La inteligencia artificial ha evitado que me suicidara
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La inteligencia artificial ha evitado que me suicidara

El proyecto Hikari, una colaboración entre Fujitsu y el Hospital Clínico San Carlos, permite a los médicos de salud mental tomar decisiones clínicas más rápidas y evaluar con mayor precisión el riesgo de los pacientes

Cuesta reconocerlo, pero el suicidio sigue siendo un tema tabú en la sociedad. Los problemas de salud mental tienden a la estigmatización de aquellas personas que lo sufren. Cierto es que campañas contra la prevención del Alzheimer o hablar claramente de que alguien está deprimido han ayudado a normalizar estos trastornos, pero todo lo relacionado con quitarse la vida mejor llevarlo con secretismo. Sin embargo, algunos proyectos de inteligencia artificial, como Hikari (“luz” en japonés), trabajan en la sombra para evitar que las personas abracen la muerte.

Fujitsu y el Hospital Clínico San Carlos de Madrid colaboran desde 2015 para poner esta tecnología al servicio tanto de médicos como pacientes. Con esta herramienta cruzan millones de datos para conseguir que los doctores puedan tomar decisiones más rápidas y evaluar con mayor precisión los riesgos de suicidio de las personas. Se trata, en definitiva, de que la inteligencia artificial destile todo el big data para llegar a una conclusión. “No pretendemos suplantar a los médicos. Intentamos que tengan más tiempo para tratar a los pacientes y no recabando datos”, explica Adel Rouz, Vicepresidente de Fujitsu Laboratories Europa.

Toda la información que recogen están anonimizada, filtrada por la Comisión de Ética y constituye una base de datos en la que se incorporan desde más de dos millones de estudios científicos hasta 36.000 diagnósticos previos. Para prevenir este riesgo de quitarse la vida, algo que en 2015 hicieron 3.602 personas según el Instituto Nacional de Estadística, esta herramienta tiene presente hábitos sociales como quiénes son sus amistades, dónde viven o cuánto alcohol consume. “La habilidad para integrar información de diferentes departamentos, por ejemplo del servicio de urgencias, hospitalización y del departamento de salud mental, nos da una visión total inmediata. Esto se logra en cuestión de segundos en comparación con las horas que se tardaba antes”, afirma el doctor Julio Mayol, Jefe de la Oficina de Medicina e Innovación del Hospital Clínico San Carlos.

Tal y como explicaron desde la marca japonesa en el Fujitsu Forum celebrado en Múnich la semana pasada, el nivel de precisión de Hikari para identificar el riesgo de suicidio o de abuso de alcohol y drogas se sitúa entre el 85% y 90%. Aparte del tiempo que los médicos ganan para tratar con mayor efectividad a sus pacientes, otra posibilidad con la que están trabajando en el proyecto, en palabras de Rouz, es en la formación de doctores jóvenes. “Puede utilizarse como entrenamiento para quienes tengan poca experiencia en el campo de la salud mental. Tienen la posibilidad de aprender de médicos que llevan más de 25 años trabajando en este campo”, matiza.

La lucha por evitar que alguien llega a plantearse poner punto y final a su vida también se juega fuera de los hospitales. Las redes sociales pueden ser un indicador de que alguien quiera suicidarse. Instagram, Facebook y Google utilizan herramientas de inteligencia artificial para detectar patrones. Esta tecnología analiza hashtags, publicaciones y streamings para valorar si está en riesgo la vida de los usuarios. La compañía de Mark Zuckerberg, por ejemplo, aseguró a principios de este año que esta aplicación de la inteligencia artificial hará que el botón para reportar un post sobre suicidio o autolesión esté más visible en los perfiles para personas con actitudes preocupantes.

El Internet de las Cosas gana adeptos en el sector sanitario

El último estudio de Vodafone sobre el uso del Internet de las Cosas (IoT) concluye que esta tecnología está presente cada vez en mayor medida en todos los sectores de la sociedad. En el sanitario, por ejemplo, ha incrementado su crecimiento en un 9,2%. Tal y como destaca el informe, casi la mitad de quienes han optado por esta herramienta, tienen ya más de mil dispositivos conectados. “Esto significa que todos los historiales médicos de los pacientes pueden manejarse desde un hub central, mejorando así el tiempo de los profesionales y facilitando que los servicios hospitalarios no se saturen”, afirma la compañía de telecomunicaciones.

Internet de las Cosas de uso médico

El intento por mejorar la labor médica no solo se centra en el uso de la inteligencia artificial. Dos centros hospitalarios holandeses, en colaboración también con Fujitsu, han comenzado a probar el Internet de las Cosas (IoT en sus siglas en inglés) para mejorar la recuperación de los pacientes y el control de sus constantes vitales. El Hospital Slingeland, con el fin de que tanto doctores como profesionales de enfermería optimicen su tiempo, ha introducido sensores –lo que ellos llaman “paquete de salud”– para controlar desde la presión sanguínea hasta la calidad del sueño. Los datos que recoge esta herramienta se vuelcan en una aplicación para que los consulte cualquier doctor. “No se molesta a los pacientes para la toma de datos manualmente, cuando hay picos de trabajo es más fácil priorizar a quién atender y es más sencillo predecir si alguien está sufriendo un deterioro físico para atenderlo urgentemente”, comenta Chrit van Ewijk, director del Hospital Slingeland.

Otro centro médico holandés, el Sint Maartenskliniek, también ha apostado por el IoT como solución para los procesos de rehabilitación. A través de diferentes wearables que portan los pacientes para medir sus datos vitales y captar movimientos, los doctores tienen en la nube todo el progreso de recuperación sin necesidad de pisar el hospital. Toda esta información facilita el diagnóstico y permite que haya un seguimiento constante en vez de una imagen fija cuando se visita la clínica.

La inteligencia artificial ayuda a prevenir los suicidios. La eficacia no es el del 100%, pero los profesionales médicos están apostando por esta tecnología para confeccionar patrones de comportamiento y lograr el objetivo de que una persona decida no quitarse la vida. El IoT está llamado también a la puerta en la mejora del bienestar de los pacientes. Todavía no hay la intención de que esos sensores se trasladen a la salud mental, aunque toda la información que pueden aportar en apenas segundos sea un campo de trabajo ya factible.

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