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Cabify: “A diferencia de Uber, no concebimos saltarnos la normativa”

El director general en España de la aplicación cree que el conflicto con el taxi se debe a la especulación y critica que los taxistas traten de imponer legislación a sus comperidores

Imposible hablar de Cabify o Uber sin que asome en la conversación el conflicto que mantienen estas compañías con los taxistas. Las sonadas protestas de estos últimos, que se sienten agraviados por lo que consideran la competencia desleal de las plataformas, han puesto a las citadas apps en el ojo del huracán. El director general de Cabify para España, Mariano Silveyra, asegura que si la Administración no mueve ficha la situación puede agravarse notablemente. Ese fue uno de los mantras que repitió la semana pasada en Sharing Madrid, un evento dedicado a evaluar los retos de la economía colaborativa.

El sector del taxi está en pie de guerra. ¿Cómo están enfocando el problema?

Queremos combatir la desinformación, a la que han contribuido la Administración y algunas asociaciones de taxistas. Hay una normativa desde hace dos años que cumplimos al pie de la letra, ya que operamos con licencias de vehículo turismo con conductor (VTC). Por una parte se fijó la proporción 1/30 [una licencia VTC por cada 30 taxis]. Por otra, se dijo que no se podían emitir más licencias VTC, aunque las que se solicitaron cuando esa norma no existía y siguieron la vía judicial se están concediendo ahora. ¿Qué sentido tiene seguir discutiendo eso? Habrá que trabajar a partir de esta realidad.

¿Qué nivel de interlocución mantienen con la Administración y los propios taxistas?

Estamos tratando de lograr un acercamiento con algunas asociaciones del taxi para acordar posturas. No tiene sentido que el sector público no participe en estas conversaciones. Lo que no podemos entender es por qué las distintas administraciones no pueden coordinarse en políticas que limiten el uso particular de los vehículos. Eso resolvería todos los problemas: los taxistas no se sentirían amenazados, habría menos contaminación, menos congestión, menos accidentes y negocio para todos.

¿Cree realmente que la solución está en restringir el tráfico?

El problema de fondo es una especulación gravísima con el precio de las licencias del taxi. Hay que parar eso. Hasta que alguien no encare esta cuestión nada cambiará. El valor de la licencia está atado a la especulación, pero también a la cantidad de trabajo que haya. Posiblemente no se saquen más licencias VTC, considerando las que deben salir por vía judicial. ¿Alcanzarán esas y las de taxi para mover a toda la gente que lo quiera? Nosotros pensamos que no. Creo que el valor de las licencias de taxi bajará, pero no al nivel al que están las VTC. Supongo que en algún momento se encontrarán.

Protestas de taxistas en Madrid

¿Qué estarían dispuestos a ofrecer en una posible negociación con los taxistas?

Creemos que tenemos opciones para poder colaborar juntos en tecnología. En Sudamérica trabajamos mucho con asociaciones de taxis. ¿Por qué no hacerlo aquí si en ciudades como Madrid, en horas pico, es imposible moverse?

Se han querellado recientemente contra Pablo Iglesias. ¿Creen adecuado pasar al ataque en estos casos?

Nos hemos dado cuenta de que a través de una actitud pasiva y del diálogo no hemos logrado prácticamente nada. Al revés: el conflicto cada vez se agrava más, porque el sector del taxi presiona muchísimo, y la Administración reacciona a esa presión de distintas maneras. Lo que no podemos permitir es que se nos acuse de cosas que son falsas, como que Cabify ejerce evasión fiscal. Por eso hemos decidido denunciar a Iglesias.

¿Tanta capacidad de presión tienen los taxistas?

Una cadena de hoteles no puede sacarte las camas a la calle; los taxistas, en cambio, pueden paralizar una ciudad. Entendemos que la Administración le tenga pánico al taxi. Pero no puede ser que intenten influir en la regulación de sus competidores. En el diseño de la normativa que regula las VTC, que se creó en 2015, participó el taxi. ¿Se imagina a Cabify sentado en la mesa de negociación de una normativa para los taxis? Me encantaría, pero ni ha pasado ni va a pasar. Resulta gracioso que la normativa contra la que ahora arremeten lleve su firma.

El conflicto con los taxistas ha hecho que se asocie a Cabify con un gigante como Uber. ¿Se sienten cómodos con ello?

No. En algunos de los países en los que operamos estamos mucho más cerca del taxi que de nuestro competidor. Es verdad que la gente está extremadamente confundida en el debate público entre plataformas y taxistas, y por eso creen que Cabify también usa prácticas non sanctas, cuando no es así.

¿En qué se diferencian de Uber?

Yo señalaría tres diferencias principales. En primer lugar, queremos crear una comunidad, estar cerca de las empresas que prestan el servicio y de los conductores que trabajan para ellas. Asimismo, todo lo que hacemos está relacionado con la calidad del servicio. En los países en los que Uber está más liberalizado no sabes cómo va a vestir el conductor o en qué tipo de vehículo aparecerá. Nosotros queremos mantener ese control, asegurar calidad. La tercera diferencia es nuestra estrategia de cercanía con la Administración. Uber muchas veces evalúa el coste y beneficio de saltarse una normativa, como hizo con UberPop en Barcelona: entró en el mercado sin atender la regulación vigente. Nosotros eso no lo concebimos, no lo evaluamos.

Cabify tiene partners que a su vez contratan a los conductores. Siendo esto así, ¿cómo pueden asegurarse de que las condiciones laborales de estos sean las adecuadas?

Que el sector del taxi, que es tremendamente precario, nos acuse a nosotros de precariedad es bastante ridículo. Tenemos una transparencia absoluta en los pagos. Más del 85% de los conductores que prestan servicio para Cabify están encantados con su trabajo, aunque siempre hay disconformes. Con todo, estamos trabajando en manuales de buenas prácticas y mejoras en convenios laborales que hoy no existen. El único que hay es el de Autotaxi, y es muy mejorable.

¿Ponen alguna exigencia a sus partners en esta materia?

No podemos hacerlo, al menos directamente. Una empresa que maltrata a sus conductores, ya sea no adelantando el dinero del combustible o pagando tarde, pierde efectivos sistemáticamente. El propio negocio se encarga de regular esto. En el buen sentido, porque contar con buenos conductores es una parte clave para el éxito.

¿Cuáles son los planes de Cabify a corto y medio plazo?

Estamos dedicando todos nuestros recursos a crecer en la docena de países en los que operamos. Sao Paulo, Buenos Aires o Santiago de Chile no tienen alternativas de transporte público. Ahí tenemos un margen de progresión enorme. Estamos creciendo a tasas del 30% mensual en esos países, y en Brasil el ritmo es todavía mayor. España, por su parte, es el mercado más regulado de cuantos operamos. Aun así, a menudo tenemos la oferta colapsada por la demanda.

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22/07/2017
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