¿Revolución renovable? La ‘nube’ como almacén de energía solar

¿Revolución renovable? La ‘nube’ como almacén de energía solar

En España el futuro es incierto, En Alemania y Reino Unido, la eléctrica E.ON abandera el ‘cloud computing’ para que empresas y usuarios saquen el máximo rendimiento a las placas fotovoltaicas

Las nubes se han convertido en aliadas de las placas solares. Nadie pensaría que un cielo encapotado fuera una solución para sacar el máximo rendimiento posible a esta energía renovable. La culpable de esta paradoja es la nueva tecnología del cloud computing y la apuesta por este sistema de la eléctrica alemana E.ON. Resume perfectamente las intenciones de la multinacional Karsten Wildberger, director de operaciones de la compañía: “Los clientes deberían vernos como los pioneros del nuevo mundo energético”.

La eléctrica pone a disposición de sus clientes una nube para que puedan manejar a su antojo la energía que produzcan los paneles solares.

El plan de la firma germana comenzó en abril de este año. Con vistas a facilitar el consumo eléctrico de sus clientes tanto en Alemania como en Reino Unido, puso a su disposición una nube para que pudieran manejar a su antojo la energía que produjera los paneles solares. Es decir, los usuarios tienen al alcance de la mano una cantidad ilimitada de megavatios para venderlos, utilizarlos o simplemente guardarlos. “Estamos derribando las barreras más antiguas del sistema eléctrico para que la sociedad diseñe libre, personal y eficientemente su consumo energético”, añade Wildberger.

Para comprender el funcionamiento de la nube solar, solo hay que pensar en cómo se emplea para el almacenamiento de documentos. En este caso, en vez de archivos se mandan megavatios. Una consideración importante, tal y como indica Jorge Morales de Labra, vicepresidente de la Fundación Renovables, es que toda la energía guardada no tendrá el mismo valor. “No almacena kilovatios por hora, sino euros. Depende de la hora a la que se genere, tendrá un precio u otro. Es decir, cuando se venda o consuma el valor que tenga fluctuará en función de cuando se haya producido”, precisa.

Otra arista del empleo de esta nueva tecnología es el acuerdo que alcanzó con Google para maximizar el rendimiento de las placas fotovoltaicas en Alemania. Conjuntamente desarrollaron una app, E.ON Solar, que extrae los datos de Google Earth e informa a los clientes de E.ON de cuánta energía solar puede generar su casa. Para que la información no se pierda por el camino, esta aplicación también permite el acceso a un enlace a través del cual comprar e instalar toda la tecnología necesaria y, de esta forma, convertir a quien quiera en un pequeño productor de las renovables.

Un crecimiento imparable

El consumo de energía solar a nivel mundial no es, ni mucho menos, el primero del ranking. El carbón y el gas natural prosiguen liderando esta clasificación. Aún así, grandes compañías como Google están enarbolando la bandera de las renovables y sí han apostado decididamente por los paneles fotovoltaicos. Según un estudio de la petrolera BP, el crecimiento del consumo de energías fósiles se ha visto ralentizado en los últimos años. En 2015, por ejemplo, el empleo del carbón ha descendido un 4%; por el contrario, en el caso de la solar se ha incrementado más de un 30 y el de la eólica está muy cerca del 20.

Alemania, al igual que China, están a la cabeza del mercado de paneles fotovoltaicos con más de 40.000 megavatios instalados en ambos Estados según la Agencia Internacional de Renovables (IRENA en sus siglas en inglés). España, uno de los países europeos con más horas de sol al año, sin embargo tiene una potencia 40 veces inferior. Los cambios legislativos desde 2007, momento en el que el Gobierno subvencionó esta energía, y las penalizaciones al autoconsumo y al intercambio energético entre particulares, el denominado impuesto al sol, no han ayudado al impulso de un sector que crece a marchas agigantadas en otras regiones del mundo.

“Adoptar el cloud computing en España supondría dinamitar las reglas del juego eléctrico. Es casi como algo de ciencia ficción. Hay que tener presente que las empresas de este mercado controlan todo”, razona Morales. Desde el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital señalan que se trata de garantizar la sostenibilidad del sistema. “El autoconsumidor tiene que contribuir con los costes de la red, igual que el resto de usuarios, tanto para las eléctricas como para el resto de servicios De no hacerlo, se estaría beneficiando sin hacer las aportaciones correspondientes”, concluye.

Algunas compañías eléctricas, como Endesa, tienen presente que las mayores críticas que recibe el sistema son por la mala regulación del autoconsumo. Soluciones como las de E.ON están todavía muy lejos de llegar a España mientras la legislación se mantenga igual de rígida. “La prohibición de que los clientes puedan vender los vertidos impide en España cualquier aplicación similar. Si se eliminara esta restricción, esta y muchas otras posibilidades tecnológicas podrían implementarse”, aseguran desde Endesa.

El futuro fotovoltaico en España es incierto. Pese a que el precio de los paneles solares haya descendido un 72% y la inversión mundial se haya disparado un 906% desde 2005, tal y como demuestran las cifras de IRENA y PVinsights, las leyes vigentes tienen que cambiar para equiparse a países como Alemania. El vicepresidente de la Fundación Renovables pide que los reguladores tengan la mente abierta y vean en la revolución tecnológica y digital una puerta abierta también en el sector eléctrico. “El usuario que quiera utilizar la nube que lo haga. Ahora bien, estos pioneros tendrán muchísimos problemas y será un calvario en casi todo”, zanja Morales. 

E.ON ha decidido dar un salto tecnológico y explorar las soluciones que mejor se adecuan a su sector. “Si te asocias con una compañía solvente en el entorno digital, esto solo puede aportar ventajas a tu empresa”, argumentaba Andreas Stender, experto en energía, en una entrevista en Handelsblatt. La multinacional alemana está marcando el paso al resto de competidores. El camino en España para que los usuarios decidan qué hacer con su energía se atisba lejano, pero Jorge Morales arroja un pequeño rayo de luz. “El presente es aplicar las nuevas tecnologías y compartir datos e información entre los clientes. Terminaremos conviviendo con estas soluciones y las grandes plantas energéticas”, matiza.

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