La administración pública lucha por su unificación digital

La administración pública lucha por su unificación digital

El sector adolece de una falta de interacción entre los organismos que lo componen que perjudica en última instancia a los ciudadanos

Nadie dijo que el camino hacia la digitalización de la administración pública fuera fácil, pero España lo está superando con nota. Por encima de la media europea, sexta en servicios públicos y primera en apertura de datos, según el Índice de Economía y Sociedad Digital de la UE, su posición actual da lugar al optimismo, pero siguen existiendo importantes retos a los que debe enfrentarse.

Tenemos que dejar de pedir a los ciudadanos un documento del que otro organismo disponga

Jordi Sevilla, ex ministro de administraciones públicas

Jordi Sevilla, ex ministro de administraciones públicas, enumeró durante el foro Futuro Digital, organizado por EL PAÍS RETINA, cuatro principios sin los cuales esta modernización no será efectiva: “Tenemos que dejar de pedir a los ciudadanos un documento del que otro organismo disponga, disponer de mecanismos digitales para cualquier trámite, funcionar todos los días del año y adaptar la forma de trabajar de la administración al entorno digital”. Sevilla incidió en el primero de estos puntos y en el problema que lo ocasiona: la falta de comunicación entre organismos públicos. Y ahondó en la necesidad de elaborar un concepto de lo que supone la digitalización para el sector en su conjunto.

El catedrático de ciencia política y vicerrector de la Universidad Pompeu Fabra Carles Ramió coincidió con el exministro en este punto. “Debemos redefinir qué tipo de rol queremos jugar en el futuro y, a partir de ahí, apostar por la administración digital. Porque, al final, invertir en tecnología implica la digitalización de nuevas rutinas”.

La capacidad de innovación en la Administración apenas se puso en entredicho durante el evento; lo que se cuestionó fue su adaptación al entorno digital. Ramió llegó a expresar su preocupación por la desaparición del concepto actual que se tiene de estos organismos. “Con la cultura digital se pone en entredicho a los intermediarios”, comenzó, citando como ejemplo el crecimiento de Wikipedia en detrimento de la Enciclopedia Británica. “El sector público debe jugar el papel de director de orquesta, de metagobernador, que no puede quedar en manos de empresas privadas. Pero para ello tiene que renovarse”.

Con la cultura digital se pone en entredicho a los intermediarios

Carles Ramió, catedrático de ciencia política y vicerrector de la UPF

La idea de renovación que expuso Roberto Sánchez, director de innovación en el Ayuntamiento de Madrid, se basaba en utilizar las herramientas digitales para gestionar mejor las infraestructuras y servicios prestados al ciudadano, así como mejorar su relación con este último. Aunque, para conseguir alcanzar su ambicioso propósito, no excluyó el reto que supone la organización interna de los organismos públicos. “La administración debe ofrecer a las personas las mismas facilidades que tienen cuando reservan un hotel o compran una entrada de cine a través de su móvil”.

Sánchez se acordó también de que la transformación digital no debe entenderse como ruptura sino como continuación y partió una lanza por quienes menos se manejan con las nuevas tecnologías. “No podemos separarnos de los nativos digitales”, afirmó, “pero tenemos que ser inclusivos con aquellos ciudadanos que, generalmente por cuestiones de edad, no se han adaptado a la digitalización ni van a hacerlo”.

Retina

28/07/2017
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