El futuro: las redes personalizadas
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El futuro: las redes personalizadas

¿Cómo puede el 5G ayudar a mejorar la experiencia de usuario? La respuesta es muy sencilla: lo que el sector de las telecomunicaciones denomina 'network slicing'. ¿No lo entiendes? El vicepresidente de Networks Innovation de Telefonica trata de explicártelo

El popular fenómeno del Black Friday es un claro ejemplo de cómo nuestros hábitos de compra han cambiado en los últimos años. A nadie se le escapa ya que vivimos en una sociedad de consumo muy avanzada y que damos por hecho que todo se puede comprar, personalizar y enviar con solo un par de clicks a través de internet.

La experiencia de usuario en este proceso es determinante, sobre todo en sectores donde la competencia es muy intensa, como ocurre con el comercio electrónico. Son sectores en los que las empresas tienen que esforzarse al máximo para ofrecer una experiencia de usuario diferenciadora brindándole un servicio lo más ajustado posible a sus necesidades. El de las telecomunicaciones, en cambio, es un sector donde alcanzar este nivel de experiencia de usuario y personalización no es posible. La realidad es que las compañías que operan en el mismo comercializan un reducido número de servicios que no admiten demasiadas variaciones en aras de personalizar la experiencia de uso. Sí es cierto que los servicios de telefonía e internet (fijo y móvil), la televisión o la mensajería han evolucionado mucho con el tiempo. Prueba de ellos son servicios como Whatsapp, Skype, Netflix, Facebook, Google y tantos otros que han cambiado radicalmente la forma en que nos comunicamos. No obstante, el cambio experimentado se ha debido más a la propia evolución tecnológica que a las necesidades del usuario.

Como parte de esa evolución tecnológica, el sector de las telecomunicaciones busca ahora justificar las grandes inversiones que serán necesarias para desplegar las futuras redes 5G. El debate se produce en un momento en el que todavía no hay casos de uso suficientes desde el punto de vista del usuario que justifiquen esas inversiones. Los servicios de voz fueron la razón necesaria para el despliegue de redes 2G, los datos lo fueron para el 3G y el vídeo y las redes sociales lo han sido para el despliegue del 4G.

En el caso del 5G, la lista de casos de uso que se vislumbra no para de crecer y bien es cierto que todos ellos anticipan un futuro muy prometedor. Casos como el del coche autónomo, el vídeo 4K, la realidad aumentada, la realidad virtual y los drones son un claro ejemplo. Son todos casos muy relevantes pero que, nuevamente, se están enfocando desde el punto de vista del servicio y no tanto en dar respuesta a las necesidades actuales del usuario, de las empresas de hoy. Una vez más, el debate gira en torno a aspectos como el rendimiento, la velocidad, la latencia o la cobertura de las redes y no en torno a las necesidades particulares de los clientes.

Todos estamos de acuerdo en la necesidad de desplegar redes ultrarrápidas y de mayor capacidad, pero es importante recordar también que cualquiera de estas prestaciones no influyen tanto como cabría esperar en la forma en que los clientes ven nuestras redes. Tanto es así, que en algunos casos una mayor capacidad o velocidad pueden ser, incluso, inconvenientes que determinan la experiencia de usuario.

La lista de casos de uso del 5G que se vislumbra no para de crecer y bien es cierto que todos ellos anticipan un futuro muy prometedor. Casos como el del coche autónomo, el vídeo 4K, la realidad aumentada, la realidad virtual y los drones son un claro ejemplo

El vídeo en el móvil es un buen ejemplo. La disponibilidad y fácil acceso a la tecnología de streaming con velocidad de transmisión adaptable han provocado una explosión en el consumo de vídeo a través del teléfono. Cuando el tiempo de carga es muy lento o la calidad de la imagen no es buena el problema lo achacamos habitualmente a la congestión de las redes, problema que teóricamente desaparecería simplemente con el despliegue de redes de mayor capacidad.

