Mark Zuckerberg
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Zuckerberg se pone el casco militar con Facebook en guerra

Facebook está en guerra. Así se lo comentó el propio fundador y CEO de la compañía, Mark Zuckerberg, a 50 de sus principales directivos hace algunos meses. También les informó de que era su intención llevar la compañía en consecuencia.

Facebook está en guerra. Así se lo comentó el propio fundador y CEO de la compañía, Mark Zuckerberg, a 50 de sus principales directivos hace algunos meses. También les informó de que era su intención llevar la compañía en consecuencia. Se acabó la unanimidad y el consenso en Menlo Park.

Así lo recogió el diario Wall Street Journal en su edición del fin de semana, que ha reflejado un “declive en la moral” de la plantilla y un cambio en el estilo de gestión del wunderkind. ¿En qué consiste este nuevo management style? En “tiempos de paz”, asegura el WSJ, los directivos de la compañía han podido moverse con “más lentitud” y asegurarse de que todo el mundo está de acuerdo con las decisiones más importantes. Pero “con Facebook sitiada por legisladores inversores y usuarios enfadados, Zuckerberg necesita actuar de forma más decidida”, asegura citando fuentes internas de la compañía. Este nuevo estilo, además, ha creado tensiones con la responsable de operaciones, Sheryl Sandberg.

Esta primavera, Zuckerberg acusó a Sandberg y a su equipo de la crisis de Cambridge Analytica. La ejecutiva aseguraría posteriormente a su entorno que esta conversación había supuesto “un “golpe” y que comenzaba a temer por su empleo. Su jefe le trasladó que tendría que haber sido más agresiva a la hora de distribuir recursos para resolver la situación. Wall Street Journal, eso sí, cita a fuentes que aseguran que está “complacido” con la evolución en los últimos meses y que Sandberg “es una socia muy importante”

Sheryl Sandberg

Zuckerberg es de la opinión de que la compañía no ha sido lo suficientemente ágil a la hora de afrontar los momentos de crisis a los que ha tenido que hacer frente este ejercicio, sobre todo la crisis en torno a Cambridge Analytica. Por ello, está presionando a los ejecutivos sénior para que “logren progresos más rápidamente”, sobre todo en cuestiones como la ralentización del crecimiento de usuarios y la seguridad de la plataforma.

El pasado viernes, esta creciente tensión en el seno de la compañía quedó de manifiesto cuando en medio de una sesión informativa con empleados en la sede, Zuckerberg se mostró vehemente en torno a las últimas noticias sobre la compañía aparecidas en medios, a las que calificó de basura (usó la palabra bullshit, tan del gusto de los estadounidenses).

La pasada semana, un largo reportaje del New York Times -preparado durante seis meses por cinco periodistas y con más de 50 entrevistas- deja en evidencia que Facebook, a pesar de su retórica, se comporta como una gran compañía más: el crecimiento y su prestigio, por encima de todo. El New York Times reveló que la reacción de la número 2 de la compañía, Sheryl Sandberg, a la investigación rusa fue minimizarla. Quería evitar vincular el nombre de Rusia con el éxito de Donald Trump para no enfadar a republicanos.

Instagram

El lunes 24 de septiembre, Kevin Systrom, cofundador y primer ejecutivo de Instagram, puso un mensaje en la red social en el que anunciaba que su socio, Mike Krieger, y él abandonaban la empresa. Iba acompañado de una foto de los dos con la plantilla: “Estamos agradecidos por los últimos ocho años en Instagram y seis años en el equipo de Facebook (…) Estamos listos para el próximo capítulo”. De pronto, todas las miradas se volvieron hacia Mark Zuckerberg pidiendo explicaciones. La prensa especializada se pregunta qué ha ocurrido ahí. Las primeras respuestas no dejan bien a Facebook, una empresa que antes de esto ya llevaba un annus horribilis en cuanto a imagen púbica se refiere.

Retina

10/12/2018
En este mundo digital, ¿dejaremos de tener el afán por poseer?
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En este mundo digital, ¿dejaremos de tener el afán por poseer?

La obsolescencia y la virtualidad nos están poniendo a prueba en estos comienzos de nuestra vida en digital. Y es que afectan muy profundamente a la mentalidad, pues desquician valores que hasta ahora conducían nuestro comportamiento, como el de la posesión de las cosas.

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