Una marine estadounidense manipula el cilindro de un criptógrafo, la máquina usada durante la Segunda Guerra Mundial para codificar y decodificar transmisiones.
Una marine estadounidense manipula el cilindro de un criptógrafo, la máquina usada durante la Segunda Guerra Mundial para codificar y decodificar transmisiones. Getty Images

Encriptación modulable, ¿la alternativa al ‘blockchain’?

Atos lidera un proyecto europeo que habilita al usuario a elegir qué parte de sus datos encriptados puede ver el resto. Monederos virtuales, IoT y salud, entre sus aplicaciones inmediatas

La encriptación o codificación de archivos es el método más efectivo que se ha encontrado hasta la fecha para asegurar datos digitalizados. Solo se puede acceder a ellos con la clave que permite descifrar ese código: si no se dispone de ella, harían falta años, en algunos casos milenios, para romperlo, dada la actual capacidad de computación.

Uno de los factores que han contribuido a que algunos hablen de blockchain como la tecnología del futuro es su sistema de cifrado asimétrico, un paso más en la encriptación: los usuarios cuentan con una clave pública, disponible para cualquiera, con la que reciben movimientos y otra privada, con la que se firman las transacciones. Esa doble cerradura hace aún más difícil que alguien no autorizado pueda meter sus narices en el sistema.

Lo que todavía no está resuelto es la compartimentación de los datos encriptados. Los archivos se puede encriptar, sí. ¿Pero qué pasa si su dueño quiere que un tercero acceda solo a una parte de la información que contiene ese archivo? A día de hoy, la única forma de lograr ese intercambio sería cederle la única clave disponible, la que abre todo el archivo. Es decir: o se da acceso a todo o a nada. No hay término medio.

Un proyecto europeo liderado por Atos se propone solucionar este problema. La compañía tecnológica, junto con otras ocho empresas e instituciones, está desarrollando un sistema de encriptación modulable de archivos que permitirá al usuario ejercer un mayor control sobre sus datos.

Lograr descifrar la máquina Enigma, con la que Alemania codificaba sus comunicaciones, fue clave para los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Getty Images

El objetivo de FENTEC (así se llama el proyecto, incluido en el programa Horizonte 2020 y dotado de cuatro millones de euros) es desarrollar el cifrado funcional como una alternativa eficiente al enfoque tradicional del cifrado (todo o nada), permitiendo vistas parciales de los datos encriptados y mejorando la seguridad de los sistemas. “La idea es que quien tenga el control de los datos tenga la clave maestra de la encriptación, pero también la capacidad de crear claves parciales para que otros puedan acceder solo a lo que le interese”, subraya Francisco Javier González Gala, director de proyectos del área de seguridad y defensa de Atos Madrid, la filial de la compañía francesa que está coordinando la iniciativa.

Soldados alemanes cifran una transmisión durante la Segunda Guerra Mundial. Getty Images

Los algoritmos de encriptación están siendo desarrollados por los departamentos de investigación de las universidades implicadas en el proyecto: Ecole Normale Superieure (Francia), Hochschule Flensburg (Alemania), Katholieke Universiteit Leuven (Bélgica), Universidad de Helsinki (Finlandia) y Universidad de Edimburgo (Reino Unido). Atos y las otras tres empresas participantes (la suiza Nagravision, la eslovena XLAB y la francesa Wallix) ponen el know-how técnico y las infraestructuras necesarias. En el proyecto trabaja un equipo multidisciplinar de criptógrafos, expertos en software, especialistas en hardware e ingenieros de telecomunicaciones, con el objetivo de desarrollar sistemas de cifrado funcionales eficientes e innovadores, capaces de adaptarse a un amplio espectro de escenarios.

  • Plazos y aplicaciones

El proyecto, que ha agotado el primero de sus tres años de duración y que lanzará un primer prototipo previsiblemente a finales de 2019, está centrado en tres casos de uso. “Estamos preparando una moneda digital, como una especie de tarjeta de pago de comedor, que contará con una auditoría flexible. También trabajamos en un sistema de análisis anónimo de datos que permite el cálculo de estadísticas sobre información encriptada protegiendo la privacidad de los usuarios, y en un sistema de monitorización en remoto dirigido al internet de las cosas”, explica González Gala. En el último caso, el sistema debe ser capaz de entrar en el vídeo encriptado cuando sea necesario y extraer solo el fragmento deseado.

Las aplicaciones de este sistema son variadas. Tantas como las que se le está buscando a blockchain, tecnología a la que podría hacer sombra (aunque, en vez de distribuida, la red sería centralizada). La salud es una de ellas. “Si hubiera un registro único de historiales, con nuestro sistema se podría gestionar el acceso a distintas partes del historial, de acuerdo con la especialidad de cada médico”, ilustra González Gala. También se podría usar la encriptación modulable en la trazabilidad de alimentos, de la misma forma que se está usando ya el blockchain. La protección de secretos industriales o comerciales sería otra área en la que experimentar con este sistema.

El segundo prototipo de FENTEC se espera para 2020. En cualquier caso, el sistema de encriptación modulable no entraría en fase de comercialización hasta 2022 como pronto.

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