El motivo por el que aún no estás comprando cosas en realidad virtual

El motivo por el que aún no estás comprando cosas en realidad virtual

Supone mejoras respecto a las compras online pero aún "dificulta la posibilidad de percibir sensaciones que estimulan nuestra intuición"

La realidad virtual nos acerca a ambientes de difícil acceso, nos muestra, por ejemplo, cómo será el barco de un crucero antes de comprar el billete y nos permite pasear por nuestra cocina de Ikea con los muebles que elegimos sin movernos de casa. Esto es solo el principio y las posibilidades son amplísimas pero hay motivos por los que estas experiencias todavía no han calado especialmente entre los consumidores, aunque van haciéndose un hueco muy poco a poco.

El uso de la realidad virtual para comprar aún no se ha popularizado porque, según los expertos, para los clientes todavía es más cómodo hacerlo a través del móvil sin necesidad de la experiencia virtual. Parece algo obvio pero no es un tema baladí: el valor añadido de usar unas gafas para comprar desde casa debe calar para que su uso se extienda. A esto se une la falta de sensaciones reales que se perciben: aunque los escenarios sean hiperrealistas, más allá del color o la distribución de los muebles, el usuario aún necesita sentir el feeling que le da, por ejemplo, un piso cuando va a visitarlo.

Algunas compañías ya se han aventurado a facilitar las compras a través de esta nueva tecnología con el objetivo de conseguir aumentar sus ventas. Ikea tiene una tienda en realidad virtual en la que puedes buscar inspiración para los interiores de tu casa y ver en tiempo real cómo quedaría. Y el año pasado, la china Alibaba lanzó Buy+, una experiencia inmersiva que permite a los usuarios explorar un centro comercial virtual y visitar tiendas para comprar lo que quieran.

Esta realidad alternativa puede ayudar en algunas partes del proceso, pero debido a la lentitud con la que avanza en este ámbito, cabe cuestionarse si puede ofrecer todo lo que el usuario necesita para hacer una compra con confianza. Los expertos en la materia lo tienen claro: la respuesta es sí. Pero algunos psicólogos dudan: "Todavía necesitamos nutrirnos de las sensaciones", explica Óscar Gutiérrez.

Se refiere a que necesitamos saber si las habitaciones son lo bastante amplias o si te sientes cómodo con la distribución del apartamento. Sentarte en un colchón o un sofá, tocar las cosas y conocer su textura. "Digamos que la realidad virtual te transporta al lugar y muestra un ejemplo visual súper real de cómo quedarían las cosas, pero aún dificulta la posibilidad de percibir sensaciones que estimulan nuestra intuición", explica Gutiérrez. En este sentido, la realidad virtual supone una mejora respecto a decidir comprar algo online, pero aún está lejos de igualar a las sensaciones físicas. Y esto, a pesar de que los escenarios son cada vez más inmersivos y la experiencia, más auténtica.

A pesar de todo esto, los datos son los datos: según el estudio 10 Hot Consumer Trends 2016 de Ericcson, comprar era el principal motivo por el que los usuarios usarían la realidad virtual en su día a día y un 64% de los encuestados remarcó la posibilidad que ofrece esta tecnología para "ver los productos en tamaño y forma reales al comprar online".

  • Gafas para todos

Más allá de eso, la gente necesita sentirse cómoda llevando y usando los artilugios durante un buen rato: tanto tiempo como el que tardan habitualmente en comprar. Además, moverse en un entorno virtual puede hacer que algunas personas se sientan un poco mareadas y, aunque parece una pega menor, es algo que marca la diferencia entre elegir comprar a través del teléfono o ponerte unas gafas de realidad virtual.

Para que la realidad virtual llegue a popularizarse hace falta que la tecnología para disfrutar de ella sea casi tan ubicua como los smartphones. También es necesario que se abaraten y sean más accesibles. Y estos son dos puntos en los que los expertos coinciden: es cuestión de tiempo.

Estos son escollos que la tecnología debe superar, pero los expertos están de acuerdo en que su uso se irá extendiendo poco a poco y aseguran que para 2020 ya será una forma más de ir de compras. La consultora Deloitte estima que para entonces ya habrá 100 millones de usuarios en el mundo.

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25/09/2017
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