Papeleras en el mar, otra forma de apostar por la economía circular

Los chicos de la 'startup' Seabin Project pasaron de diseñar productos de plástico a crear un cubo que recogiera los que se encontraban mientras surfeaban

La economía circular es un modelo más respetuoso con el medio ambiente que el sistema actual. Pero nadie sabe muy bien cómo ponerla en marcha, a pesar de que la Comisión Europea ha lanzado recientemente un paquete de medidas para promoverla. Quizá lo que está en nuestra mano es ir paso a paso, realizando pequeñas acciones que rompan con el círculo vicioso actual. Ya hay quien apuesta por ello, como los chicos de la startup Seabin Project, que han creado una papelera para el mar que atrae la basura de los embarcaderos y contribuye a que el plástico que se recoge se reutilice. Así quieren plantar cara al modelo económico lineal, que consiste en extraer recursos naturales, procesarlos, fabricar productos y generar desperdicios. Este proyecto recibió recientemente 350.000 euros del programa Booking.com Booster, que organizó un concurso para ayudar a varias startups que contribuyeran al desarrollo del turismo sostenible.

La papelera que proponen tiene una bomba con un circuito interno que mueve el agua y atrae a la basura para que caiga dentro y una red que acumula los restos. Antes de volver a expulsar el agua, se filtra para eliminar también restos de aceite o fuel. Está pensada para utilizarla en puertos y en lugares cercanos a la costa, "los prototipos actuales son demasiado pequeños para soportar las mareas de alta mar, aunque son suficientemente grandes para recoger hasta media tonelada de basura al año", explica el CEO, Pete Ceglinski. Su objetivo es atrapar el plástico que flota en la superficie del mar, que se ha incrementado más de cien veces en las últimas cuatro décadas.

Hasta aquí, parece un sistema que contribuye a evitar la contaminación y limpiar los océanos. Pero también pone su granito de arena para el desarrollo de la economía circular. "A día de hoy se utilizan muchos plásticos de un solo uso y la gente aún consume frutas envasadas o bolsas de plástico que acaban, con suerte, en la papelera", explica Sascha Chapman, project operations manager. "Si seguimos produciendo plástico a este ritmo seguiremos contribuyendo al problema, por eso proponemos recogerlo y reutilizarlo".

Esta concienciación nace de una reflexión muy sencilla: "Si tenemos papeleras en la calle, ¿por qué no poner también en el mar?". Fue Andrew Turton quien pensó en esta idea hace siete años. Él es el inventor del seabin y el director y cofundador de la startup, pero antes se dedicaba a reparar barcos. Fue en 2013 cuando conoció a Pete Ceglinski, CEO y también fundador. Ceglinski tiene experiencia en el desarrollo de productos porque antes de embarcarse en esta aventura se dedicaba precisamente a eso: a fabricar cosas de plástico. Pero se dio cuenta de la incongruencia que había entre su trabajo y su vida personal cuando iba a surfear y se veía rodeado de basura. Así que en 2014 dejó su puesto y pasó de crear productos de plástico de un solo uso a recogerlos del mar después de que se convirtieran en basura.

Se dieron cuenta de que estaban haciendo algo importante hace un año y medio, cuando iniciaron la campaña de crowdfunding y el vídeo de promoción que grabaron se hizo viral. "En ese momento conseguimos llamar la atención de la gente y un montón de personas quisieron comprarlo", explica Ceglinski. "Hace nada estábamos diseñándolo y preparándonos para la producción comercial y ahora ya tenemos un partner que lo va a comercializar antes de que acabe este verano".

Turton y Ceglinski han instalado su campamento base en Palma de Mallorca junto a Sergio Ruiz y Sascha Chapman, que completan el ambicioso equipo de Seabin Project. Allí han rehabilitado una fábrica que utilizan como taller. Además de trabajar en las papeleras, dedican sus días a concienciar sobre la importancia de reutilizar y reciclar a través de una herramienta que consideran imprescindible para cambiar las cosas: la educación.

Trabajan en un programa educacional para concienciar y otro de investigación científica a cargo de Sergio Ruiz. Una vez al mes, los niños de distintos colegios van a visitarlos y reciben lecciones sobre las papeleras del mar, cómo reciclar y la importancia de reutilizar los plásticos. Aunque son pequeños pasos, ellos confían en que lo que están haciendo genere un impacto y ayude a desarrollar la economía circular. Creen que los grandes cambios nacen de pequeñas acciones. "Queremos ser los primeros y esperamos inspirar a otras personas a que comiencen a cambiar cosas", explica completamente convencido Ceglinsky.

Pete Ceglinski enseña su proyecto a un grupo de niños en Palma de Mallorca.

Aunque ya llevan mucho tiempo trabajando en esta startup, sienten que este momento es el principio del comienzo. Con el dinero que han recibido de Booking.com Booster quieren ampliar el equipo pero mantener la cultura de la startup contratando a personas comprometidas con el medio ambiente y con ganas de generar un gran impacto. ¿Hasta dónde llega su ambición? "Aspiramos a fabricar las papeleras con los plásticos que capturamos para acercarnos a fabricar un producto 100% reciclado. También queremos hacer seabins que sean adaptables y que puedan estar en alta mar. Nuestro objetivo es que en diez años podamos trabajar en el océano abierto", enumera el CEO. "Aunque lo que en realidad nos gustaría sería conseguir que no hicieran falta más papeleras en el mar".

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