Conoces el síndrome del impostor, ¿verdad? Así se supera

Conoces el síndrome del impostor, ¿verdad? Así se supera

Pensar que no se está cualificado para un puesto es corriente, sobre todo en empresas tecnológicas

¿Quién no se ha sentido un impostor alguna vez? Da igual todos los éxitos que puedas alcanzar en tu vida: eres incapaz de internalizar (perdón por el palabro) tus logros y no te abandona ese pensamiento de que, en realidad, estás engañando a todo el mundo.

La directora de producto de AirBnb, Donna Boyer, intervino recientemente en The Girls in Tech Catalyst Conference, un evento que pretende aumentar la participación de las mujeres en la tecnología (el 20% de las plantillas en EE UU, según la organización), según recoge VentureBeat.

El síndrome se hace agudo en el caso de la mujer, cuando se experimenta una sensación de falta de autoestima para desempeñar un puesto en espacios tradicionalmente masculinos, por el cual se tiene la necesidad de trabajar más y mejor para tener derecho a ese reconocimiento. Personas aparentemente triunfadoras como las actrices Meryl Streep o Kate Winslet, o incluso la CEO de Facebook, Sheryl Sandberg o el propio Seth Godin.

El pensamiento te lleva a pensar que no puedes cometer errores, a que no debes pedir ayuda porque eso demostraría que no eres un experto, que no estás cualificado para el puesto que estás ocupando. “Esas voces nos retraen y no permiten que logremos más y nos hagamos propietarios del cargo para el que hemos sido contratadas”, aseguró Boyer, uno de los más altos cargos en AirbnB. 

No es solo un problema femenino: el 70% de los empleados han sufrido este síndrome. Pero, a pesar de eso más hombres optan a los empleos contando con la misma cualificación. Hay una situación estadística que muestra esta tendencia y es que, a pesar de que las chicas terminan el bachillerato con mejores notas que los chicos en Matemáticas y Ciencias, son masivamente los chicos los que dedican estudiar ingenierías y carreras técnicas”, explicó recientemente a S-Moda Jose A. M. Vela, sociólogo y doctorando en estudios Interdisciplinares de Género de la UAM. “Las chicas, a pesar de sacar mejores notas deciden estudiar carreras de letras, con escasa salida laboral y carreras de cuidados como Veterinaria y Medicina. Simplemente no se ven en esos puestos”.

La primera recomendación es la de no aislarte, algo propio de quienes lo sufren. La segunda, ser conscientes de la falacia del conocimiento colectivo. Cuando entras en una sala encuentras que hay un gran abanico de conocimientos, y que solo sabes parte de él. Esta sensación puede llegar a agobiar. Pero hemos de recordar que nadie lo sabe todo (como explicamos recientemente en EL PAÍS RETINA) y que tú tienes tu propio campo de conocimiento que los demás no tienen.

Y, por último, está la tendencia natural a restar valor a las virtudes propias. Son cosas para las que uno (o una) tiene facilidad pero, justo por eso, le damos menos importancia. “Tratemos de hacer las cosas que nos salen bien y deleguemos las otras”. La confianza (en ti, en mentores, en tus compañeros), asegura la jefa de producto de Airbnb, es la clave.

Retina

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