Obra de teamLab
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Estas obras de arte inmersivo pueden llevarte a otro mundo

Con la inmersión, el estado de conciencia del espectador o usuario se transforma, al verse rodeado de un entorno audiovisual y a la vez se produce una percepción de presencia en un mundo no físico.

En los últimos años, artistas contemporáneos de larga trayectoria y artistas emergentes del campo del arte de los nuevos medios, están trabajando en el umbral entre el espacio de simulación creado por la tecnología inmersiva y el espacio físico donde se ubica la experiencia artística. El arte inmersivo conecta en un mismo espacio a los espectadores de la obra. Realidad Virtual (VR), técnicas de realidad mixta con proyecciones o Realidad Aumentada (AR) son algunos de los nuevos pinceles y cinceles de estos artistas.

La luz, el sonido y el color, tratados en modo inmersivo, son los elementos principales para la interconexión de los límites entre el espacio tiempo real y el espacio tiempo virtual. Los espectadores, con su presencia e interacción completan la obra, muchas veces en evolución, en proceso. Con la inmersión, el estado de conciencia del espectador o usuario se transforma, al verse rodeado de un entorno audiovisual y a la vez se produce una percepción de presencia en un mundo no físico. En este estado, nuestra conciencia (nuestro cerebro) se neuroacopla a la conciencia de los demás. El grado de neuroacoplamiento cerebral puede medirse con técnicas biométricas propias de la neurociencia.

Este estado de inmersión se produce por la capacidad facilitadora y transformativa de la Realidad Virtual, La Realidad Mixta o las instalaciones audiovisuales inmersivas de gran formato, generalmente con proyecciones. La Realidad Virtual elimina por completo el espacio físico y sumerge al usuario en una realidad generada por ordenador, mientras que otras técnicas aprovechan el espacio real para generar la inmersión. Explorar este estado de inmersión caracteriza el trabajo más reciente de algunos de los artistas más destacados del momento. El arte inmersivo es un experimento tecnológico y artístico, pero también de conexión y comunicación.

El arte inmersivo explora el cerebro límbico, las emociones, los mecanismos de la percepción y los estados alterados de conciencia. En la exposición del colectivo japonés teamLab que se exhibe en el Espacio Fundación Telefónica, hasta el 9 de junio de 2019, el director de proyectos de teamLab, Katsumasa Nonaka, nos dijo que, si bien no empleaban técnicas biométricas para medir el grado de conexión de las personas, han comprobado, sobre todo de de forma visual, que el conjunto de los espectadores que evolucionan entre sus obras inmersivas siente esa conexión, también expresada en redes sociales. Según Nonaka “se siente la conexión de una forma mucho más directa ya que todas las personas están sumergidas en un mismo espacio físico e implicadas en la creación de la obra”.

ArtFutura -la muestra decana de arte y cultura digital de nuestro país- alude a estas tecnologías empleadas, como tecnologías humanizadas y transformativas. La tecnología humanizada es la que responde y se adapta a la manera en la que aprendemos, pensamos y creamos los seres humanos, la que pone en su centro al ser humano y al ecosistema natural y artificial en el que éste vive. Es justo con esta tecnología con la que están trabajando artistas tecnológicos, especialmente la Realidad Virtual y otras técnicas inmersivas que facilitan la generación de experiencias transformadoras.

  • Olas negras

El colectivo teamLab estima que la conexión entre las personas se produce de una forma más intensa y positiva en el espacio físico, de tal modo que los visitantes puedan evolucionar libremente. Este es el caso de la principal obra mostrada en Fundación Telefónica, Black Waves. Lost, Immersed and Reborn (2016) que incorpora más de 30 proyecciones, suelos reflectantes y sonido ambiental que producen un poderoso efecto inmersivo en un espacio que se multiplica como un laberinto sensorial. Mientras que otros artistas como el colectivo londinense Marshmallow Laser Feast se decantan por la Realidad Virtual multiusuario o experiencias VR sincronizadas. Otros artistas como el turco californiano Can Buyukberber emplean ambas.

