El impulso de las ‘proptech’ resucita el mercado inmobiliario
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El impulso de las ‘proptech’ resucita el mercado inmobiliario

Comprar casas por 'blockchain', invertir en ladrillo desde 50 euros o descubrir propiedades en venta a través del 'big data' son algunas de las propuestas más innovadoras del sector

Vuelve el ladrillo. “Tras una severa crisis entre 2008 y 2013 durante la cual las empresas del sector inmobiliario español se centraron en contener costes e incluso sobrevivir, en especial las orientadas al mercado residencial, ahora toca sacarle partido a las nuevas oportunidades que brinda la digitalización”, asegura Carlos Casado, director de operaciones de CBRE. Un reciente informe de esta consultora destaca que uno de los motores de esa transformación son las proptech, que desde 2014 están aportando un nuevo valor a todo el ciclo del mercado inmobiliario a través de la tecnología, al igual que están haciendo las fintech en el mundo financiero.

Aun así, Casado señala que las proptech tienen por delante un doble reto: su rentabilidad y su consolidación como jugadores importantes del sector. Para lograrlo, estas compañías tienen a su favor una especialización en nichos muy específicos, lo cual no solo les aporta una ventaja competitiva, sino que además les permite establecer alianzas complementarias entre ellas e incluso con empresas más tradicionales que buscan ponerse al día. Según el informe de CBRE, el mapa de las proptech se organiza en torno a ocho categorías de actividad para las que hemos encontrado ejemplos concretos de firmas españolas.

1. Marketplaces: Dyvare, compraventa de casas desde ‘blockchain’

Domingo Sánchez y Javier Borondo están desarrollando desde 2017 en Almería la plataforma Dyvare, que promete una revolución en la compraventa de inmuebles a partir de la aplicación de los contratos inteligentes de blockchain al sector inmobiliario. Una red descentralizada conectará a vendedores, compradores y agentes para que realicen transacciones de manera rápida y segura, con la particularidad de que los compradores tendrán reembolsos directos a su cuenta bancaria de hasta el 12% del precio que pagan. Por su parte, los anunciantes venden más rápido, ya que agentes inmobiliarios de todo el mundo, e incluso particulares, consiguen compradores a cambio de una comisión. Según sus responsables, “es como estar anunciado gratis en todas las inmobiliarias del planeta”.

2. Crowdfunding: Bricks&People, invertir en ladrillo desde 50 euros

Desde abril de 2017, todo aquel que quiera invertir en ladrillo puede hacerlo desde sólo 50 euros gracias a la startup valenciana Bricks&People, fundada por Carlos Peiró. Esta plataforma de crowdfunding se dedica a conseguir microcréditos para adquirir inmuebles que son rehabilitados para después alquilarlos durante 36 meses y pasado ese periodo (o antes, si se recibe una buena oferta) venderlos. Todos los que han participado en la financiación de un proyecto comienzan a recibir retribuciones con el primer mes de alquiler y cuando el inmueble se vende, obtienen su correspondiente rentabilidad sobre el precio de comercialización.

3. Big data: Betterplace, las inmobiliarias captan clientes por geolocalización

La startup asturiana Betterplace nació en 2014, cuando su CEO, Pablo López, llevó a la práctica sus conocimientos sobre difusión y comercialización de información geolocalizada. Cuenta con una línea específica para inmobiliarias, a las que ayuda a captar nuevos clientes mediante el análisis de un gran volumen de datos de fuentes públicas y privadas para responder en segundos preguntas que hasta ahora requerían un gran esfuerzo en tiempo y dinero: ¿Cuántos particulares venden o alquilan una propiedad en una zona determinada? ¿El precio de esos inmuebles es coherente con la tendencia de esa área? ¿Sería mejor recomendar a sus vendedores una subida o bajada para darle salida en menos tiempo? ¿Qué margen de negociación existe?

4. Internet de las cosas: Wattio, en busca de la casa inteligente

Wattio nació como proyecto en 2008, a partir de una idea del guipuzcoano Patxi Echeveste, pero no fue hasta 2014 cuando empezó a comercializarse esta centralita domótica que permite controlar en remoto, desde el móvil, todos los aparatos eléctricos del hogar. Cualquier vivienda puede convertirse en una casa inteligente gracias a esta propuesta que además consigue ahorros energéticos del 10% y envía alarmas al usuario cuando sucede algo inesperado en su hogar.

5. Software inteligente: SAALG Geomechanics, edificar de manera segura

El análisis del terreno donde se realizan grandes edificaciones suele hacerse de forma manual durante la ejecución de la obra, por lo que puede ser impreciso y limita la toma de decisiones si surgen imprevistos. Pero en 2016, Cristian de Santos e Ignasi Aliguer fundaron en Barcelona SAALG Geomechanics, una startup que ha desarrollado el software inteligente Daarwin. Mediante la aplicación de algoritmos propios del aprendizaje automático, este programa controla en tiempo real el terreno donde se edifica. Así, no solo se aumenta la seguridad, anticipándose a posibles catástrofes o cambios provocados por movimientos del terreno, sino que se corrigen al momento desajustes que al empezar la obra son imprevisibles y se predice con mayor exactitud la evolución del trabajo.

6. Visualización: BaboonLab, cómo vender casas con videojuegos

La compañía de Zaragoza BaboonLab, creada en 2013, ofrece innovadoras soluciones de marketing interactivo que cubren todo el ciclo de vida del sector inmobiliario: desde la construcción de un edificio con software BIM (Building Information Modeling) hasta la decoración de una vivienda con realidad aumentada, pasando por los recorridos virtuales en 360 grados que las promotoras e inmobiliarias ofrecen a los potenciales compradores, que también pueden visitar las estancias a través simuladores que recuerdan a videojuegos.

7. Peer to Peer: Badi, el alquiler descentralizado

Además del éxito de las plataformas para alquileres vacacionales como Airbnb, durante los últimos años han proliferado otras propuestas para arrendamientos de media y larga estancia. Este es el caso de Badi, creada por Carlos Pierre en Barcelona en 2015. Se trata de una aplicación donde propietarios e inquilinos interactúan sin necesidad de un intermediario, lo cual permite llegar a un acuerdo sin tener que pagar comisiones. Además, Badi cuenta con un sistema de recomendación inteligente que sugiere candidatos potenciales para un alquiler según el perfil y los intereses del propietario.

8. Gestión de propiedades: Weguest, la externalización de Airbnb

Creada en 2015 en Madrid por José Francisco García y Mariano Guerrero, esta compañía ha sabido aprovechar el tirón de las apps de alquileres vacacionales como Airbnb, Homeaway, Niumba o Wimdu. Weguest libera a los propietarios de las viviendas porque se hace cargo de toda la gestión relacionada con el alquiler: entrega y recogida de llaves, limpieza y mantenimiento, comunicación con los huéspedes en cualquier idioma, resolución de incidencias… Todo de manera transparente porque los propietarios conocen qué sucede con su vivienda en cada momento a través de Weguest y las plataformas donde se publican los anuncios de alquiler.

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