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Mundial de fútbol 2018
Isco se beneficia del estudio de datos para rendir al máximo con la selección.

Hacia el fútbol inteligente

Las nuevas tecnologías están permitiendo que ver el fútbol sea una experiencia que va mucho más allá de sentarse en el sofá y encender la tele. El videoarbitraje (VAR), que se estrena en este mundial; la consolidación del 'big data' y la estadística avanzada, que influyen en la toma de muchas decisiones basadas en el uso de estas herramientas; y la interacción con los fans están transformando la relación entre el fútbol y el humano.

El ‘big data’

Rusia 2018 va a ser el mundial del big data: “Será el momento en el que el gran público empiece a ser consciente de que esto ya forma parte del juego. Aunque el fútbol va muy por detrás de otros deportes”, insiste Yannis Pitsiladis, uno de los mayores expertos mundiales en ciencias del deporte, profesor de la Universidad de Brighton, exentrenador de la estrella mundial del maratón Kenenisa Bekele y colaborador de clubes y selecciones de fútbol de primer nivel.

“Será más bien el mundial de la consolidación del big data”, matiza Víctor Paredes, “porque en Brasil 2014 Alemania ya ganó el título tomando muchas decisiones basadas en las estadísticas avanzadas y el uso de estas herramientas”. Paredes es doctor en ciencias de la actividad física y del deporte y preparador físico del Rayo Vallecano desde hace 18 temporadas.

Para Paredes, “los datos que tengan que ver con el juego combinado y la distancia entre líneas son la mejor manera de comprobar si las selecciones favoritas (Alemania, España…) están desplegando su mejor juego”. Ambos equipos, según Paredes, “son punteros en el estudio y la aplicación” de estas estrategias. Un ejemplo: “Una de las razones para explicar por qué Isco siempre rinde bien con España”, según Paredes, “es porque Julen [Lopetegui] se basa mucho en el estudio de los datos para tomar decisiones sobre dónde tiene que colocarse y qué tiene que generar en cada partido”.

Javier Miñano, que fue colaborador del seleccionador español Vicente del Bosque y esta vez viaja a la Copa del Mundo como preparador físico de Corea del Sur, añade: “Existe una demanda muy creciente en cuanto al perfil profesional de matemático o experto en estadística para ayudar al rendimiento del futbolista y el cuerpo técnico en las competiciones de élite. Los entrenadores cada vez trabajamos con más datos y necesitamos de este tipo de especialistas: todo esto influye”.

En Rusia 2018, la FIFA aportará las estadísticas y conclusiones (imágenes e interfaz interactiva incluida) a cada selección en tiempo real. “Tendremos datos durante el descanso, cada cuerpo técnico contará con imágenes en el vestuario, una mesa de analista, datos durante el partido… estamos intentando adaptarnos”, remata Miñano.

Los algoritmos

En los algoritmos no media la intuición. Salvador Carmona es fundador de Driblab y uno de los mayores expertos españoles en la aplicación de big data y estadística avanzada en el fútbol. Su empresa, que elabora informes para clubes de la Premier League y LaLiga y selecciones como Perú, elabora los algoritmos “que generan los modelos” para saber si un jugador debe ser “titular o suplente, fichado o vendido”.

“Los clubes punteros”, según Carmona, “se encuentran en la Premier, junto con la Roma en Italia. España va un poco por detrás pero se está acompasando poco a poco en cuanto a la adquisición de jugadores”. En cambio, “los clubes españoles sí son top usando datos para medir rendimiento de jugadores”. Carmona recuerda que la Roma, semifinalista de la Champions League 2017-2018 y cuyo director deportivo es el español Monchi, “ha admitido públicamente que se basa en la estadística para fichar, y el Arsenal inglés compró una empresa como la nuestra en 2014”.

Desde el punto de vista de Carmona, el jugador que más va a destacar en Rusia 2018, teniendo en cuenta los datos, es el francés Kylian Mbappé, “por razones laborales tuvimos que estudiar mucho el año pasado, y no en cuanto a goles o remates, sino en lo relativo a todo lo demás”. Según Carmona, los datos también sonríen “al brasileño Alisson Becker, portero de Brasil y de la Roma”.

Gracias a empresas especializadas en el sector como NacSports, Opta Sports, STATS o InStat —”ellos tienen las vacas, nosotros las compramos y las ordeñamos en nuestra fábrica”, bromea— Carmona y su equipo registran todas las acciones de un partido. Un pase, un regate, un gol, un remate... “Solo el balón genera unas 12.000 líneas de código”. Unas cuantas más que las que recopiló en 1950 el comandante de la British Royal Air Force Charles Reep, que un buen día decidió empezar a registrar los pases y las faltas de los clubes británicos. Entonces nadie hablaba de algoritmos.

El balón

En la memoria colectiva los balones de fútbol son blancos con pentágonos negros. Algo que el cine, los cómics o la publicidad se han encargado de estandarizar, pero no siempre ha sido así. Hasta México 1970 en los balones predominaban los paneles alargados de color marrón y una gran costura con los cordones visibles. Aunque tiene truco: 1970 fue el primer mundial televisado, y Adidas, que debutaba como proveedor oficial de balones, escogió ese diseño para impactar en los telespectadores.

