Genio: control y eficiencia de empleados desde México

Genio: control y eficiencia de empleados desde México

Genio es una 'startup' mexicana que ofrece un software para administrar personal sobre el terreno. Hablamos con su creador, ya arraigado en Silicon Valley

Acaba de pasar dos días con Jason Calacanis en un programa de aceleración y todavía no se lo cree. José Luis Roqueñí (Ciudad de México, 1980) lleva ya un tiempo en Silicon Valley, vive en Santa Clara, al sur, y se confiesa enganchado a los podcasts de actualidad de startups. La suya, Genio, es su prioridad. Consiguió que entrase en ese programa entre más de 300 aspirantes. “La selección era muy buena. Se notó que intentan ser más diversos, quizá por eso entré, y también lo hicieron varias dirigidas por mujeres de color. Jason es un genio. Te hace un análisis del modelo de negocio al momento y lo hace imitando a Trump o al primero que se le ocurra”, cuenta. “Es brillante y empático”.

Genio, su startup, es un software para administrar personal sobre el terreno. “Creas órdenes, se pasan a los supervisores; ofrecemos geolocalización del empleado

Desde su llegada al lugar donde se habla todo el tiempo de tecnología ha aprendido algunas lecciones: “En Silicon Valley puedes llegar a quien quieras y conocer a quién desees si te lo propones”.

Genio, su startup, es un software para administrar personal sobre el terreno. “Creas órdenes, se pasan a los supervisores y todo se reporta desde un mismo panel. Ofrece la geolocalización del empleado y seguimiento de cada tarea para ver si se cumple”, detalla.

Lo curioso es que inicialmente no era así, no era esa su función. Al igual que pasó con Slack, que era una herramienta de comunicación interna en una startup que hacía un videojuego, Genio se convirtió en lo que es hoy pivotando (uno de los verbos preferidos en Silicon Valley). “Ahora estamos en B2B, pero inicialmente nació como un TaskRabbit (un portal para contratar favores, manitas o servicios de limpieza). A medida que los proveedores nos iban pidiendo más empleados, más negocio y más control, hicimos un panel de gestión de recursos”, detalla. La aplicación funciona en Android, iOS y ordenador.

José Luis Roqueñí

Roqueñí se prepara para un piloto con más de 6.000 empleados en una minera cuyo nombre no puede desvelar todavía. Será una de las pruebas de fuego para marcar su rumbo. “Queda mucho por transformar. Parece mentira que se sigan asignando tareas con papel. O que se firme para verificar la asistencia. Con automatización y digitalización puedes hacerlo mucho más eficiente que con un método de hace 150 años”, insiste.

Entre los adelantos que experimentas están los beacons, pequeños sensores situados en comercios, oficinas o zonas de trabajo para comunicarse con móviles y otros sensores. Son parte clave del internet de las cosas. “A través de mapas de calor podemos saber dónde hay una incidencia. Los beacons nos lo dicen”, añade. Genio levantó 1,5 millones de dólares hace dos años. Ahora están en proceso de mejora para volver a levantar una ronda similar como capital semilla.

Panel de control de Genio.

Los cofundadores son dos mexicanos y dos iraníes. En total, el equipo lo conforman ocho personas y, siguiendo la lógica que plantean para otros, trabajan en remoto: “Estamos distribuidos por Silicon Valley, San Diego, Boston, Mérida (México) y Ucrania”.

De Silicon Valley le seduce la forma de relacionarse y soñar. “Como en ningún otro lugar percibes que te puedes comer el mundo. El conocimiento, el capital, la mentoría, las relaciones, el aprendizaje… Todo está aquí”.

Combinar el internet de las cosas (con los beacons) y sumar una capa de machine learning es su siguiente plan: “Así se podría optimizar la fuerza laboral para ser más eficiente y bajar costes. Esto vale para una mina como para una tienda al por menor”. Su empresa cuenta con ocho clientes tempranos, que le sirven para aprender y crecer con ellos. “Pensamos expandirnos cuando el proyecto esté maduro, con casos sólidos. En esta primera etapa operamos en México y Estados Unidos”, sostiene el CEO con una mezcla entre cercanía y contagio. El siguiente paso será adaptarlo a más mercados y sectores.

Roqueñí sueña en voz alta: “Para los instaladores de cable, para jardineros, para aseguradoras, cualquier empresa de mantenimiento, un talachero (es como llaman en México a los manitas)”.

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