Silueta de una unidad humana frente a los logos de Apple y Amazon en Ankara
Silueta de una unidad humana frente a los logos de Apple y Amazon en Ankara

Amazon, Microsoft, Google (y otras) se abren a la competencia

Da igual la transformación digital: Amazon, Microsoft, Google y otras tecnológicas se dan cuenta (al fin) de que la integración de sistemas es clave para su propio negocio

Uno para todos y todos para uno. Parece que la época del secretismo en las grandes compañías tecnológicas está dando paso, a la fuerza, a una era de colaboración. Al menos, de apertura a nivel de software. La visión de un mundo hiperconectado con la que sueña la industria no es posible sin la integración tecnológica: un requisito fundamental para el desarrollo en todo su potencial de las ciudades inteligentes, el hogar inteligente, la oficina inteligente, la conducción autónoma… y un largo etcétera. Eso es, al menos, lo que se desprende de IFA 2018, la gran feria europea de electrónica de consumo, en la que EL PAÍS RETINA ha estado presente.

Hasta ahora, las compañías se han resistido a esta necesidad imperiosa, pero ya no les queda otra que rendirse a los encantos del código abierto (abierto en parte) y del desarrollo de plataformas que faciliten la comunicación con aplicaciones y dispositivos de la competencia. Tanto que la palabra apertura ha abundado en las charlas de los ponentes. Entre ellos, el presidente y director de tecnología de LG, I.P. Park, que recalcó la importancia de esta perspectiva. “La apertura será la clave de la expansión y de la evolución. Debemos abrir nuestros productos y plataformas para fomentar la colaboración. La transformación digital, de la mano de la inteligencia artificial, nos da una oportunidad de reinventarnos como industria, de redefinir nuestra relación con los clientes y de reimaginar nuestras vidas”, aseguró.

Park también destacó que su filosofía es proporcionar la mejor experiencia a sus clientes, ya sea a partir de sus productos o de los desarrollos de terceros como Google, Amazon, Alibaba y otros. “Quién lo haga es secundario, por eso tenemos muchos socios”, afirmó. Para facilitar el proceso, LG cuenta con una plataforma de desarrollo de productos inteligentes de código abierto, llamada webOS. Está pensada para televisores pero también para otros dispositivos como robots, relojes inteligentes o incluso para coches.

En la misma línea de apertura (interesada), el vicepresidente de Amazon Daniel Rausch destacó las posibilidades que ofrece su plataforma de voz Alexa. "A medida que la demanda del cliente por interacciones de voz continúa creciendo, los nuevos avances en aprendizaje automático, inteligencia artificial y servicios en la nube contribuyen a una gama cada vez mayor de capacidades de Alexa para clientes y nuevas oportunidades para fabricantes de dispositivos y desarrolladores", afirmó Rausch.

El vicepresidente de Amazon ofreció además datos sobre lo que supone para otras compañías crear productos que pueden conectarse con Alexa. Según sus cifras, las empresas que lanzaron un dispositivo compatible con Alexa experimentaron un crecimiento económico de un 43% en los nueve meses posteriores. La premisa de Amazon es que el control de voz será pronto la interfaz dominante. Una idea que, de hecho, es compartida por buena parte de la industria. También Google, que está tratando de dar un empujón a su asistente Google Voice. La imagen que todos tienen en mente: un entorno conectado en el que cualquier dispositivo se puede accionar mediante lenguaje hablado de la forma más natural posible.

  • Seguridad y privacidad, en segundo plano

La inteligencia artificial (IA) tiene mucho que ver en todo esto, y fue también protagonista en IFA. Desde las grandes empresas hasta las más pequeñas, todas parecen estar mirando a la IA. O, al menos, de boquilla. De lo que no se habló tanto es de seguridad y de privacidad, dos aspectos cruciales en lo que respecta al internet de las cosas (IoT).

Algunas startups sí parecen preocuparse por ello. En IFA encontramos a la francesa Netatmo, entre cuyos productos se encuentran cámaras de seguridad exteriores e interiores. Estas cámaras incluyen un sistema básico de inteligencia artificial en forma de algoritmos que detectan cosas como las caras de las personas conocidas, animales en el jardín o coches. Los propios clientes ayudan a mejorar el sistema al reportar errores de detección, que se tienen en cuenta en las siguientes actualizaciones del producto. Y -aquí viene la clave- los vídeos que graban no se envían a la nube, como en otros casos, sino que se almacenan en la propia cámara -en una tarjeta SD- y se analizan directamente ahí. Cuando la tarjeta está llena, los vídeos se borran automáticamente para seguir grabando. De ese modo, solo el usuario tiene acceso a los datos.

Entre las grandes marcas hubo excepciones también, como es el caso de Microsoft. Su vicepresidente corporativo, Nick Parker, comenzó su charla aludiendo al compromiso de la compañía en tres áreas. La primera es la privacidad “como derecho humano fundamental”. La segunda, la ciberseguridad, “trabajando con diligencia con otros socios para asegurar un ecosistema seguro”. La tercera, una IA ética, “gracias al trabajo conjunto con reguladores y socios industriales”. “El tema no es qué pueden hacer los ordenadores sino qué deben hacer. Nos tomamos muy en serio nuestra responsabilidad en esto”, aseguró.

Ese ecosistema donde el hardware y el software de las diferentes compañías - grandes y pequeñas- se comunican, se integran y complementan es la clave del la eclosión de los sistemas inteligentes, la hiperconectividad, la digitalización y la automatización. El paso necesario para cumplir muchas de las promesas que subyacen al desarrollo tecnológico de los últimos años. 

‘Boom’ de las aspiradoras inteligentes

“Hace dos años nadie sabía lo que eran. Ahora lo sabe todo el mundo”, dice Matt Peterson, director general de Neato. Se refiere a las aspiradoras inteligentes, esos pequeños robots de limpieza que pululan solos por la casa. Su empresa, con sede en Silicon Valley, se dedica a desarrollarlos. Y han invitado a EL PAÍS RETINA a IFA para comprobar de primera mano cómo funcionan y para compartir sus planes de futuro.

A Neato le interesa mucho el mercado español, como bien reconoce Peterson. De hecho, asegura que España es el principal mercado de aspiradoras inteligentes en Europa. El grado de presencia de estos dispositivos en el viejo continente es de un 4,7%, cifra que asciende a un 6,6 en Estados Unidos. En este país, el porcentaje ha aumentado más de un 2% solo en el último año. Según las predicciones de Neato, en 2022 el índice de penetración se habrá triplicado en ambos mercados, en los que Neato compite con otras marcas como Roomba, Ecovacs o Dyson, o con grandes compañías como LG o Samsung, que también tienen sus propias aspiradoras inteligentes.

Pero, más allá del producto en sí, lo que subyace es un cambio de paradigma. “Pasamos de ser compañías de hardware a compañías de software. Ya no se trata del robot en sí mismo sino de cómo evoluciona para resolver problemas por ti”, afirma. Ahí es donde entra la inteligencia artificial, que estará presente -dice- en la próxima generación de estos productos en forma, por ejemplo, de sensores ópticos con visión artificial.

En cuanto a la privacidad, el CEO de Neato asegura que las fotografías que el robot toma de cada casa para hacerse una composición de lugar no son compartidas con terceros. “De hecho, cualquier usuario puede solicitar que las borremos”, asegura. Aparte de estos mapas del hogar, afirma que no disponen de otros datos ni de la vivienda ni del usuario. También añade que tienen un equipo de expertos en seguridad cuyo foco es prevenir ataques de hackers.

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