Black Waves. Lost, Immersed and Reborn la gran obra que presenta teamLab, por vez primera en España, ocupa gran parte de la exposición: Inspirada en la tradición artística japonesa, sus olas recuerdan a La gran ola de Kanagawa pintada por Katsushika Hokusai en 1830. Tras calcular la interacción de miles de partículas entre sí, un espacio 3-D generado por ordenador expresa su movimiento en una gran masa de agua que da lugar a una ola continua, proyectada a lo largo de toda la instalación. En este caso la realidad virtual atraviesa la pantalla, hacia afuera, en sentido inverso, se apropia del entorno físico.

Black Waves Wander, Discover and Re-emerge de teamLab,

Proyecciones que te envuelven en paredes y suelos reflectantes, generando un poderoso efecto inmersivo donde la recreación visual del mar embravecido te rodea y pareces entrar en trance y sumergirte en él. Y es que todo el trabajo de teamLab viene motivado por una poderosa inquietud humanística que explora la confluencia de arte, ciencia, tecnología y diseño con el medio natural. Para entender la nueva simbiosis entre humanidad, naturaleza y tecnología, el arte es un elemento crucial.

En Black Waves entras en flujo con las olas, el mar, el sonido. No somos la gota, somos el mar, no somos solo nosotros, sino toda la humanidad, somos parte de algo más grande que nosotros mismos. Nonaka ha dicho que ese tipo de impresión es lo que buscan que suceda: lo que perseguían cuando tenía lugar el proceso creativo en Japón.

  • Deidades mexicanas

Para generar la inmersión muchos artistas emplean la tecnología más efectiva, la Realidad Virtual, si bien algunos opinan que es excesivamente mediadora cuando se trata de recrear una experiencia en comunión con la naturaleza. Mediante 360 VR el mexicano Arnold Abadie nos sumerge en una realidad psicodélica en Kauyumari, El Venado Azul.

Una deidad huichol que conduce a su pueblo en una peregrinación por el desierto para conocer los misterios de las energías y el equilibrio del planeta, a la vez que nos alerta de la amenaza que pende sobre el paisaje sagrado de Wirikuta en el norte de México.

Kauyumari, el Venado Azul

  • Paisajes de palabras

Chalkroom es una obra magna de una de las artistas más influyentes de las últimas décadas, Laurie Anderson y el artista taiwanés Hsin-Chien Huang. Virtualidad que navega entre lo onírico y la expansión de la conciencia, en la que el lector vuela a través de una enorme estructura hecha de palabras, dibujos e historias.

El lenguaje en el nuevo lenguaje VR, te siguen voces internas, la maravillosa voz de Laurie Anderson y tus propias voces internas que resuenan con la de Laurie Anderson. Palabras que forman paisajes de esta nueva habitabilidad de lo digital y lo natural.

Chalkroom, de Laurie Anderson

  • Reinos sin fronteras

Infinity Room es una instalación de entorno inmersivo del artista turco Refik Anadol. Forma parte de un conjunto de “experimentos de inmersión temporal”. Los espectadores se sitúan al interior de un espacio cúbico, sobre las 4 paredes se proyecta, suelo y techo son espejos.

En palabras del artista la luz difumina e interconecta los límites entre dos reinos, el real/ficticio, lo físico y lo virtual. Se trata de situar al espectador en un estado alterado de umbral, entre el espacio de simulacro creado por las proyecciones envolventes y el espacio físico donde se encuentra el espectador, recostado o tumbado.

  • Geometrías cambiantes

ArtFutura presenta en 2018 en Roma, en su exposición Criaturas Digitales, a Can Buyukberber. El trabajo de Buyukberber a menudo se centra en la percepción humana, explorando nuevas formas narrativas no lineales, el orden geométrico, la sinergia y las formas emergentes, como en Muse.

Otra de sus obras Morphogenesis se basa en la transformación continua de patrones geométricos fundamentales y pretende enfatizar la interconexión sistémica sobre el espacio y el tiempo de toda dinámica natural.

