Querida empresa, eso es el karma…
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Querida empresa, eso es el karma…

Crear un impacto positivo de manera indirecta en la sociedad, favorece la visión de la audiencia de manera directa en un producto determinado, asegura el autor

En los copiosos menús propios de estas navidades se ha colado una bebida: Ruavieja. La campaña navideña para mejorar la brand experience de la compañía ha sobrepasado todas las expectativas. En esta acción, que se convirtió en viral, la empresa española puso el foco en reflejar cómo las nuevas tecnologías han separado a las personas, limitando el tiempo que pasaban juntos.

Tal fue el revuelo que causó la acción publicitaria que, desde Ruavieja, decidieron ampliar aún más la acción: En colaboración con la empresa de autobuses ALSA, han querido agradecer la gran acogida de la campaña regalando billetes para que aquellas personas que no pueden compartir estas navidades el tiempo que les gustaría con sus seres queridos.

Pero… ¿por qué creen las compañías que con este tipo de acciones van a obtener más beneficios?

En cifras recogidas por la empresa Unilever, un 33% de los consumidores afirman fijarse en si una compañía está teniendo un impacto positivo en la sociedad a la hora de comprar su producto. Incluso, uno de cada cinco encuestados destacaron que elegirían una marca si en su etiqueta quedara explícito que es respetuosa con el medio ambiente.

Y es que la transición es clara: “Si haces ‘cosas buenas’, te ocurrirán cosas buenas”, que diría aquel. O con más tino, si realizas acciones para mejorar a la sociedad, esta te premiará. Como si de una máxima kármica hablásemos, según la cual toda acción ejerce una fuerza y una energía que se expresa e influye en sucesivas acciones.

Muchas empresas están invirtiendo sus esfuerzos y recursos en mejorar su experiencia de marca. Hoy en día, las marcas no solo son un logo y un buen claim. Deben abanderar acciones positivas y beneficiosas para la sociedad si de verdad quieren ser relevantes. En el estudio Customer Experience Impact Report recientemente realizado por Oracle, se señalaba que un 86% de los consumidores pagarían más por una experiencia de marca satisfactoria. La experiencia cuenta, tanto o más que el propio producto a la hora de llamar la atención del cliente.

A nivel global, empresas de la talla de Nike se han convertido en auténticos maestros de estas campañas. En el año 2014 la compañía norteamericana puso en marcha una gran iniciativa para conseguir que sus clientes hiciesen deporte y lograsen, así, una vida más saludable. Con el lanzamiento de su wearable FuelBand -pulsera deportiva que cuantifica la actividad deportiva del usuario que la porta-, crearon una máquina expendedora de productos de la marca en la que solo se podían adquirir intercambiándolos por puntos registrados en el pequeño aparato. Y ¿cómo se conseguían puntos? Muy sencillo, haciendo deporte. Objetivo conseguido, una sociedad sana es una sociedad mejor. Como diría la competencia de Nike: Mens sana in corpore sano.

Porque invertir en aumentar la experiencia de marca, no es sino conseguir un beneficio de la diferenciación de la competencia. Una lucha continua que mantienen las compañías, sea cual sea su tamaño y volumen de negocio. Porque ya avisó Bill Gates del peligro del mercado competitivo actual. El fundador de Microsoft destaco que ninguna empresa está libre de la amenaza de desaparición en menos de un año.

Todo se resume en la creación de elementos a través de los cuales los consumidores se formen una visión o una impresión positiva de la empresa. Aquellas organizaciones que han apostado por un diseño de servicios, destacan que esos puntos están creados de tal manera que se vean reflejados en ellos sus valores más intrínsecos.

También en el mundo de la moda, las marcas comienzan a enseñar su faceta más concienciada con el medio ambiente. Uno de los sectores más desprestigiados por su trato, en algunos casos, poco respetuoso con flora y fauna, también quiere cambiar esa imagen. O, por lo menos, marcas como Lacoste.

Sonada fue su última acción de brand experience con los ojos de la Semana de la Moda de París como testigos. Para mostrar su apoyo a la conservación de la vida de ciertas especies en peligro de extinción, decidieron reemplazar su archiconocido cocodrilo por 10 animales diferentes. Junto a la Unión Internacional para la Conservación de la naturaleza, fabricaron una remesa de 1.775 prendas, la producción en la que cada animal aparecía estaba ligada al número de esas especies que viven en la actualidad.

Crear un impacto positivo de manera indirecta en la sociedad, favorece la visión de la audiencia de manera directa en un producto determinado. Y es que: “Si haces cosas buenas, te ocurrirán cosas buenas”.

Daniel Marote es experto en marketing y transformación digital, y socio director de Hydra.Digital

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