Manual para ‘startups’: requisitos para enamorar a una gran empresa

Manual para ‘startups’: requisitos para enamorar a una gran empresa

Responsables de Google, Telefónica y Amadeus debaten sobre los factores que buscan para invertir en proyectos tecnológicos incipientes

Las mayores multinacionales tienen un problema fundamental con la innovación, que tiene que ver tanto con su tamaño como con su cultura: la flexibilidad. Virar un barco pesquero para evitar chocar con un iceberg es considerablemente más sencillo que hacerlo con un transatlántico, y el ritmo que ha adquirido la transformación digital requiere de agilidad para sobrevivir.

Cada vez son más las grandes empresas que recurren a startups —las aceleran, llegan a acuerdos de colaboración con ellas o las compran— para ganar la carrera a la competencia y mantener o aspirar a una posición de liderazgo en el mercado. Porque han entendido que no se puede ser el pez grande sin contar con los pequeños.

“Cualquier gran compañía centrada en sí misma, morirá. Invertir en startups juega a favor de la empresa y fomenta el crecimiento del ecosistema emprendedor”, pronosticaba Sofía Benjumea, directora de Campus Madrid, el espacio de emprendimiento de Google en la capital. En sus instalaciones se celebró ayer el evento #Techpreneurs organizado por EL PAS RETINA, que buscaba ser un punto de encuentro entre empresas tecnológicas de todos los tamaños.

Sofía Benjumea, directora de Campus Madrid; Blanca Drake, directora de estrategia y operaciones de Telefónica Open Future; Virginia Lavín, directora de la Revista Retina; y Fran Romero, responsable de innovación abierta en Amadeus.

Benjumea resaltó la importancia de apostar por startups externas y no reducir toda la innovación de la empresa a proyectos de intraemprendimiento. Recordó el efecto que había tenido esta estrategia en su compañía. “Muchos de los productos más famosos de Google vienen de una adquisición, como en el caso de Youtube o Android”.

Blanca Drake, directora de estrategia y operaciones de Telefónica Open Future, incidió en el hecho de que si una gran empresa invierte en una startup, no vale cualquier cosa. “La innovación que viene de fuera tiene que ser susceptible de entrar en la propia cadena de valor”, sostuvo. “Hay algunos elementos clave, como puede ser el equipo fundador, pero el interés principal es que existan sinergias con nuestra manera de trabajar y con lo que hacemos”.

La multinacional española trabaja con cerca de 80 startups que les aportan soluciones tecnológicas con una agilidad y metodología que les facilita enormemente el trabajo. “Integramos los servicios de las empresas con las que cooperamos en nuestra oferta comercial o aprovechamos su servicio para optimizar nuestros procesos internos”, explicaba Drake.

La agilidad es el atributo más repetido entre los directivos. Fran Romero, responsable de innovación abierta en Amadeus, comparte que, cuando su empresa adquiere una compañía emergente, no tratan de integrarles demasiado en su estructura interna y les dejan espacio para que sigan trabajando a la misma velocidad que antes.

Aboga por participar en entornos independientes, pero también por fomentar los propios y considera que la cooperación debe ir un paso más allá de relacionarse con otras compañías para dar la mano a otras industrias. “La innovación tiene que salir desde dentro de la empresa, pero teniendo en cuenta que fuera hay muchísimo más de lo que aprender. Hay que encontrar escenarios de colaboración”, defendía.

Retina

18/11/2018
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