Los seis errores de comunicación más comunes en la era digital

Los seis errores de comunicación más comunes en la era digital

Las nuevas herramientas tecnológicas no entienden de sectores. Te presentamos unos consejos para mejorar tus mensajes haciéndolos más efectivos

Las nuevas tecnologías han abierto un camino desconocido para las herramientas de comunicación. Si piensas que las redes sociales lo son todo, a lo mejor deberías reconsiderar cómo lanzas tus mensajes en internet. La inteligencia artificial, el análisis de datos y los algoritmos forman parte de tu entorno y no estaría de más que los tuvieras en cuenta para adaptar tus contenidos a la era digital. Por aquello de no comenzar la casa por el tejado, te presentamos a continuación algunos de los errores más comunes con respecto a las estrategias de comunicación de las organizaciones.

  • No situar a las personas en el centro

El mundo de la comunicación vivió siempre de una máxima que sostenía que el medio era el mensaje. Pues llegó el momento de sustituir este medio por las personas. Tal y como explica Iván Pino, director del área digital de Llorente y Cuenca, las redes sociales han dado más poder a los seres humanos. “La importancia de la visibilidad de un mensaje tiene que traducirse en cómo este se relaciona con las personas concretas para que sean ellas las que recomienden lo que hacemos”, explica. El turno de las grandes masas ha llegado a su fin. La individualización es el gran mantra para comunicar con mayor efectividad. 

  • Emplear un lenguaje impersonal y comercial

Si la personalización es clave para mejorar cómo se comunica, el lenguaje que utilizamos va también de la mano. De poco o nada sirve contar con el mejor contenido si lo envolvemos de un tono absolutamente comercial e impersonal. “Hay que adaptarse a las formas de hablar en las redes sociales. Así es más fácil legar al usuario. Si mantienes un tono solemne, lo más probable es que termines generando risas”, advierte Manuel Álvarez, director global digital de Havas. En su opinión, este error está generando muchos problemas para la mayoría de empresas al desconocer e ignorar cómo ha de relacionarse en los diferentes entornos digitales. 

El inicio de una buena comunicación comienza en la propia compañía

La revolución de internet ha propiciado que las fronteras se hayan diluido, tanto las externas como las internas. Esta situación ha generado fricciones dentro de las propias empresas, que desconocen cómo aplicar la digitalización de puertas para adentro. Un reto para el que es necesario contar con los propios trabajadores y que sean prescriptores de esta forma de trabajar. “Los primeros grupos de interés que necesitamos como aliados de una buena estrategia de comunicación son los empleados. Tenemos que apoderarlos con todas las herramientas tecnológicas posibles y que crean en ellas”, asegura Iván Pino, director del área digital de Llorente y Cuenca.

  • Mantener el silencio

Las nuevas tecnologías han facilitado que cualquier información deje un rastro en la Red. Los contenidos se han vuelto totalmente transparentes y dificultan la ocultación de aquello que no queramos mostrar. Por ejemplo, con la inteligencia artificial, que automatiza procesos, resulta relativamente sencillo acceder a un gran volumen de datos. Por esta razón, Pino apela por humanizar la conversación. Perder cualquier tipo de miedo a la controversia. “En este mundo digital, el silencio no es una opción. Hay que armar una buena narrativa, con argumentos sólidos y potentes en contenidos digitales. No basta con una declaración a pie de calle”, argumenta. 

  • Renunciar a los datos para escuchar a los usuarios

El nuevo entorno digital ha puesto en bandeja conocer a los usuarios infinitamente más que en épocas anteriores. Internet, las plataformas sociales y el propio acceso al móvil generan una cantidad de datos que, bien manejados, aportan una información valiosa para las empresas. “Hemos superado límites inaccesibles en otros momentos, como en la era de los medios de masas. Si analizamos correctamente el big data, responderemos de un modo más rápido y eficaz a entornos que cada vez cambiarán más rápido”, asegura José Luis Orihuela, profesor de comunicación multimedia de la Universidad de Navarra. 

  • Bombardear al usuario con tus mensajes 

Al intentar establecer una relación con los consumidores, las organizaciones olvidan que son estos últimos quienes han de consentir que nos pongamos en contacto con ellos. Es el propio usuario el que permite a las empresas contactar con él a través de los canales que elija. Y este permiso tiene un gran calado porque denota que ambos comparten algo. “Si queremos pasar de la visibilidad a la recomendación, hay que introducir este permiso y situar a las personas en el centro. Hay que comprender que las compañías constituyen ciudadanos corporativos en lo que su interés va más allá de un producto determinado”, comenta el director del área digital de Llorente y Cuenca.

  • Olvidarse de la medición

La mayoría de las estrategias de comunicación se basan en conclusiones precipitadas y aceleradas. Uno de estos planos de mejora, en palabras de Orihuela, es el de las técnicas de monitorización en línea. Es decir, cómo medimos las tendencias y las conversaciones en nuestro entorno. Álvarez da un salto más al considerar que no se ponderan correctamente los resultados de las políticas de comunicación. “Hay un error frecuente al centrarse en la inmediatez. Es como si en el fútbol solo se valorara a los delanteros. Para medir todo el proceso ya hay algoritmos y herramientas de machine learning que fomentan la toma de decisiones correctas”, añade.

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