Escena de 'Roma', la producción de Netflix que ganó tres premios Oscar y obtuvo diez nominaciones en 2019.
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Por qué triunfan los servicios de suscripción

Este modelo se está convirtiendo en una manera esencial de consumir productos y servicios y abre un nuevo abanico de oportunidades para toda suerte de sectores

Vivimos en la era de la oferta de consumo inagotable y la economía de la suscripción se cuela en cualquier conversación sobre nuevos modelos de negocio o consumo. "La propiedad está muerta", dicen los gurús, "el acceso es el nuevo imperativo. Cada vez pagaremos más, consumiremos más y tendremos menos”, concluyen.

Los servicios de suscripción no son un invento nuevo, pero, ahora, viven su era dorada

A algunos, al hablar de esta cuestión nos vienen a la cabeza las colecciones editoriales, las ventas a domicilio, o aquellas primeras suscripciones a videoclubs. Digamos que todo aquello fue el germen de un modelo que ha crecido y evolucionado hasta la posición protagonista que ocupa hoy.

Los servicios de suscripción no son un invento nuevo, pero, ahora, viven su era dorada. Esta fiebre por los servicios de suscripción viene impulsada por tres factores. El primero es el precio y el concepto de tarifa plana, la conocida barra libre: pago mi suscripción y consumo cuándo y cuánto quiera. El segundo es la experiencia del usuario: desde la accesibilidad tecnológica, hasta la personalización de contenido y funcionalidades. Es decir, elijo qué contenido (previamente seleccionado según mis intereses), dónde (dispositivos, doble pantalla, conexiones…) y de qué manera consumirlo, en un abanico de posibilidades impensable hace unos años. El tercer factor es la posibilidad de compartir cuenta, algo que ha viralizado su uso y popularizado la suscripción como un hábito de consumo para todas las generaciones de usuarios. Paga uno y disfruta toda la familia.

Precio, relevancia y tecnología de experiencia usuario: esa es la tríada ganadora que explicaría que hoy paguemos por escuchar música, ver series y películas, acceder a determinados medios, leer libros y novedades o tener ventajas en los envíos a domicilio u otros servicios. Nos suscribimos para ligar más, preocuparnos menos o entretenernos mejor. Hoy, Spotify tiene 96 millones de abonados en todo el mundo, Netflix roza los 140 millones y Amazon ha superado los 100 millones de suscriptores. Que levante la mano el que esté suscrito a más de uno: lo cierto es que somos mayoría.

Aunque lo de las suscripciones viene de lejos, la irrupción de nuevos modelos de negocio basados en las mismas no es una tendencia pasajera. La economía de la suscripción se está convirtiendo en una manera principal de consumir productos y servicios y abre un nuevo abanico de oportunidades para aquellas empresas capaces de adaptar, combinar o enriquecer su modelo de negocio actual con un modelo de este tipo. Un ejemplo de esta tendencia es Surfair, una aerolínea californiana que ofrece una solución de viajes por suscripción mensual.

Cuando no se pueda competir en precio y la experiencia sea homogénea en todos los servicios, el valor volverá a ser el contenido

En el futuro, cuando ya no se pueda competir en precio y cuando la experiencia sea homogénea en todos los servicios, el valor volverá a ser el contenido. Resurgirán servicios digitales de nicho y especializados, con contenido boutique absolutamente único en el mercado. Lo saben bien la industria del entretenimiento y los medios de comunicación, que encuentran en el boom de la suscripción y el pago por contenido de calidad un modelo de negocio clave para su desarrollo. Que le pregunten si no a Apple, Disney y WarnerMedia, tres gigantes que ya han anunciado ser los próximos en subirse a este tren de los servicios de suscripción.

Cyrille Thivat es director general de Telecoming

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19/04/2019
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