No obstante, hay casos en los que el problema tiene más difícil solución. Pongamos por ejemplo un caso en el que varios usuarios en un mismo lugar tratan de ver a la vez un vídeo por streaming en el móvil, ya sea a través de una app como la de Netflix o YouTube o directamente desde el propio navegador. La calidad del vídeo y de su visionado dependerá más del proceso de competencia por capacidad disponible de red en un momento determinado que se desencadena y no tanto de la capacidad de la red. En este caso, cada dispositivo con su respectivo browser, cada app y cada proveedor de contenido competirán por reservar la mayor capacidad de red disponible en cada momento con el objetivo de ofrecer al usuario la mejor experiencia. Competirán, en definitiva, por monopolizar los recursos disponibles de red y diferenciarse de la competencia. En cambio, el usuario, queda al margen y no puede condicionar la experiencia de uso.

¿Cómo puede entonces el 5G ayudar a mejorar la experiencia de usuario? La respuesta es muy sencilla: lo que el sector de las telecomunicaciones denomina network slicing, es decir, la segmentación o “rebanado” de la red que permitirá a los operadores gestionar varias redes virtuales sobre una sola infraestructura de red física. Este procedimiento promete dar una capacidad específica y flexible para cada tipo de servicio de forma automática ya sean servicios de voz, navegación por internet, vídeo u otros tantos, pero, en cambio, no permitirá una personalización, se trataría del mismo servicio para todos.

Buena parte de las empresas del sector de las telecomunicaciones coincide en que la fragmentación de la red en entre cinco y diez slices debería ser suficiente para dar respuesta a la mayoría de las necesidades actuales. Personalmente discrepo y creo que en aras de poder ofrecer esa personalización del servicio serán necesarias cientos de slices, no solo una decena. De lo contrario, caeríamos nuevamente en el error de dejar de lado al cliente. Hay, por tanto, que cambiar el modelo y pasar de un modelo centrado en la venta de un único producto para todos sobre una misma red, la conectividad, y pasar a un modelo que realmente se ajuste a las necesidades particulares de conectividad de clientes muy diferentes.

La diferenciación en mercados maduros es muy difícil, más aún cuando los precios son tan bajos que los servicios básicos de conectividad se ofrecen prácticamente como un derecho de los usuarios. De ahí que las empresas que deseen generar más valor tendrán que recurrir a la personalización del servicio. La forma de hacer llamadas, enviar mensajes de texto, de navegar o de consumir vídeo difiere de unos a otros. Incluso la forma de consumo cambia dependiendo del momento del día, de si lo hacemos desde el trabajo, desde el salón de casa o desde la playa cuando estamos de vacaciones. Las posibilidades y los casos de uso son casi infinitos pero gracias al análisis del big data y la aplicación del machine learning es posible detectar patrones de uso y segmentarlos.

Los segmentos identificados pueden aprovecharse para mejorar la experiencia de usuario y llevarla a un nivel impensable actualmente. Si bien es cierto que existen tantos perfiles de conectividad como tipos de empresa y perfiles de uso, creo que el 5G representa una excelente oportunidad para que los operadores vayan más allá del concepto de network slicing que prevalece ahora en el sector y aprovechen las posibilidades que ofrecerán las redes 5G para acomodar decenas de perfiles de uso para ofrecer nuevos servicios y satisfacer las muy distintas demandas de conectividad actuales y futuras.

La clave radica en crear una arquitectura de red abierta, programable y elástica. La apertura es posible gracias al uso de tecnologías de código abierto, APIs abiertas e interfaces estándar, así como un modelo de orquestación programable como Open Source Mano (OSM). Para una arquitectura programable se requiere de un entorno de servicio virtualizado definido por software, así como de desarrolladores internos que puedan interpretar las necesidades del mercado y desarrollar mejoras acordes a servicios existentes o crear otros nuevos. En cuanto a la elasticidad de la infraestructura, se trata de un elemento clave y se sostiene en un sólido centro de datos definido por software, la red central y la arquitectura de radio.

Patrick Lopez es vicepresidente de Networks Innovation deTelefonica.

Retina

16/10/2018
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