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Luis Ferrándiz, responsable de Digital McKinsey Iberia.

McKinsey: “Uno de los mayores problemas de las empresas es que falta talento digital”

El responsable de digital McKinsey Iberia, Luis Ferrándiz, reflexiona sobre los retos a los que se enfrentan las compañías en la carrera por la digitalización y cómo superarlos

La carrera por la transformación digital está más viva que nunca y las empresas ya son conscientes de que deben subirse a este carro o rendirse. Algunas lo hacen por su cuenta pero es inevitable que otras no sepan cómo gestionar esta época de cambios inminentes. Con la intención de ayudarlas, el Instituto McKinsey trae a España un programa que quiere impulsar el crecimiento de estas empresas a través de la reinvención digital. Luis Ferrándiz, responsable de Digital McKinsey Iberia, reflexiona sobre la necesidad de ayudarlas a centrarse en el futuro manteniendo los beneficios con sus negocios actuales y asegura que la conquista de la transformación digital será de los valientes.

¿Cómo va a ayudar este nuevo proyecto a la transformación digital de las empresas en España?

Intentamos responder a las necesidades que tienen los CEO cuando se enfrentan a estos cambios: este proyecto mezcla la experiencia de McKinsey con nuevas capacidades digitales y ayudamos a implementar en las empresas las soluciones que proponemos. Nos convertimos en consejeros de los CEO y les ayudamos a entender qué está sucediendo, cuál es el impacto de esto en sus organizaciones, cómo articularlo y cómo llevarlo a cabo. Uno de los mayores problemas que tienen las organizaciones ahora mismo es que muchas no tienen las capacidades internas necesarias, porque falta talento digital y nadie sabe muy bien cómo afrontar los retos.

¿De qué capacidades se trata?

Están relacionadas con seis áreas. Hablamos de experiencia de usuario, de hacer los procesos más eficientes y de cómo sacar provecho y buscar nuevas fuentes de ingresos a través de los datos. Pero además, para conseguir resultados en estos aspectos, hacen falta tres facilitadores que son la tecnología, una metodología ágil —trabajar con modelos flexibles adaptados a la transformación digital— y la innovación: necesitas un departamento que vea qué es lo que está sucediendo alrededor para poder avanzar.
Para desarrollar estos seis bloques hay que incorporar perfiles nuevos —como desarrolladores, expertos en generación de tráfico y en procesos más automatizados, científicos de datos— que deben generarse a través de un plan específico de transformación. Para que esto tenga sentido necesitas desarrollar una visión de conjunto. Muchas veces las compañías se encuentran encarando la transformación digital y cuando le preguntas al CEO por qué lo hace te dice: "Porque tenemos que hacerlo". A veces no hay una visión clara.

¿Estos cambios implican cambiar también la cultura de la empresa?

Más que cambiar, adaptar. Las empresas tienen que pensar en cómo empezar a migrar hacia un nuevo modelo, que es en el que deberían fijarse los próximos 20 o 30 años. Esto es muy relevante porque la dificultad más grande que tienen las compañías es cómo balancear la cuenta de negocio que te está dando de comer ahora, que es lo que te sostiene, con el negocio que debería sostenerte en los próximos 30 años. En la mayoría de las compañías, el 90% de sus ingresos está en lo que han estado haciendo toda la vida, pero necesitan hacer crecer lo nuevo para enfocarse hacia el futuro.

¿Para conseguirlo se prueba por ensayo y error?

Hay diferentes dinámicas. Hay compañías que optan por el ensayo y error, otras están intentando hacer un plan más a medio plazo y otras son una mezcla de ambas. Lo que está claro es que quienes son valientes y toman la iniciativa son quienes están triunfando en la transformación digital. Es decir, están teniendo un mayor impacto en su cuenta de resultados. Pero también pueden tomar la posición de seguidor, esperar que otros se muevan y seguir al líder. Parece una opción razonable.

¿Están concienciados los CEO para lo que se les viene encima?

Los consejeros delegados son una parte fundamental del cambio, tienen que creer en lo que están haciendo porque son quienes marcan donde está la estrella polar, a dónde debería ir la empresa. Y cada vez son más conscientes de esto, de que tienen que dar un paso hacia delante cuanto antes.

¿En qué punto están las empresas en España en cuanto a transformación digital?

Más que las empresas, esto va por sectores. Hay sectores que están tremendamente avanzados, como los medios de comunicación, el sector turístico, automóvil, ocio... Otros están empezando a entrar, como la banca y los seguros. Y también depende del nivel de ambición de cada organización.

 ¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las compañías?

Hay un tema de apuesta claro. Una cosa es ser consciente de que tienes que cambiar y otra es hacer una apuesta dirigida. Pero eso da mucho respeto porque te están midiendo por los resultados que tienes hoy, no por los futuros. El reto está en cómo ayudar a las organizaciones a mantener el negocio tradicional mientras construyen el nuevo, que da respuestas a las nuevas necesidades de los usuarios. También es importante definir el ritmo al que tienen que hacerlo. Lo que sabemos respecto a esto es que el cambio se produce de forma abrupta y no te queda otra que adaptarte cuanto antes.

Este proceso de transformación requiere una nueva forma de pensar.

Con todos los cambios y la necesidad de reinvención constante, las empresas tienen que ver el problema desde otros puntos de vista. La parte creativa es fundamental en la resolución de problemas. Junto con las técnicas más tradicionales, es lo que hace que el formato que proponemos pueda ayudar a las organizaciones. Es lo que llamamos design thinking. Tienes que acostumbrarte a vivir en una situación en la que todo es muy cambiante y si eres capaz de ser tan dinámico como el entorno, tienes una ventaja competitiva enorme. Para conseguir esto hace falta una visión de negocio diferente, que no es más que lo que las empresas venían haciendo hasta ahora pero con otras capacidades.

¿Qué papel desempeña la tecnología en esta transformación?

La tecnología, como la organización, es un facilitador para adaptarse a la nueva forma de hacer las cosas. Responder a los retos que tienes por delante significa que te tienes que adecuar a las nuevas demandas porque los usuarios hemos cambiado, nos comportamos de forma diferente. Si el usuario está pidiendo nuevas cosas, tú como organización te tienes que adaptar para dar satisfacción a esas demandas. Y la tecnología es un instrumento para hacerlo. Si aún no lo has hecho, es porque todavía hay gente con demandas antiguas.

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22/07/2017
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