Siri prepara su batalla contra un ejército de ‘chatbots’

Siri prepara su batalla contra un ejército de ‘chatbots’

La voz de Apple es cada vez más 'humana', pero el futuro de este tipo de aplicaciones pasa por reconvertirse en ‘bots’ conversacionales especialistas en necesidades concretas

Siri acaba de enfundarse su nuevo disfraz de humano. Ahora, lo que escuchamos al otro lado del iPhone o del iPad suena menos robótico y tenemos la posibilidad de escoger entre una voz femenina o masculina que además traduce varios idiomas en tiempo real y acepta consultas por escrito. Por si fuera poco, el usuario puede configurar algunos aspectos de los resultados, como aquello a evitar o el orden de prioridad, y se ha reforzado el aprendizaje automático del asistente para que aporte un servicio más personalizado en función del uso de Safari, News, Mail y Mensajes.

Este nuevo traje a medida forma parte de iOS 11, la actualización del sistema operativo para dispositivos móviles de Apple que dota a Siri de una mayor “naturalidad”. ¿Parará así la fuga de usuarios que dejan de hablar con esta inteligencia artificial una vez que superan la fascinación de dar órdenes a ese robot que vive en su móvil? Sólo en Estados Unidos, entre los meses de mayo de 2016 y 2017, Siri perdió 7,3 millones de usuarios mensuales, según Verto Analytics, que también destaca que en ese mismo periodo la media de uso mensual del asistente pasó de 39 a 14 minutos. Pero este abandono no solo afecta a la criatura de Apple, ya que el mismo informe señala que S Voice, el asistente personal para móviles de Samsung, perdió 1,6 millones usuarios en el último año.

¿Por qué no acaban de cuajar estas soluciones? Javier Hernández, investigador del Grupo de Computación Afectiva del MIT, recuerda a EL PAÍS RETINA que en toda nueva tecnología siempre existe una curva de aprendizaje y de adopción. “La ventaja de este tipo de interfaces es que simulan la manera en la que nos comunicamos con otros, lo cual no requiere mucho aprendizaje, pero el éxito de adopción depende en gran parte de su valor añadido, de la utilidad que proporcionen”, señala. Y, de momento, parece que estos asistentes personales siguen siendo prescindibles: Verto Analytics remarca que en el último año el índice de adherencia (probabilidad de que un usuario utilice un servicio de manera recurrente) de Siri ha caído del 21% al 11% y el de S Voice ha pasado del 18% al 14%.

Para Alfonso Rodríguez-Patón, director del Grupo de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid, una de las razones que explican esta caída de interés es que se trata de aplicaciones generalistas: “No sabemos en qué es experto Siri. El usuario normal no sabe para qué utilizarlo salvo, la mayoría de las veces, para cuestiones básicas, tareas habituales o comandos de voz del teléfono. Y para eso, los usuarios se manejan muy bien con el texto y el teclado. Tampoco hay que obviar el hecho de que los asistentes de voz necesitan entornos poco ruidosos y preferiblemente en los que el usuario esté solo, como el coche”.

Precisamente, el pasado junio Creative Strategies reveló que solo el 6% de los usuarios habituales de estas aplicaciones las utiliza en público, un porcentaje que baja a un ínfimo 1% cuando se encuentran en el trabajo y que, sin embargo, aumenta hasta el 39% si están en casa y hasta el 51% en el coche. Queda claro que hablar con un dispositivo electrónico no ofrece mucha privacidad y sigue siendo algo raro, sobre todo delante de otras personas. Para solventar este escollo, Javier Hernández recuerda que Facebook está apostando por la creación de interfaces silenciosas que puedan decodificar las señales cerebrales y transmitir directamente los pensamientos a los asistentes virtuales.

  • En busca de asistentes imprescindibles

Pendientes de la inteligencia artificial

Los datos de Verto Analytics muestran que más de la mitad de los usuarios de los asistentes personales en dispositivos móviles son mujeres: el 54% del total.

  • · Por edades, los grupos más activos son los conformados por los mayores de 55 años y la horquilla entre los 45 y 54 años; seguidos de los usuarios de entre 25 y 34; los de entre 35 y 44; y, finalmente, los de entre 18 y 24 años.
  • · Las mujeres de 52 años que dedican una media mensual de 1,5 horas a los asistentes personales constituyen el perfil de “superusuario”, término por el que se designa a aquellos que invierten en estas aplicaciones más del doble de la media mensual.
  • · Al contrario que Siri y S Voice, los asistentes personales centrados en dispositivos para el hogar, como Amazon Echo o Google Allo, siguen aumentando sus usuarios únicos mensuales. De hecho, IDC estima que el incremento exponencial en la adopción de la inteligencia artificial vendrá de la mano de los dispositivos de entretenimiento para el hogar, que en Estados Unidos crecerá a un ritmo anual del 200% entre 2015 y 2020.

Pero no es solo cuestión de vergüenza. Ricardo Malhado, analista de la consultora IDC, puntualiza que las interacciones entre humanos y asistentes aún son muy superficiales a nivel intelectual y emocional. Precisamente, el Área de Computación Afectiva del MIT en la que trabaja Hernández investiga cómo dotar de inteligencia emocional a las tecnologías, una capacidad crítica para tener relaciones mucho más naturales con los asistentes virtuales. “Las conversaciones en la vida real son largas y complejas y existe gran cantidad de información que se proporciona de manera no explícita, como el estado emocional de la persona. Durante los próximos cinco años, veremos una mejora significativa en la capacidad comunicativa de estas tecnologías, aunque aún estarán bastante lejos de las conversaciones que se muestran en películas como Iron ManHer”, vaticina Hernández. De momento, en el portal de empleo de Apple ya encontramos ofertas para ingenieros con experiencia en el campo de la psicología y habilidades comunicativas para reforzar las “conversaciones serias” entre Siri y las personas.

A esa incapacidad de entender a los humanos de forma natural, Malhado añade la necesidad de un “ecosistema habilitador” que propicie la integración entre los asistentes y las aplicaciones y servicios que utilizamos tanto en los móviles como en otros dispositivos del hogar. “Esto permitiría que los asistentes fuesen ubicuos e imprescindibles en la vida de las personas en áreas como fitness y salud, gestión bancaria, compras, entretenimiento o educación”, según el analista de IDC. De la misma opinión se muestra Hernández, que recalca que para garantizar el éxito de los asistentes virtuales es importante analizar las necesidades de las personas y las restricciones de cada entorno, por lo que es necesario considerar una estrategia “multiplataforma y adaptada a cada contexto”.

En este mismo sentido, Rodríguez-Patón remarca que entender el lenguaje natural de un ser humano sin restricciones es una de las tareas más complejas a las que se enfrenta la inteligencia artificial, mientras que los programas especializados en comprender un ámbito acotado y bien delimitado funcionan mucho mejor. Por eso, este profesor de la UPM cree que en breve dispondremos de un ejército de bots conversacionales (chatbots) que se convertirán en asistentes personales especializados en resolver “de manera eficiente” tareas muy concretas: un bot detectará que nos vamos de viaje y nos ofrecerá información detallada de vuelos y hoteles en las fechas de nuestro interés; otro bot experto en restaurantes o nutrición detectará que buscamos un tipo de comida y nos ofrecerá el servicio más próximo o barato... “Siri, Google Now o Alexa pelearán por convertirse en plataformas en las que puedan operar el mayor número de bots conversaciones para enriquecer la experiencia de sus usuarios”, asegura.

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22/11/2017
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