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Mar Hershenson: “En Silicon Valley funciona ser abierto, compartir”

Mar Hershenson: “En Silicon Valley funciona ser abierto, compartir”

Lidera un fondo especializado en capital semilla en Palo Alto. Su consejo a los españoles que aterrizan en Silicon Valley para emprender o captar financiación es que presenten las ideas y los logros claros y los números concretos, con plazos

Mar Hershenson es una de las personas más acogedoras de Silicon Valley. Es cofundadora de Pear VC, su brazo de inversión. Su socio es Pejman Nozad, el iraní que llegó sin nada en el bolsillo y terminó creando una leyenda a su alrededor. Ambos decidieron dar el paso de montar Pear hace apenas tres años. Gestionan dos fondos, de 75 y 50 millones de dólares respectivamente, cantidades centradas en capital semilla para startups.

Barcelona, 1971 / Ingeniera electrónica / Profesora en Stanford / Clave para la innovación: ayudar a los alumnos a ejecutar sus ideas.

La española llegó a Stanford para estudiar ingeniería electrónica en 1999. “No conocía nada de lo que había aquí”, reconoce con sorpresa. Tras terminar el doctorado creó su primera empresa, Barcelona Design, un homenaje a su añorado hogar. Después fundó Sabio Labs. Durante diez años dio clase en Stanford, el gran centro de innovación que marca el pulso. Sigue dando tutorías y clases esporádicas a alumnos. Cree que esta es una de las claves para que Silicon Valley siga innovando: “Ayudamos a muchos de los que están con una patente, con una investigación, con una gran idea, pero no saben convertirlo en un producto o un servicio. Nosotros ya lo hicimos. Ahora firmamos los primeros cheques”.

A diferencia de muchos fondos, Pear es generalista. “Me acuerdo cuando los fondos nuevos decían que eran solo para Internet. Ahora suena ridículo. En 2008, todos decían que era solo para movilidad. Ahora la moda es la inteligencia artificial, pero dentro de nada todo va a ser IA No hay vuelta atrás”.

Su edificio con forma de bloque, alma de garaje y lleno de colorido se ha convertido en un punto de encuentro para los emprendedores incipientes. “Aquí funciona ser abierto, compartir. Cuando alguien es bueno se sabe y funciona”, afirma para reconocer que, en parte, se sigue funcionando como un pueblo en el que el prestigio dentro de la comunidad vale tanto o más que la chequera.

Dentro de nada todo va a ser inteligencia artificial, no hay vuelta atrás

Mar reconoce que cada vez siente más movimiento desde España, más emprendedores que visitan la zona. “Son poquitos y me encanta ayudar. Aquí lo que gusta son los datos, la visión. Les encanta la gente que tiene las ideas claras y los logros que van a conseguir. Que se perciba que saben de qué hablar. Al final, se da dinero para hacer algo. Los números tienen que ser concretos, con plazos. Eso es lo que convence”, subraya.

Rara es la semana que su sede no se llena para merendar con inversores, emprendedores o personajes de moda en la zona. La comunidad es clave para ganar la confianza en el sector. Se quita mérito: “Pejman es el social. Yo soy la de los números”.

Su portfolio está lleno de estrellas de Silicon Valley: Doordash, del competitivo sector de la comida a domicilio; One Concern, pensada para situaciones de emergencia; BlueSmart, la maleta inteligente, de origen argentino... Como más del 30% de sus inversiones, nacieron en Stanford. En su opinión, los extranjeros caen bien en esta zona: “Si vienen hasta aquí ya tienen lo más importante, ambición”.

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