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David del Val: ‘Blockchain’

David del Val: ‘Blockchain’

En 2017, nos habituamos a oír hablar de 'blockchain'. 2018 será el año de la 'tokenización', una de sus principales aplicaciones

Con blockchain, la confianza es siempre absoluta. Ese es el principal valor de la cadena de bloques: al ser una base de datos descentralizada, de la que todas las partes tienen la misma información a la vez, y el visto bueno a las operaciones lo da la mayoría, nadie puede ocultar sus movimientos ni engañar a sus pares.

David del Val, consejero delegado de Telefónica I+D.

Es la confianza sin la confianza: todos los participantes de la cadena desconfían de los otros, y solucionan ese problema en blockchain, un entorno tecnológico que todo lo ve y todo lo registra. “Si Internet democratizó y eliminó intermediarios con la información, blockchain hará lo mismo con la confianza”, vaticina David del Val, consejero delegado de Telefónica I+D. “Elimina intermediarios y reduce costes”, asegura. Además de mejorar procesos —desde transferencias financieras internacionales hasta transacciones de comercio internacional—, blockchain permite abrir nuevas líneas de negocio en la llamada “economía colaborativa”.

“Es la tokenización: cualquiera puede crear representaciones digitales de los activos físicos y parcelarlos para que sean intercambiados o consumidos de acuerdo a unas reglas definidas por un smart contract desplegado en el blockchain. Va a ser una tendencia muy importante en los próximos diez años”, pronostica David Del Val.

El efecto más visible de esta tokenización es el fenómeno de las ICO (Initial Coin Offerings), por el que una startup se financia con la venta de tokens en una blockchain a cambio, normalmente, de acceso a sus servicios o productos o de futuros beneficios. El año pasado, según la web especializada ICOdata, se recaudaron 5.934 millones de dólares [casi 5.000 millones de euros] en las 883 ICO que se celebraron; es el doble de la facturación anual de una empresa del Ibex como Indra.

“Para los dueños de las empresas una ICO es ideal, porque logran financiación sin diluir la propiedad. Pero los inversores tienen que entender lo que están haciendo. En muchos casos, es como comprar una ficha para la noria: te da derecho a montar en ella, no un porcentaje de la empresa del feriante”. Del Val cree que probablemente sea necesario regular las ICO para proteger a los minoristas, y que en el resto de usos de blockchain es suficiente con las normativas ya existentes. “A las administraciones les diría que no se volviesen locas con blockchain”, dice: “La administración es un organismo centralizador por excelencia, y blockchain descentraliza. Antes de pensar en blockchain, hay que preguntarse si se puede acelerar la digitalización de forma más sencilla”.

Privadas, públicas o semipúblicas, las cadenas de bloques irán ocupando su lugar en la economía. No será rápido. “Se necesitan años y un proceso de educación”, reconocen en Telefónica I+D. “De momento, los expertos de blockchain y la economía real viven en mundos distintos”.

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