Daleks (izquierda) , entes mutantes genéticamente alterados que pertenecen al ADN de tipo 467-989, se enfrentan a Mecanoides en un capítulo de la serie Doctor Who.
Daleks (izquierda) , entes mutantes genéticamente alterados que pertenecen al ADN de tipo 467-989, se enfrentan a Mecanoides en un capítulo de la serie Doctor Who.
Ciborgs

Homo deus

Afrontamos un cambio que puede llevar a reducir al homo sapiens a pura materia en el que robots, cíborgs y hombres se diluyan como lágrimas en la lluvia.

Desde siempre, el hombre tecnológico ha buscado superar sus limitaciones mediante prótesis. Ya lo mostraba Stanley Kubrick en 2001: Una odisea del espacio, al enfrentar a dos grupos rivales de simios: la igualdad de fuerza quedaba neutralizada por el famoso primate que, con música de Richard Strauss, había descubierto al inicio de la película el poder que ganaba cuando golpeaba con un hueso. Esta puede ser, según sostiene Jesús Alonso Burgos en Teoría e historia del hombre artificial, la “historia más breve, pero completa y exacta, que se haya escrito nunca sobre la Humanidad”.

Kubrick hablaba de herramientas exógenas. Pero el humano lleva décadas trabajando en prótesis que supliesen taras y mutilaciones. Y en aumentar las capacidades. Tanto es así, que científicos y pensadores de la talla de Ray Kurzweil o Nick Bostrom afirman que el ser humano actual es ya una realidad superada y que considera inevitable que se tecnifique progresivamente. El sueño de Friedrich Nietzsche.

No existe una receta universal: cada caso de mejora ha de ser estudiado por separado. Pero con límites. Podemos estar a punto de presenciar una transición más cerca de la ideología que de la biología. Un cambio que puede llevar a reducir al homo sapiens a pura materia en el que robots, cíborgs y hombres se diluyan como lágrimas en la lluvia. 

Retina

23/07/2018
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