El nuevo Telstar 18 de Adidas es otra de las grandes novedades tecnológicas de Rusia 2018. Más allá de su diseño pixelado, en su interior lleva un chip, aunque durante los partidos de Rusia 2018 estará desconectado. Según recuerda Miguel Plou, jefe de producto de fútbol de Adidas en España, “los píxeles del nuevo balón recuerdan al mítico Telstar”, pero la gran innovación es el chip NFC integrado, que en un futuro “apoyará para resolver dudas con los goles fantasma”, aunque ahora mismo esté pensado para que los aficionados que lo compren interactúen con el balón usando su smartphone.

El año que Adidas estrenaba el Telstar, el español Blas Pardo revolucionaba la industria del balón con la introducción de la primera válvula automática. Pocos lo saben, pero aquella innovación tuvo lugar en Deportes Cóndor (Madrid) en 1950. Desde aquellos años el diseño y la fabricación han evolucionado hasta la generación actual de balones sellados térmicamente. “Se busca una trayectoria más predecible, un mejor contacto y una menor absorción de agua”, resume Plou: “El objetivo es mejorar el espectáculo”.

El videoarbitraje

De que el espectáculo salga bien se encarga otro de los grandes estrenos, si no el mayor, de la FIFA: el VAR o videoarbitraje, que después de ensayarse en ligas y campeonatos por todo el mundo (menos en España) debuta en el gran evento del fútbol en el partido inaugural del 14 de junio en el Estadio Olímpico de Luzhnikí.

El exárbitro español Arturo Daudén Ibañez, con experiencia en Champions League, cree que “hay que celebrar que la tecnología nos permita por fin contar con este sistema, que nos hace ser conscientes de que una simple herramienta va a modificar las reglas del juego, incluso las retransmisiones”. Aunque también hay peligros: “No debemos confundir el espectáculo con el juego: lo que aporta al show una cámara superlenta no tiene por qué ser lo mismo en términos de una decisión correcta, y sin embargo encontrar el ángulo determinado puede ser crucial”.

Según Daudén, “más allá de lo positivo de poder discernir cuándo el balón ha entrado en la portería o cuándo ha sido fuera de juego en una situación crítica [entre otra situaciones en las que el VAR entrará en acción], todos vamos a ir aprendiendo, incluida la FIFA, sobre dónde colocar las cámaras, cómo comunicarnos, qué acciones juzgar… Al fin y al cabo, cuanto más se ayuda a una profesión que se basa en decisiones que son intuitivas muchas veces, mucho mejor”.

La segunda pantalla

Otro de los cambios de Rusia 2018 con respecto a Brasil 2014 será la generación paralela de competiciones de e-sports y a través de apps. Un auténtico big bang con respecto a la Copa del Mundo carioca: en cuatro años la expectación ha crecido globalmente y cientos de millones de jugadores esperan las actualizaciones de jugadores y estadios en los videojuegos para competir.

Sin olvidar la consolidación del modelo digital de cromos, que tiene en Panini su gran referencia al haber sabido hacer la transición del álbum analógico al digital, vía app, a través de premios y actualizaciones durante el transcurso de las competiciones. Y eso que en Brasil ya se abrieron 195 millones de paquetes virtuales y se intercambiaron 243 millones de cromos.

La (ciber)seguridad

Más allá del clásico despliegue a base de efectivos policiales, militares y contraterroristas, la seguridad en Rusia 2018 estará marcada por el desarrollo y aplicación de herramientas digitales como sensores de reconocimiento facial, ciberseguridad y comunicaciones protegidas a través de la nube. Del escáner facial al ID Fan (el pasaporte del espectador) pasando por el estudio y supervisión de los flujos de datos de los visitantes que pasarán por las sedes. Además, el transporte de armas y munición en los aviones estará prohibido durante el evento.

Teniendo en cuenta el atentado terrorista de abril de 2017 que dejó 16 muertos en el metro de San Petersburgo, la segunda sede más importante de la Copa del Mundo, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha explicado varias veces que “la seguridad de Rusia 2018” es lo más importante en términos “de imagen”, por eso se ha restringido el uso de drones y delimitado el espacio aéreo, y por eso los movimientos de los hooligans rusos, responsables de sonados altercados en Marsella y Bilbao en los últimos dos años, serán estudiados al milímetro por las autoridades locales.

En lo relativo a los algoritmos de comportamiento, una de las novedades más importantes del evento en términos de seguridad, una cámara vigilará y analizará cada movimiento de los espectadores a través de varios vectores, siendo capaz de identificar pautas de comportamiento peligroso o susceptible de provocar altercados. Como apoyo a este sistema, Rusia estrenará un mecanismo de reconocimiento facial llamado FindFace. Su objetivo, que los visitantes con antecedentes se queden fuera de los estadios o, al menos, estén localizados.

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