Cabify: El derecho de los ciudadanos a una movilidad más sostenible
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Cabify: El derecho de los ciudadanos a una movilidad más sostenible

El responsable de la compañía en España asegura en esta tribuna que la empresa, "lejos de suponer una amenaza para los modelos de movilidad más tradicionales, ofrece una alternativa beneficiosa".

En pleno siglo XXI, con el auge de la robótica y las nuevas plataformas tecnológicas innovadoras, todavía nos sentimos algo incrédulos ante la idea de que haya coches autónomos que nos puedan llevar de un lugar a otro por la ciudad. Sin embargo, ya somos adeptos al uso de otras alternativas de movilidad que nos ponen en contacto con conductores personales o profesionales, algo que -hasta hace unos años- también nos podría parecer algo insólito.

El objetivo de Cabify no es la de acabar con los servicios tradicionales, sino sustituir al vehículo propio.

El auge de la transformación digital y los pilares en los que actualmente se sustenta (internet de las cosas, producción 4.0, inteligencia artificial, Smart industries, economía digital...), ha traído consigo la ‘Cuarta Revolución Industrial’. Entramos pues en una era en la que las relaciones interprofesionales -sobre todo para la industria de servicios- se vinculan al uso de la tecnología para personalizar la oferta y presentar servicios o productos eficientes y competitivos. Ya no hay marcha atrás, igual que no la hubo en la Revolución Industrial. Todos los sectores -incluidos el del transporte y la movilidad- están llamados a adaptarse a ella, incorporando lo positivo de la tecnología para poder competir en condiciones óptimas.

Cabify apuesta por ofrecer una alternativa de movilidad donde prima la calidad de un servicio eficiente, con un alto compromiso de sostenibilidad que, además de centrarse en la experiencia del usuario esté contribuyendo a impactar positivamente en la sociedad. La eficiencia se traduce en el ahorro económico para viajes de corta o larga distancia, la sustitución del vehículo personal (y todas las cargas económicas que éste conlleva), o la mejora de la oferta actual de alternativas que no terminan de adaptarse a las demandas del mercado y de los usuarios. Y sostenibilidad en lo que respecta a la masificación de las ciudades por el tráfico urbano y la consiguiente contaminación por emisiones de CO2.

Y es que cada día entran en la capital una media de 2,5 millones de vehículos, de los cuales en el 75% sólo viaja una única persona. Esto es un desaprovechamiento del espacio y de los vehículos a la hora de desplazarnos, que directamente repercute en la creación de tráfico absurdo y -por supuesto- en una pérdida de tiempo.

Mariano Silveyra

Es por esto que surgen nuevas plataformas de movilidad disruptivas -asociadas a la promoción de vehículos eléctricos no contaminantes, a la movilidad inteligente y conectada- que, además, apuestan por ubicar al usuario y la ciudad en el centro de la cadena de valor. Lejos de suponer una amenaza para los modelos de movilidad más tradicionales, Cabify ofrece una alternativa beneficiosa para el usuario, que se mueve dentro de un marco tecnológico que crece y avanza con rapidez, ofreciendo un servicio innovador que va más allá de cubrir sus necesidades, forme parte de su día a día. El objetivo de Cabify –en este caso– no es la de acabar con los servicios tradicionales, sino sustituir al vehículo propio. Lo que antes percibíamos como un bien personal -el coche- ahora es algo que podemos sustituir por otras alternativas que el usuario puede usar únicamente cuando lo necesite. Lo que se conoce como “Mobility as a service”.

Lo curioso es que, a pesar de que estas nuevas formas de transporte pueden plantear una disrupción en el mercado, plantean múltiples ventajas para la sociedad y la economía local que las propias Administraciones no terminan de reconocer, como la generación de nuevos puestos de trabajo, la mejora de la oferta actual de servicios, la incorporación de categorías adaptadas a personas con movilidad reducida, la reducción de gases contaminantes, la apuesta de la ciudad por mejorar el tráfico urbano, etc. Aun con todo, los pioneros que han planteado estos nuevos modelos de negocio ante el Regulador con el objetivo de cumplir siempre con la legalidad, sólo han encontrado límites y barreras a la hora de emprender. A pesar de ello, existen empresas españolas como la nuestra que no se rinden y trabajan diariamente por seguir adelante con la misión de ofrecer el mejor servicio, de forma legal y eficiente. Lo importante es llegar a este objetivo haciendo las cosas bien, a pesar de que esto implique un crecimiento más progresivo que masivo, y constituir así un nuevo modelo de negocio ético y responsable.

En Cabify no creemos en el ‘traslado de un punto a otro’ como tal, sino que buscamos ofrecer una experiencia innovadora y realmente diferencial para el usuario. Aquí es donde entra la tecnología y el uso del big data para conocer los gustos y necesidades de los usuarios, y ofrecer así soluciones eficaces y personalizadas a cada individuo. Detalles como disponer de una botellita de agua o de Wi-Fi gratuito no son tan relevantes frente al hecho de ser la única empresa que realmente ofrece servicios personalizados con un tipo de vehículo para cada ocasión y cliente: gente con movilidad reducida, padres que viajan con niños pequeños y necesitan de una silla infantil, servicio de paquetería, coches para empresas, vehículos eléctricos, furgonetas para viajar con maletas, etc.

A diferencia de nuestros competidores, nuestra máxima es que el usuario se sienta parte de nuestra marca, que liderada por un equipo de jóvenes talentos que luchan por hacer realidad el sueño de una mejor movilidad, ha creado una comunidad en la que convivimos usuarios, colaboradores, empleados y conductores. Es un ‘buen rollo’ que el usuario percibe desde el primer momento en el que lo utiliza.

En definitiva, la tecnología y la innovación combinados con una clara vocación de resolver una necesidad tan trascendente como moverse por la ciudad, ha permitido a una compañía joven y con mucha energía y valentía como Cabify, construir un vínculo emocional con sus usuarios y conductores, y que entre todos puedan formar una Comunidad con el único objetivo de crear un mundo mejor, más seguro, limpio y sostenible para todos. Disfrutemos de ese viaje todos juntos.

Mariano Silveyra es country manager para España de Cabify

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21/08/2017
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