Un responsable del proyecto demuestra la capacidad del sistema para reflejar sus movimientos al monitorizar la actividad muscular.
Un responsable del proyecto demuestra la capacidad del sistema para reflejar sus movimientos al monitorizar la actividad muscular.

Un robot que vigila tus músculos para ayudarte a mover objetos

El MIT ha desarrollado RoboRaise, un brazo robótico que simplifica el trabajo en equipo en labores industriales por medio de visión artificial y aprendizaje automático

Los amigos son aquellos que siempre están ahí, a las duras y a las maduras, cuando hay que celebrar un triunfo… y cuando toca hacer una mudanza. Nada como que te ayuden a subir un sofá de cuatro pisos hasta tu nuevo domicilio para descubrir cómo de sólidas son nuestras amistades. Pero la compenetración que tenemos con nuestros colegas puede tambalearse cuando se interpone un sofá entre nosotros. Un grupo de investigadores del MIT ha desarrollado un robot que podría disputar el puesto a tus mejores amigos en esta faena… cuando sea capaz de subir escaleras.

RoboRaise es un brazo robótico ideado para trabajar en equipo. La persona que quiere su ayuda adhiere a su piel unos sensores electromiográficos —de diagnóstico muscular, en otras palabras— que se conectan al sistema de visión artificial del robot. De esta forma, este puede seguir el movimiento de los músculos de su acompañante humano mientras levanta y mueve objetos y copiar su trayectoria. Con esta finalidad, utiliza algoritmos de aprendizaje automático a través de los que compara las señales que recogen sus sensores del movimiento del brazo humano y aprende a repetir la acción.

El invento del MIT supone un avance en el desarrollo de robots que captan señales cada vez más sutiles de la conducta humana y consolida una tendencia en aumento en el sector industrial: la apuesta por maquinaria que se coordina eficientemente con nuestros movimientos para que la cooperación entre trabajadores humanos y robots sea lo suficientemente segura para implementarse en las fábricas.

El director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, Ramón López de Mántaras, señalaba a EL PAÍS RETINA que la sinergia entre ambos mundos suele traducirse en mejores resultados: las máquinas proporcionan velocidad y precisión y las personas aportan su capacidad de abstracción y su creatividad. “Es absolutamente necesaria la colaboración persona-máquina, no solo porque el resultado mejora la capacidad de cualquiera de los dos por separado, sino porque también evita muchos problemas desde el punto de vista ético y social”, indicaba.

Encontrar el nexo entre hombre y máquina es uno de los retos tecnológicos a los que nos enfrentamos hoy. La ausencia de una respuesta contundente suele despertar los temores ante la pérdida de empleos por la automatización del trabajo. Sin ir más lejos, recientemente, el gigante tecnológico Amazon dio un paso más en su automatización y comenzó a utilizar robots para empaquetar sus productos. Las nuevas máquinas son capaces de manejar hasta 700 cajas en una hora, entre cuatro y cinco veces más de lo que puede hacer un operario humano. Según fuentes contactadas por Reuters, la instalación de estos robots en un almacén de la compañía podría costar hasta 24 puestos de trabajo.

Retina

22/08/2019
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