¿Tres claves para ofrecer la peor experiencia posible al cliente?

¿Tres claves para ofrecer la peor experiencia posible al cliente?

Google trae una visión diferente. Traemos tres estrategias que no hay que seguir si queremos que nuestro cliente disfrute de la mejor experiencia posible

Si hay una tendencia creciente en el mundo es la búsqueda del consumo experiencial. Ya no se trata solo de ir de vacaciones, cenar en un buen restaurante o comprar por Internet. El cliente quiere una experiencia personalizada, relevante y sin contratiempos. Los consejos típicos para lograrlo son optimizar el sitio web móvil, adaptarse a la información de las métricas o tener un presupuesto cerrado. 

Pero esta vez Google trae una visión diferente. Traemos tres estrategias que no hay que seguir si queremos que nuestro cliente disfrute de la mejor experiencia posible.

  1. No busques definir el éxito. El éxito, una buena experiencia de compra en este caso, tiene un significado diferente para cada uno. Intentar encontrarlo nos acabará dando siempre una visión subjetiva. Lo que sí suele tener el mismo sentido para todos es el fracaso. Es relativamente sencillo saber qué nos molesta de una compra y así no hacerlo: recibir correos molestos, procesos de compra eternos o iniciar sesión cada vez que visitemos la web. Evita los pasos que te llevan al fracaso y estarás más cerca de que el cliente repita.
  1. No te bases solo en las métricas. Número de visitas, coste por clic, posición… Son números interesantes y útiles, según lo que necesitemos, pero no tienen porqué llevar a la compra directamente. Lo que nos interesa saber es cuándo un usuario accede a la red y realiza una conversión. Para ello, métricas como el Tracked Performance de Google Analytics nos pueden mostrar cifras útiles.
  1. No acumules datos. El saber no ocupa lugar, pero necesita tiempo. Todas las empresas y organizaciones tienen una gran cantidad de datos interesantes para mejorar la calidad de la experiencia de sus usuarios. Lo que no suelen tener es tiempo o métodos para analizarlos. Lo mejor es confiar en la automatización y el aprendizaje mecánico. No solo nos ahorrará tiempo, sino que cuanto más lo usemos nos mostrará datos más interesantes.

Ya sabemos lo que no hay que hacer; y también lo que sí hay que hacer, para que nuestro cliente disfrute más de su experiencia con nosotros. Ahora solo queda remangarse y tomar las decisiones adecuadas.

Esta es una noticia patrocinada elaborada por Google

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