era el éxito pasa por diluir la frontera entre seres humanos y máquinas. Para ello, él ha propuesto Neuralink, un chip implantado en el cerebro que permitirá combinar las cualidades del órgano humano por excelencia con la potencia de los ordenadores. No es ciencia ficción. “Ya somos un poco ciborgs. No hay más que ver cómo dependemos de los teléfonos móviles, que se han convertido en una extensión de nuestro cuerpo. Tenemos que avanzar en esta dirección porque, de lo contrario, vamos a resultar demasiado lentos. Para nosotros, un milisegundo no es nada, pero para un ordenador es una eternidad”, explicó Musk.

Ma, sin embargo, subrayó que las máquinas nunca controlarán a las personas. “Tampoco creo que vayan a ser más inteligentes, porque somos nosotros quienes las creamos. No es lógico medir la inteligencia de un ordenador con un juego como el go, creado para enfrentar a dos seres humanos, como tampoco es lógico tratar de correr más que un coche. El ser humano utiliza las máquinas en su beneficio y cuenta con otras cualidades, como los sentimientos. La inteligencia artificial puede funcionar muy bien con la razón, pero no en situaciones que desafían a la lógica y que son comunes entre humanos”, rebatió.

Por eso, el creador del mayor imperio del comercio electrónico chino también incidió en la necesidad de reformar los sistemas de educación para potenciar la creatividad: “La educación actual se diseñó para la era industrial y está obsoleta. No hay que dedicarse a memorizar datos o hacer cálculos, porque las máquinas lo harán mucho mejor y más rápido. Tenemos que centrarnos en actividades creativas. Hace falta más arte, más danza”. A su lado, Musk reiteró la valía de su Neuralink. “Con ese chip, podremos programarnos y adquirir conocimientos de forma instantánea”, señaló.

Finalmente, afianzado su visión humanista, en su conclusión Ma volvió a arremeter contra el proyecto espacial de Musk. “Tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en mejorar el mundo actual. Limpiar de plástico nuestros mares es más difícil que llegar a Marte”, disparó. Curiosamente, quizá debido a los constantes ataques de Ma, Musk cerró sus intervenciones con una nota positiva. “Creo que terminaremos alcanzando la sostenibilidad, porque nuestra supervivencia depende de ello. Pero no podemos ser complacientes”, advirtió.

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