Descarga los planos de tu casa y móntala como un mueble de Ikea

El código abierto ha irrumpido en la construcción de viviendas. Esta y otras tecnologías, como la impresión 3D o la realidad aumentada, permiten soñar en ciudades desarrolladas por los propios ciudadanos

La urbanización del mundo es un hecho. Más de la mitad de la humanidad ya vive en ciudades, y se estima que para 2050 la proporción alcance el 70%. Eso significa que, hasta mediados de siglo, cada cinco semanas se construirá el equivalente a todos los edificios de Nueva York, buscando además construir ciudades libres de emisiones contaminantes.

Resulta que la ciudadanía siempre ha quedado al margen de las decisiones que rodean la planificación y construcción de ciudades, tarea reservada a las autoridades y a un reducido número de compañías promotoras. ¿Cambiará algún día esta situación? Tenemos motivos para pensar que sí. Así lo cree al menos Alastair Parvin, el protagonista de esta nueva entrega de la serie de vídeos #DataFutures que os ofrecemos junto a Ideas for Change.

Algunos proyectos ya permiten ver a través de unas gafas de realidad aumentada las tripas de los edificios, por ejemplo para identificar cableado y tuberías.

Parvin es CEO de Open Systems Lab y cofundador de WikiHouse, una plataforma que le permite a cualquier persona descargar y modificar los planos de un hogar, pudiendo luego producir las piezas necesarias para su construcción en cualquier laboratorio de fabricación. Esas piezas se ensamblan como si se tratase de muebles de Ikea, de manera que cualquiera pueda diseñar y fabricar su casas prefabricada por un precio asumible (los materiales cuestan unos pocos miles de euros, asegura Parvin). Ese es el objetivo del proyecto: democratizar realmente la construcción de viviendas y, ulterirmente, el propio desarrollo de las ciudades.

Según Parvin los datos empoderan y dan herramientas a los ciudadanos para diseñar sus propios espacios. El derecho a construir (Right to Build) busca abordar la crisis económica de la vivienda y el futuro de la planificación urbana democrática, un desarrollo dirigido por los ciudadanos, capaces de pensar viviendas, infraestructuras, barrios y ciudades resilientes. El sector ciudadano puede ser el agente principal del diseño urbano para que las ciudades sean creadas por los vecinos y no para ellos.

  • Los costes de construir

En la actualidad no sabemos cuál es el coste real de la construcción de un edificio o vivienda. Según relata Parvin, de cada euro invertido por las autoridades británicas en la construcción de edificios, solo 51 céntimos acaban en el propio inmueble: el resto del dinero se pierde por el camino. A la hora de construir, saber a ciencia cierta el coste de mantenimiento o el grado de consumo energético de una infraestructura será determinante para definir el coste final.

Una WikiHouse en construcción.

Las herramientas, el conocimiento y la tecnología necesarias para ello ya están a nuestro alcance. El uso del código abierto puede ayudar a que la construcción se convierta en “un juego de Lego”. Es decir, permite modelizar antes de que se lo construya de manera certera, replicable y escalable un edificio con una previsión de impacto de largo alcance.

  • Realidad aumentada y la impresión 3D

En la industria de la construcción, la impresión 3D no solo sirve para reducir costes: también permite que las personas puedan formar colectivamente una industria de construcción masiva, sostenible, asequible y de código abierto, en tanto que los planos se puede compartir. La posibilidad de construir una casa de dos plantas en 24 horas o un edificio de oficinas en dos semanas así lo demuestran. Según Parvin, se pueden “construir casas más simples con este nuevo sistema”. En Oriente Medio ya se especula con que el 25% de los nuevos edificios se puedan imprimir para el 2030.

La realidad aumentada también podría revolucionar la industria. Una startup británica ha desarrollado unas gafas con las que los obreros de la construcción pueden tener una guía digital -un paso a paso- sobre la utilización de diferentes sistemas, además de ver en tiempo real dentro de las paredes, como si tuvieran visión de rayos-X, para identificar el cableado, las tuberías, etcétera. Buen ejemplo de ello es un proyecto piloto aplicado en la construcción de una línea de metro en Londres en el que se implementó este tipo de tecnología (Augmented Worker System (AWE)).

  • Un futuro que mola…

Según Alastair,el futuro que mola en la intersección entre datos y vivienda es uno en el que podamos poner el conocimiento y las herramientas en las manos de pequeños negocios y ciudadanos del mundo para construir ciudades sostenibles, hermosas, resilientes y exitosas.

Sobre #DataFutures

¿Cómo va a cambiar nuestra sociedad por el uso masivo de los datos? ¿Cómo serán los materiales, las cadenas de suministro, el trabajo o la democracia del futuro? Si los datos son el nuevo combustible, ¿qué podemos hacer con ellos y cómo podemos participar en la creación y distribución de la riqueza que producen?

EL PAÍS RETINA e Ideas for Change buscamos indagar con expertos en diversos campos de qué manera los datos pueden ayudarnos a alcanzar futuros deseables, en contraposición a las narrativas distópicas actuales que dominan el discurso. Queremos entender qué #futurosquemolan son viables en un mundo de datos. Os vamos a contar lo que hemos aprendido con la serie de vídeos #DataFutures, que publicaremos semanalmente. Tenemos 13 entregas preparadas. ¡No te las pierdas!

Retina

19/09/2018
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