Estos son los robots que quieren que les confíes tu dinero

Estos son los robots que quieren que les confíes tu dinero

Los instrumentos de gestión pasiva apenas copan el 1% del mercado en España. En EE UU, cerca del 40% recurren a ellos. Preguntamos al sector qué ventajas tienen frente a la banca tradicional.

Sin necesidad de un gran patrimonio, cualquier persona puede comprar, con bajas comisiones, una cartera diversificada a nivel internacional y poseer una parte de los activos financieros mundiales”. En esta afirmación de Jack Bogle y Harry Markowitz, premios Nobel de Economía en 1990, sustentan su modelo de negocio las fintech conocidas como roboadvisors. Como lo define el informe Mobile Banking 2017’ de Deutsche Bank Research: “Es un programa de software basado en algoritmos; estos son un conjunto de instrucciones que describe los pasos necesarios para resolver un problema (matemático). Esencialmente, es un administrador de activos digitales que ofrece recomendaciones de inversión generadas por ordenador que no se basan en la intuición humana ni dependen de decisiones humanas”.

Esta tecnología ha permitido a emprendedores, que en muchas ocasiones proceden del sector bancario, ofrecer a clientes que no podían permitírselo hasta ahora acceso a la gestión profesional de activos. Aunque se limitan actualmente a fondos que replican índices, conocidos como EFT, los fondos de gestión pasiva suponen ya el 40% de la inversión en Estados Unidos, país pionero en la aparición del modelo de negocio de los roboadvisors desde hace casi diez años. En Europa, no obstante, solo alcanzan el 15% y ni siquiera el 1% en España. La tendencia allí es, además, apostar por la gestión pasiva como estrategia de inversión. De hecho, de cada diez dólares, cuatro se invierten en este tipo de inversión.

“En España, por distorsiones de mercado y conflictos de interés en la redistribución bancaria, no es que las personas no demanden ese producto, es que no se oferta, al ser su nivel de comisiones más bajo para el distribuidor y menos conveniente”, afirma Giorgio Semenzato, CEO de Finizens. Este roboadvisor lanzado en España a comienzos de 2017 se presenta con los valores diferenciadores de ser 100% digital, con un mínimo de entrada de solo 50 euros, flexibilidad, transparencia, bajas comisiones sin penalizaciones a la hora de retirar la inversión y automatización de la gestión. “Lo que hemos hechos es un servicio de banca privada mejorado y accesible a todo el mundo”, define Semenzato.

Martín Huete, cofundador de Finizens, añade: “Lo que decimos siempre es compra el mundo, invierte todos los meses y disfruta de la vida. Olvídate de tratar de estar en el mercado. La industria trata de hacernos creer que ellos lo saben, pero no es así. Para tener éxito en este ahorro, en principio tienes que aceptar que si quieres rentabilidad tienes que asumir volatilidad. Esta volatilidad se mitiga con un asset allocation (asignación de activos) muy grande, invirtiendo o ahorrando todos los meses la misma cantidad y con un horizonte a largo plazo”. 

Reacción de la banca

El síndrome de Estocolmo bancario

“El problema de las fintech, sobre todo las que gestionamos dinero, es la credibilidad y la confianza”, reconoce el confundador de Finizens. “En España existe el síndrome de Estocolmo bancario. La gente es consciente de que los bancos no miran por sus intereses pero, como son muy grandes, se siguen fiando”. Por eso, Martín Huete asegura que los bancos, y no otros roboadvisors, son su principal competidor, pero no descarta la colaboración con otras instituciones financieras. “Hemos llegado a un acuerdo con Evo Banco, que está comercializando un producto de seguro de ahorro a sus clientes en su web”. “Nosotros aportamos la innovación y la tecnología y ellos, una confianza ya adquirida con sus clientes”, añade Giorgio Semenzato. “Juntos, ellos ahorran mucho tiempo y esfuerzo a la hora de tener que desarrollar un servicio así y nosotros no tenemos que convencer al cliente, que ya está convencido por el banco”.

El atractivo de los roboadvisors para los pequeños inversores y, en consecuencia, su fuerte crecimiento, está presionando a los distribuidores tradicionales de fondos de inversión para que innoven en un esfuerzo por quedarse atrás. Según el informe Blurred lines: How FinTech is shaping Financial Services, elaborado por PwC, las entidades financieras tradicionales temen que estas nuevas empresas se puedan comer hasta el 25% de su negocio actual durante el próximo lustro. “En España hay siete millones y medio de personas en fondos de inversión y más de diez millones con fondos de pensiones, el 90% en banca tradicional, por lo que hay negocio que rascar”, avisa Martin Huete.

Otro informe de Deloitte aporta como estrategia para la banca ante este horizonte tres opciones: adquirir un roboadvisor, asociarse con él o desarrollar aplicaciones propias. Y para los roboadvisors, la oportunidad de cambiar su estrategia de B2C a colaborar con otras instituciones para así acceder a sus clientes.

Esta ‘coopetición’ (suma de cooperación y competición) entre banca y fintech en España ya ha tenido como consecuencias el lanzamiento por parte de Andbank del primer (según su propia definición) roboadvisor propio de una entidad financiera, totalmente digital y dirigido a inversores de menos de 100.000 euros, con solo diez euros de inversión inicial. Con una cartera compuesta por fondos de terceros, la mayor parte será gestión activa, por lo que las comisiones serán más altas que las de los roboadvisors ya operativos, como Finizens, Finanbest, Indexa Capital, FeelCapital o ETFmatic.

