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En los hangares de Airbus en Blagnac, a las afueras de Touluse, los gigantes A350 siguen siendo los ocupantes principales y más visibles.
En los hangares de Airbus en Blagnac, a las afueras de Touluse, los gigantes A350 siguen siendo los ocupantes principales y más visibles.

Combustible de algas y taxis aéreos: así se celebran los 50 años en Airbus

El paisaje que envuelve la fabricación de un avión comercial es un espectáculo. Mostramos lo que se ve, grandioso e hipnótico, y contamos lo que no se ve: proyectos como el sueño del aún lejano modelo eléctrico que consiga transportar cientos de pasajeros con cero emisiones

A Airbus le toca este año soplar las velas del medio siglo de vida. En estos tiempos, este gigante aeronáutico europeo no quiere ser un simple referente nostálgico de la aviación. Quiere ser un modelo de digitalización, de uso de nuevas tecnologías pensadas para perfeccionar el A350, su modelo más innovador y tecnológico, o de cómo mejorar la eficiencia laboral y productiva; quiere poner en circulación los taxis aéreos autopilotados y eléctricos, usar las algas como posible material de fabricación o encontrar un hueco para la computación cuántica.

Grazia Vittadini, responsable tecnológica de Airbus, es una de las responsables de los nuevos caminos abiertos. En connivencia con la digitalización, ha puesto a trabajar los 3.000 millones de euros de presupuesto que tiene para este año. “Estamos estudiando las posibilidades de las algas como material porque capturan el dióxido de carbono y desarrollan unas fibras más fuertes y flexibles que el acero”, explica. Lo mismo sucede con la impresión en 3D: resuelve el problema con objetos complejos. “Hay materiales que sufren mucha fatiga por resistencia y carga. Por eso, queremos desarrollar una patente de impresión en 3D adaptada a nuestro sector”, añade.

La lucha por conseguir que un día haya vuelos sin emisiones contaminantes es uno de los deseos pedidos desde mucho antes de soplar las velas del 50 cumpleaños, pero Vittadini le resta optimismo. A corto plazo, lo ve inviable para las rutas habituales, aunque no significa que esté resignada. Gracias a un acuerdo con Scandinavian Airlines (SAS), Airbus investigará cómo dar el salto hacia aviones eléctricos e híbridos. “Tenemos que ahondar en el conocimiento sobre las infraestructuras necesarias, incluidos los aeropuertos, para este tipo de vuelos y aeronaves. El reto es que en 2050 hayamos reducido las emisiones del sector a la mitad”, zanja.

El 'machine learning' es calve en el despegue. La realidad virtual, en la formación. Y el 'big data' lo usan para personalizar los vuelos.

Eduardo Domínguez Puerta, responsable de movilidad aérea urbana de Airbus, también se ha sumado al reto. En Blagnac, epicentro de la organización a las afueras de Toulouse, cuesta ver algo más que aviones y hangares. Aviación es lo que se respira en una ciudad que bien podría llamarse “Airbus”. Domínguez Puerta lucha, precisamente, por cambiar esta imagen. “El 60% de la población mundial vivirá en grandes ciudades. No tiene sentido que en São Paulo, tardes dos horas en coche desde el aeropuerto al centro y solo 10 minutos en helicóptero”, sostiene. Esto que describe se llama Voom, su servicio de taxis aéreos. “Funciona a través de una app y también lo ofrecemos como parte de los acuerdos con socios como Delta Airlines, Hilton o Uber”, matiza.

Ciudad de México y Singapur aparecen en los planes del futuro innovador de la movilidad aérea urbana. Como subraya Domínguez Puerta, las ciudades han de prepararse para contar con estos servicios surcando sus cielos. “Sin la ayuda de los reguladores, estos cambios no llegarán nunca. En innovación no todo se refiere a la tecnología. Creo que ocurrirá más pronto que tarde. El mercado ya existe”, concluye. Los cambios a los que apela van desde la gestión del propio tráfico que generaría hasta dotar de las infraestructuras adecuadas a las urbes para no llevarlas hacia un caos aún mayor. “Hasta las zonas rurales, que están más desconectadas, aquí tienen una posibilidad de crecimiento”, vaticina.

Airbus está trabajando en dar el salto a la fabricación de aviones eléctricos e híbridos. Para 2050, esperan haber reducido las emisones contaminantes a la mitad.

  • Los sospechosos habituales

Como en todo buen cumpleaños, no pueden faltar ese par de calcetines o camisas. En el mundo de las nuevas tecnologías esos serían el big data, los algoritmos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y la realidad virtual. Por aquello de que los datos no queden arrinconados en un cajón cogiendo polvo, Airbus ha creado una plataforma de datos abiertos, Skywise, para dotarlos de cierto valor. Más de 70 aerolíneas, más de 6.000 aviones y más de 10.000 usuarios nutren a la plataforma para mejorar constantemente los productos. “Con los datos recabados, simulamos determinadas rutas para configurar el viaje más óptimo y personalizarlo”, asegura Marc Fontaine, responsable de transformación digital de Airbus.

El machine learning resulta especialmente útil para preparar los despegues. A través de un reconocimiento visual de los vehículos, detectan si existe alguna anomalía que impida al avión salir a pista. “Llevamos cuatro años de viaje digital y vamos aprendiendo a utilizar mejor las herramientas disponibles”, razona Fontaine. Algo parecido ocurre con la realidad virtual. Una tecnología bien recibida para los simuladores de vuelo. “Será clave para entrenar a los pilotos en los próximos 20 años. Además, nos sirve para que los consumidores experimenten en tierra las sensaciones de volar con nosotros”, aporta Rémi Maillard, jefe de servicios de Airbus.

  • Producción 4.0

La transformación no podía obviar los sistemas de producción. Adentrarse en sus tripas supone perderse entre mares de cables, conexiones electrónicas, planchas metálicas… La industria 4.0 es la encargada de ayudar a los 135.000 trabajadores de Airbus, aunque ellos la conocen por las siglas DDMS. Desde mantenimiento predictivo hasta exoesqueletos para prevenir lesiones. “Es una forma de mejorar la vida de los empleados y de las fábricas en diseño, manufactura y servicios digitales”, expone Philippe Mhun, vicepresidente de programas y servicios de Airbus. Los aviones son parte esencial de la familia y las nuevas amistades quieren hacer hueco a la innovación. La digitalización ya se ha colado en la casa.

El interior de un A350, el modelo más innovador en el que trabaja la compañía entre sus sedes de Toulouse y Getafe, en Madrid.

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15/09/2019
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