Gobiernos y emprendedores: una relación compleja, intensa y con mucho futuro
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Gobiernos y emprendedores: una relación compleja, intensa y con mucho futuro

Las instituciones públicas buscan atraer innovación para responder a las expectativas del ciudadano digital y las 'startups' reconocen el impacto de la regulación en su cuenta de resultados

Hace unos días se celebró en Madrid el South Summit, uno de los mayores eventos sobre startups de Europa y, en ese marco, lanzamos el PublicTech Lab, un nuevo centro de la Escuela de Asuntos Públicos y Globales de IE que pretende acercar la innovación generada por emprendedores a las administraciones públicas. Hablamos de transformación digital de Gobiernos y de cómo los emprendedores están creando soluciones a los retos públicos de este siglo. ¿Gobierno y emprendedores en la misma sesión? Pues sí, y a juzgar por el interés que despertó —aforo completo— deberíamos hablar más de esta simbiosis.

La relación entre emprendimiento y administraciones públicas está siendo más intensa que nunca. Las instituciones públicas intentan atraer innovación para poder responder a las expectativas del ciudadano digital, y los emprendedores, por su parte, reconocen el impacto que la regulación de su innovación puede tener en su cuenta de resultados. Algunas de las empresas más valoradas a nivel mundial como Uber, Didi, Airbnb, SpaceX o Palantir tienen ya una relación intensa con el sector público como principal cliente o como regulador.

Algunas de estas startups están creando soluciones innovadoras a muchos de los retos públicos del siglo XXI: población envejecida, congestión urbana, acceso a la vivienda o modernización operativa de las administraciones públicas son retos globales que los gobiernos tienen y tendrán que afrontar con la colaboración de universidades y de grandes empresas, pero también de emprendedores con capacidad de generar soluciones innovadoras. Y aunque existen barreras, muchas y complejas, para esta colaboración, podemos identificar algunas tendencias para mirar al futuro con optimismo.

Existen barreras para esta colaboración, pero existen tendencias que permiten mirar al futuro con optimismo

Por una parte, vemos una clara apuesta por la transformación digital de las administraciones. Países como Gran Bretaña con su GDS (Servicio Digital del Gobierno, en español) promueven una agenda que aboga por el uso de estándares abiertos, de la nube y de regulaciones de compra pública que favorezcan la colaboración con las pymes. Todo ello es clave para que las startups puedan competir con las grandes empresas proveedoras de servicios públicos. En esta lógica de transformación, las administraciones no solo buscan innovaciones enfocadas en el ciudadano, también integran soluciones que mejoran la eficiencia operativa de la propia Administración. Ya existen ejemplos interesantes en nuestro país, como Savana, una empresa de big data que utiliza los historiales clínicos de los hospitales para evaluar y predecir el pronóstico y posible tratamiento de enfermedades; Libelium, que crea soluciones para ciudades inteligentes; o Unblur, que ayuda a tomar decisiones más rápidas y seguras a los mandos responsables en situación de emergencia.

Por otra parte, observamos un incremento del diálogo y colaboración entre Administraciones y startups. Nuevos modelos de negocio y nuevas tecnologías están transformando dinámicas sociales y económicas, con un impacto muy tangible, por ejemplo, en nuestras ciudades. Los legisladores intentan evitar mediante normas los impactos negativos que estas innovaciones puedan tener en algunos ciudadanos. Pero, al mismo tiempo, del diálogo constante para el diseño de estas regulaciones surgen muchas oportunidades. Algunas ciudades están empezando a usar algunos recursos que las startups generan, principalmente datos, para poder desarrollar políticas sociales o hacer un mejor uso de sus recursos. Por ejemplo, Airbnb colabora con el Gobierno de Andalucía para hacer efectiva su regulación sobre el registro de pisos turísticos, y Lime comparte los datos sobre movilidad generados por su plataforma para que las ciudades puedan tomar decisiones sobre inversiones en infraestructura u otro tipo de intervenciones.

España puede ser un impulsor estratégico del emprendimiento que genera soluciones innovadoras, pero también inclusivas y sostenibles, a los grandes retos públicos. Somos un país con valores, que cree en la función pública y defiende el Estado de bienestar. No se me ocurre mejor marco para impulsar una innovación responsable. Existen ya ciertos avances, como la nueva ley de contratación pública, que promueve y facilita la participación de las pymes. A nivel local y regional, vemos la proliferación de unidades de innovación que promueven e incentivan la inversión en nuevas soluciones. A nivel nacional, el Gobierno aboga por una clara agenda digital y entidades públicas como Red.es, CDTI o el ICO apoyan a innovadores que nutren esta agenda. También vemos avances impulsados por el sector privado: España es sede de grandes empresas proveedoras de servicios al sector público a nivel mundial, que a su vez están invirtiendo en startups e integrando sus soluciones a proyectos de gran envergadura e impacto.

Todos compartimos la responsabilidad de asegurar que la innovación permee en la Administración, pilar fundamental para conseguir un futuro digital justo y equitativo. Desde el PublicTech Lab apoyamos este objetivo, favoreciendo la creación de espacios comunes donde emprendedores, corporaciones, inversores y representantes de la Administración pública puedan colaborar, co-crear y escalar soluciones inclusivas para los grandes retos de la ciudadanía.

Idoia Ortiz es directora general de PublicTech Lab.

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