Usuarios de móvil usando móviles en en el exterior de un edificio de oficinas en Pekín el 24 de mayo de 2018
Usuarios de móvil usando móviles en en el exterior de un edificio de oficinas en Pekín el 24 de mayo de 2018

Líderes en segundo plano: los innovadores de las tecnologías financieras de China

China es ya el mayor mercado de servicios financieros electrónicos del mundo, con alrededor de 500 millones de usuarios de los pagos electrónicos

A pocos les sorprenderá saber que China ha innovado hasta superar a muchos países desarrollados. El país cuenta con todos los ingredientes apropiados para que las tecnologías financieras prosperen, por ejemplo: unos tipos de depósito regulados que constriñen la rentabilidad del ahorro, amplias secciones de clientes desatendidos que apenas tienen acceso al crédito y un ecosistema de Internet bien desarrollado en el que los pagos electrónicos se utilizan ampliamente. Estos factores han convertido a China en el mayor mercado de servicios financieros electrónicos del mundo, con alrededor de 500 millones de usuarios de los pagos electrónicos, 400 millones de inversores que compran productos financieros en línea y 160 millones de personas que piden préstamos por Internet.

el porcentaje de la población china que utilizaba los pagos a través del móvil prácticamente cuadruplicaba el del Reino Unido y se calcula que el 16% del volumen de pagos de China es electrónico, más del doble que en EE UU o Japón

Las cifras relativas también son impresionantes: en 2016, el porcentaje de la población china que utilizaba los pagos a través del móvil prácticamente cuadruplicaba el del Reino Unido y se calcula que el 16% del volumen de pagos de China es electrónico, más del doble que en EE. UU. o Japón.

Han sido los gigantes de Internet Alibaba y Tencent los que han emergido como líderes claros en el mercado de los pagos electrónicos, algo que cabía esperar a la vista de su posición de liderazgo en comercio electrónico y redes sociales, respectivamente. A consecuencia del auge de los pagos electrónicos, los productos en línea para financiación al consumo y gestión de patrimonios también han experimentado un crecimiento sustancial. 

El considerable crecimiento ha engendrado considerables riesgos

Aunque son claros los beneficios sociales derivados del mayor acceso al crédito y la oferta más amplia de opciones de inversión para aquellos con exceso de liquidez, también existen riesgos que mutan con rapidez. Por ejemplo, el distanciamiento de la banca tradicional ha limitado la capacidad de las autoridades estatales para influir en los tipos, gestionar el crecimiento del crédito y limitar la concesión de préstamos en sectores con niveles excesivos de deuda.

Además, a medida que crecen en importancia los productos de ahorro a corto plazo que promocionan las nuevas plataformas financieras, también lo ha hecho el riesgo de una crisis de liquidez para las empresas que confían en estos productos como fuente de financiación a largo plazo.

Un aspecto aún más preocupante es que la mayoría de estas empresas de tecnologías financieras han esquivado los marcos normativos adecuados argumentando que son “intermediarios de información” en lugar de “intermediarios de créditos”. El resultado de todo ello es que, a menudo, sus actividades no han estado adecuadamente supervisadas, el marketing ha sido engañoso en muchos casos (especialmente en relación con el riesgo de los productos) y el reconocimiento de los costes de los créditos en muchas de estas empresas no ha sido el apropiado.

Los profundos cambios normativos han traído el caos... y oportunidades

A consecuencia del aumento de los riesgos sistémicos y el gran número de empresas de tecnologías financieras que hacen cola para salir a bolsa, el regulador, del que se pensaba anteriormente que tardaría meses en legislar, se ha apresurado a publicar en fechas recientes un conjunto de políticas agresivas para poner coto a esta área. Eso ha provocado una situación caótica para la mayoría de empresas cotizadas de servicios financieros online, con las consiguientes ventas indiscriminadas por parte de los inversores.

Sin embargo, la realidad es que la regulación llega con retraso y que una mayor certidumbre es preferible a un crecimiento excesivo y sin control. Aunque los cambios aplicados por el regulador han supuesto indudablemente que una gran parte del sector de las tecnologías financieras debe revisar su modelo de negocio o salir del mercado completamente, también han creado un punto de entrada atractivo para un reducido número de empresas que cumplen la normativa y que ahora podrán beneficiarse de un mercado más regulado y racional, con menos competencia.

Aunque los últimos cambios normativos pueden interpretarse como una prueba tranquilizadora de que los reguladores están tomándose en serio los riesgos, para evitar una contracción del ciclo crediticio de China sigue siendo esencial que las autoridades acompasen las reformas con el crecimiento durante algún tiempo. De este modo, se seguirá creando en China un abanico muy amplio de riesgos, pero también oportunidades que harán de este mercado un coto cada vez más atractivo para los inversores activos capaces de anticiparse al cambio y posicionarse para aprovecharlo.

Charles Sunnucks es gestor junior de fondos emergentes globales de Jupiter AM  

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