Por su parte, Bankinter ha lanzado Popcoin, un servicio digital de gestión activa de inversiones que, según el banco, “más que un roboadvisor es un cyboradvisor”, porque combina el automatismo del uso de algoritmos con un equipo humano que gestiona la inversión. Al igual que los gestores pasivos, equilibra la inversión dentro de los distintos fondos de inversión seleccionados en función de cómo va evolucionando la rentabilidad de cada uno de ellos, buscando que se ajuste al perfil del inversor más o menos conservador donde el sistema le sitúa según el cuestionario previo. Pero no es un roboadvisor, sino la digitalización de sus fondos de inversión.

Montse Guardia Guell, directora de Digital Challenge de Banco Sabadell, reconoce que la banca vive una era de transición y que los modelos mixtos son los que más se adaptan a la estrategia de esta entidad. “El mercado evoluciona, pide advisors y las fintech cubren esas nuevas necesidades. Pero la ecuación del éxito son nuestros profesionales, no la tecnología. Hay que tener esa cintura. Mantener el gran core bancario que da protección a lo invertido con las nuevas tecnologías, que nos permiten llegar a un nuevo tipo de clientes y competir”. Como iniciativa innovadora en España, Banco Sabadell ha creado este año Innocells, un programa de creación de empresas tecnológicas desde cero para el que han reclutado talento especializado que contará con el apoyo del banco con los recursos y la infraestructura necesaria para su desarrollo.

ING Direct sí colabora en Alemania con el roboadvisor Scalable para inversiones de más de 10.000 euros, pero en España su propuesta de momento es también un servicio híbrido. My Money Coach asesora a sus clientes, a través de un cuestionario online, sobre la inversión más adecuada según su perfil, pero no invierte por él ni gestiona la inversión. Responde así a los resultados de la encuesta realizada por ING a 15.000 personas en 15 países Mobile Banking 2017-Newer Technologies Control matters. A la pregunta de si dejaría que un roboadvisor tomara decisiones sobre su dinero por usted, el 29% de los europeos y el 23% de los españoles respondieron que admitían asesoramiento pero preferían reservarse la decisión de invertir. Incluso un 36% de los encuestados españoles admitió que no deseaba ningún tipo de gestiones financieras automatizadas, en un claro caso de miedo a la suprainteligencia artificial, cuando las máquinas nos conozcan tan bien que puedan manipularnos. En el caso de contratar servicios innovadores, la mayoría de los encuestados declaró que prefería hacerlo en su propio banco antes que con empresas desconocidas.

Guerra de comisiones

En un contexto de un bajísimo interés de las cuentas de ahorro, de fondos de pensiones con atractivo fiscal anual pero que inmoviliza el capital, y fondos de inversión reservados a grandes carteras, con altas comisiones de los distribuidores y alto riesgo de volatilidad, cuando Evo Banco buscó el producto más eficiente para atender la necesidad de ahorro a medio y largo plazo de sus clientes, tanto jóvenes como mayores de 35 años, decidió que este era la gestión pasiva de las inversiones a través de un roboadvisor, explica Paz Comesaña, directora de marketing, producto y cross selling de EVO Banco. “Lo que realmente hace el roboadvisor es gestionar el asset allocation a través de un robot. Esto hace que los costes se reduzcan porque no lo gestiona un gestor. Nos unimos a Finizens para crear el Plan Inversión Inteligente EVO por la excelente experiencia que tiene el roboadvisor que utiliza, porque el dinero está depositado en una compañía de seguros de primer nivel, que es Caser, y porque es el único en España que nos permite hacer todo el proceso de contratación y de gestión del proceso online”.

Uno de los motivos por los que EVO Banco ha sido la primera entidad española en aliarse con un roboadvisor, y lograr gestionar más de un millón de euros de sus clientes en solo cuatro meses, es que no poseen gestora propia de fondos de inversión, lo que les evita el conflicto de intereses que presentan otras entidades, que gestionan fondos propios con comisiones más altas. “Los estudios de mercado del nuevo ahorrador que hemos realizado concluyen que lo que desean los milenials es transparencia y que les cobres lo justo. Las carteras gestionadas que ofrecen bancos tradicionales para patrimonios bajos a partir de 75.000 o 100.000 están en el 2,25% de comisión. Nuestro producto tiene, en total, entre las comisiones de Caser, del roboadvisor, y de gestión y administración de Evo Banco, más la comisión propia del fondo en el que se invierte, que son fondos de primer nivel, un 1% como máximo, por lo que es un producto muy competitivo”, explica Paz Comesaña.

En este contexto, la directora de marketing, producto y cross selling prevé que la gestión pasiva “cambiará el panorama financiero español para el ahorrador medio porque va a empezar una guerra de comisiones clara en la que sin duda el que gana es el roboadvisor”. Cuando entre en vigor en España la transposición de la Directiva de Mercados e Inversiones Financieras (MiFID II), que obliga a los bancos a informar a sus clientes de todas las comisiones en euros que pagan y a vender fondos de inversión de terceros en igualdad de condiciones con los propios, “nos van a tener que imitar”, sentencia Paz Comesaña.

El citado informe de Deutsche Bank Research añade que en el futuro se gestionarán automáticamente con roboadvisors también otros productos financieros. Y entonces, además de la calidad del algoritmo, el factor decisivo para el éxito en el mercado será la gama de servicios complementarios adicionales que se ofrezcan, por lo que los bancos, con su gran cartera de clientes, tendrán en principio mayores ventajas competitivas que las startups tecnológicas. Por lo que la ‘coopetición’ será esencial en el futuro de fintech y bancos para conseguir que se cumpla la máxima de Bogle y Markowitz: “Pon a los inversores primero, diversifica el riesgo, cóbrale a los clientes bajas comisiones, y así estos lograrán éxito en sus inversiones”.

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