Muse, de Can Buyukberber

  • Espacios para el vuelo

Ángeles Caídos es una obra inmersiva VR realizada por Marina Núñez en 2018, en colaboración con ARAN. La pieza reinterpreta la versión exhibida en 2008 en el claustro de la Catedral de Burgos dentro del marco de la exposición Luz y tiniebla, donde, a través de una multiproyección inmersiva, se hacían visibles imponentes figuras asexuadas provistas de alas. Para esta obra, revisitada en realidad virtual inmersiva, cinco figuras de ángeles han sido traducidas mediante softwares informáticos, construyendo un espacio donde el espectador tiene la posibilidad de volar.

Según ARAN “además de la inmersión en entornos puramente inmateriales propios de algunas narrativas visuales de la ciencia ficción, Ángeles Caídos explicita la utopía aeronáutica y cuestiona los límites comportamentales de un cuerpo que, administrado históricamente por el poder y definido por la Modernidad como realidad biológica dada, se revela como constructo cultural impuesto por las ideologías dominantes. Los usuarios, equipados con unas gafas de Realidad Virtual que modifican y amplían la percepción, interactúan con la pieza, comportándose como cíborgs en simbiosis con lo tecnológico, semejantes a los ángeles y a su leve corporeidad. De este modo, Marina Núñez abre nuevos procesos de hibridación entre humanismo y post-humanismo, inaugurando entidades nómadas”.

  • Refracción poética

ArtFutura también presenta en su programa audiovisual de 2017 al grupo new media ¡Ouchhh que construyó una gran exposición inmersiva POETIC AI en el Atelier des Lumières en París, utilizando 136 proyectores.

Su intención fue crear una refracción poética consciente de la realidad de una Inteligencia Artificial que aprende de millones de artículos y libros sobre luz, física y espacio-tiempo, textos escritos por científicos.

Exhibición de IA Poética de Ouchhh en París

  • Océanos de aire

We Live In An Ocean Of Air es una instalación inmersiva multiusuario presentada en la Galería Saatchi de Londres y creada por el colectivo Marshmallow Laser Feast (MLF). Esta obra es una más de una serie que muestra la intención de reconectar al ser humano con la naturaleza. MLF apuesta porque serán las tecnologías inmersivas de realidad extendida (VR/XR) las que harán que esa conexión, concienciación colectiva, sea efectiva, profunda, y significativa. Una experiencia VR poderosa y poética en la que el visitante juega con las moléculas circundantes, visualiza su respiración en píxeles, ve su sangre revoloteando en sus extremidades gracias a un monitor de frecuencia cardíaca y esculpe ramas sinuosas y danzarinas. Una secuoya gigante que parece crecer a partir de su propio cuerpo. De hecho, diferentes visitantes viven la experiencia compartiendo el mismo espacio físico y virtual.

El investigador Carl H. Smith, director del Centro de Investigación de Tecnología del Aprendizaje en la Universidad de Ravensbourne, en Londres, está convencido de que es posible generar una profunda conciencia del cambio climático utilizando tecnologías de inmersión como Realidad Virtual (VR), Realidad Aumentada (AR) y Realidad Mixta (MR), todas ellas agrupadas bajo la denominación Realidad Extendida (XR), en un contexto artístico. Recientemente organizó en Londres el encuentro “XR para XR”, con el movimiento Extinction Rebellion (XR), activistas que luchan para evitar la extinción y el colapso climático a nivel planetario.

Todos estos importantes artistas se valen de las tecnologías inmersivas para facilitar el conocimiento y la conexión de uno consigo mismo, con el otro, con la naturaleza. Quizás en ese punto la empatía y la fusión con los demás y con el planeta nos haga conscientes de nuestra interdependencia, como especie, con los demás seres vivos y el Sistema Tierra.

Alejandro Sacristán es miembro del grupo Aviador Dro, es un pionero de la realidad virtual en España. Es responsable de desarrollo de negocio y proyectos en Mindset y de Relaciones Institucionales en EmpaticaXR

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19/10/2019
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