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Esperando al robot

Esperando al robot

El problema no son los robots, sino a quién sirven esos robots. Los avances tecnológicos pueden mejorar la vida del 99% de la población o hacer aún más rico al otro 1%

En la más conocida de las obras de Samuel Beckett, dos vagabundos, Vladimir y Estragón, esperan a Godot. No sabemos quién es Godot. No sabemos a qué viene. Nunca llega. Hace casi 25 años que Jeremy Rifkin escribió El fin del trabajo, en el que advertía del devastador impacto que la robotización y los avances técnicos tendrían sobre el empleo.

Experimentos con la renta básica universal, por Miguel Ángel García Vega

Los robots aún no han llegado. No ha hecho falta para que en este cuarto de siglo se confirmaran los peores augurios de Rifkin. El desempleo sube. Los salarios bajan. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Los imperios tecnológicos, cada vez más poderosos y el proletariado digital, más irrelevante.

Pero seguimos temiendo a los robots y no a sus amos. 3.200 millones de personas en todo el mundo necesitan trabajar para ganar un salario con el que sobrevivir. Compiten entre ellos por un empleo. Eso hace que bajen los salarios, y da más poder a los grandes propietarios de los medios de producción, el 1% de la población que es dueño del 50% de la riqueza.

Por eso el problema no son los robots, sino a quién sirven esos robots. Los avances tecnológicos pueden mejorar la vida del 99% de la población o hacer aún más rico al otro 1%. Es preocupante que en estos 25 años no se hayan tomado medidas políticas para garantizar que esta revolución digital sirva para reducir la desigualdad y no para aumentarla. No debemos renunciar a nuestra capacidad colectiva de imaginar un mundo mejor.

El desempleo sube. Los salarios bajan. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres

La tecnología que puede destruir empleo y hacer millonarios en Silicon Valley también puede reducir las jornadas laborales, acabar con el infraempleo y lograr una renta básica universal. El problema no es tecnológico, es político. Nadie duda de que el actual modelo económico es incapaz de garantizar el pleno empleo. A lo mejor es hora de cambiar el modelo.

Al final de Esperando a Godot, Vladimir pregunta a Estragón si se van. Este contesta que sí, pero los dos se quedan allí parados esperando. ¿Nosotros también seguiremos sin hacer nada esperando al robot?

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24/06/2019
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