Ave en la estación de Toledo
Ave en la estación de Toledo

Estas son las claves de la digitalización del transporte ferroviaro

El transporte por ferrocarril es una de las grandes innovaciones de la historia. Los raíles no pueden ser digitalizados, pero el resto del negocio se enfrenta a los efectos de la revolución digital

La transformación digital está cambiando el entorno competitivo, casi todos los límites de casi todas las industrias. En el caso del sector del transporte este se está llevando a cabo sobre cuatro ejes: transformación de la experiencia del cliente, transformación de los procesos operativos, capacitación de empleados y transformación del modelo de negocio. Parte de las innovaciones que hoy escuchamos la incorporó el ferrocarril hace mucho tiempo, pero el sector se mueve hacia nuevos retos, como demuestra la nueva aceleradora de startups que ha lanzado Renfe, TrenLab, sobre tres áreas: movilidad digital, digitalización de operaciones y logística a demanda.

Nueva experiencia de cliente

La digitalización de los servicios está transformando la experiencia de cliente. En la actualidad, los operadores ferroviarios trabajan en configurar nuevos modelos de relación con los clientes de servicios logísticos y de viajeros, que esperan sencillez y personalización. La digitalización contribuye sin duda a cumplir esos objetivos. Parece probable que nos encaminamos hacia un futuro con planificadores de ruta dinámicos, acceso sin barreras, tecnologías inalámbricas, biometría, detección de billetes, y sistemas de información con multisensores. El servicio Eva, anunciado por Renfe hace algunos meses, incluye algunos de estos elementos. El análisis de datos también se une a la ecuación, con el objetivo de entender mejor a los clientes y de integrar la tecnología para facilitar o mejorar el proceso de compra.

Cambios en la operativa

La seguridad es uno de los valores inherentes al transporte ferroviario, con índices de siniestralidad bajísimos. Hoy se habla mucho del vehículo conectado y autónomo, algo que en transporte ferroviario de viajeros es una realidad desde hace muchos años. El sector cuenta con una seguridad redundante, reforzada por la presencia del maquinista. España, por ejemplo, dispone del mayor número de kilómetros de vía con el sistema de comunicación entre la infraestructura y el tren más seguro del mundo, como es el ERTMS (European Rail Traffic Management System), el estándar que busca la Unión Europea para hacer el conjunto de la red europea más interoperable.

El ERMTS incluye un sistema inalámbrico que asegura la comunicación de datos entre tren y vía (GSM-R) y el llamado ETCS, un sistema automático de protección del tren (ATP) sumado a una interfaz para enclavamientos, que son los sistemas de seguridad para accionar aparatos de vía y señales que impiden movimientos incompatibles para garantizar una circulación segura.

En materia operativa, también existen buenas oportunidades en el uso de la tecnología para la toma de decisiones. Tanto para optimizar gráficos de material (el nombre que usan los ferroviarios para referirse a la jornada de trenes y locomotoras) como para la asignación de personal; en la digitalización de algunas funciones en talleres, mejorando su eficiencia y productividad, de forma que aumente la disponibilidad y productividad de los trenes, recabando datos de su funcionamiento en tiempo real que permitan realizar predictivos que minimicen las interrupciones de servicio.

MasS movilidad y automatización

Existe el concepto de movilidad como servicio, o MaaS en sus siglas en inglés (mobility as a service), centrado en el cliente a lo largo de toda la cadena de la movilidad. Se trata de ofrecer la solución más eficiente en cada momento integrando datos procedentes de varias fuentes de la infraestructura y la ciudad para una intermodalidad fácil y sencilla. El ferrocarril se va a integrar en una interfaz de usuario intuitiva que se consulte en el móvil.

Otro aspecto importante dentro del sector ferroviario es la operación automatizada de trenes, tecnología conocida como ATO por sus siglas en inglés, una especie de tren autónomo. Se trata de una tecnología que lleva utilizándose décadas en algunas líneas de metro, pero empieza a aportar beneficios en líneas principales más complejas, como por ejemplo la línea A de las Cercanías de París (RER), una de las líneas metropolitanas más utilizadas del mundo, o la próxima línea que atravesará Londres, Thameslink, agrupando líneas del norte con líneas del sur y conectándolas a través de un túnel central de 8 kilómetros. El proyecto para incorporar un sistema ATO con un nivel 2 de ETCS (mencionado anteriormente) puede permitir que a partir del próximo mes de diciembre la capacidad en la sección central de la línea se incremente de 16 trenes por sentido y hora a 24, e incluso tener margen para llegar a 30.

Existen también ciertas ventajas que puede aportar la optimización de datos trasladada a una logística de mercancías más ajustada a la demanda, con mayor información de planificación, seguimiento y envío para una mayor flexibilidad y precios más atractivos.

Esta es una noticia patrocinada elaborada por EL PAÍS RETINA

 

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22/01/2019
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