Tuteando a la Transformación Digital
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Tuteando a la Transformación Digital

Casos reales para explicar cómo afectará este proceso a las empresas

La Transformación Digital, ese par de palabras que estamos escuchando de una manera recurrente en todos los ámbitos empresariales -y personales-, el cambio de paradigma que afecta de forma endémica y casi viral a todos los procesos de una compañía y que, por desgracia, genera muchas dudas sobre el impacto real en el día a día de una persona en una empresa… ¡O eso nos aventuran los grandes gurús y CEOs de las grandes corporaciones!

Nos han dicho que esta nueva corriente no viene a expandirse únicamente en los aspectos más tecnológicos de nuestras empresas. ¡Categóricamente no! La TD irrigará todas, absolutamente todas, las áreas o departamentos de las empresas.

Hasta aquí, como decía Victor Manuel en su canción, nada nuevo bajo el sol. Pero siendo honestos, algunos amigos y clientes me han hecho en multitud de ocasiones, con semblante y tono de voz muy bajo, como si cometieran un acto de felonía, las mismas preguntas: “Oye Dani, pero esto de la transformación digital… ¿de qué va realmente? ¿en qué consiste?… ¿Cómo puede afectarme?”. Es entonces, como amante de la tecnología que soy, cuando me relajo sobre mi sitio y comienzo a exponer algunos ejemplos de proyectos que hemos realizado para clientes o en los que hemos colaborado con terceros.

Esto de la transformación digital… ¿de qué va realmente? ¿en qué consiste?… ¿Cómo puede afectarme?

Por eso, creo que llegados a este punto, puede ser interesante explicar cómo algunos de esos casos convivirían en una única compañía, ficticia claro está. Todo con el objeto de ayudar al lector a tener una visión más clara de qué podría suceder en su empresa en un mañana cada vez más cercano. ¡Vamos a ello!

Condiciones de Contorno

Imaginemos una empresa con presencia internacional, dedicada al gran consumo, con diversas delegaciones por todo el país y con diferentes marcas de distintos productos que comparten clientes -con potencial canibalización entre sí-.

Imaginemos además que nuestra empresa tiene una estructura organizativa acorde a su presencia nacional e internacional, y con orientación vertical a sus marcas, es decir, con responsables por marcas.

¿Sí? Añadamos más ingredientes a la coctelera: la tipología de productos que oferta esta empresa le permite poder hacerlo a través de medios clásicos (televisión, radio, cartelera, etc.) como medios digitales (internet, publicidad en Apps, etc.).

Ya tenemos nuestro escenario de pruebas.

Conocimiento de nuestros clientes

Hasta la llegada de la Transformación Digital, en nuestra empresa ficticia, cada vez que una marca quería realizar una campaña para posicionar alguna de sus líneas de producto, necesitaba contar con diversos proveedores, entre los que se encontraba uno tecnológico. Esta situación, podía suceder a la vez con varias marcas, al fin y al cabo, hay que competir.

El problema surgía porque cada proveedor tecnológico tiene su forma de hacer las cosas y de obtener los resultados de las campañas -las famosas bases de datos-, eso hacía que un mismo consumidor podría estar participando en diversas campañas a lo largo del año para una misma empresa (nosotros) en diferentes marcas, sin que nosotros lo supiéramos. Es decir, contábamos con clientes que “ya conocíamos”.

Esto traía de cabeza a los responsables de las marcas, dinamitaba la estrategia de la marca/compañía y no nos permitía contar con palancas para aplicar acciones que incrementaran nuestro negocio de una manera eficiente. Problema, gran problema este último.

Entonces decidimos abrir las puertas de nuestras oficinas ficticias a la Transformación Digital. Le dimos forma de marco de trabajo y middleware de conexión presente en todas las acciones o campañas que tuvieran componente digital.

Ahora ya sabemos quién es nuestro cliente porque hemos hecho el esfuerzo de poder reconocerle y… ¡Voilá! Usuario o cliente que ya conozco y del que sé sus gustos, participación, interacción etc.

Nuestras áreas clave de la empresa están pletóricas, pues tienen herramientas para conocer aún más a sus clientes y, en resumen, podemos apalancar nuevas acciones con datos reales que tenemos nosotros.

Es reseñable la alegría del área legal de la empresa, sólo tuvieron que participar en la revisión legal de las bases legales del famoso marco de trabajo, sin necesidad de revisar todas las bases legales de todas las campañas.

Ahora tenemos datos, tenemos estadísticas, tenemos comportamiento, tenemos históricos. ¿Lo enganchamos con SalesForce?

Mejora de los procesos de venta

Nuestra empresa ficticia tiene una importante red de comerciales a nivel nacional y contamos con un sistema de métricas de venta, que enviamos todos los días a los directores regionales para que distribuyan a sus equipos con comentarios de valor sobre la consecución de objetivos.

Usamos un denso y farragoso archivo Excel que no es muy versátil, si tenemos en cuenta que hay muchas probabilidades de que sea visto en un móvil o un tablet -que me perdone Gates, pero la realidad es flagrante-, al fin y al cabo el equipo de ventas tiene una alta deslocalización.

Entonces, tenemos un cuadro de mando que no es muy cómodo de analizar por parte de la fuerza de ventas, sobre el que delego gran parte de mi estrategia de mercado. No lo llamemos problema, si no oportunidad de mejora.

Queremos que nuestro equipo sienta que compite sanamente y qué mejor que un ranking

¿Cómo podemos mejorar esto? Transformemos ese proceso, hagámoslo divertido, hagámoslo ameno, con una inversión francamente baja: dispongamos para toda la red de comerciales de una aplicación móvil con tres funcionalidades básicas.

La primera, dos medidores, uno con las ventas de esa semana que cada vendedor ha realizado y otro con las del mes, referido a sus objetivos.

La segunda funcionalidad evidencia de una manera gráfica la posición de cada vendedor a nivel provincial y a nivel nacional. Queremos que nuestro equipo sienta que “compite sanamente” y qué mejor que un ranking, como si fuera una competición deportiva, para evidenciarlo.

La tercera apela a la gamificación, ese concepto que empresas de videojuegos han parido y que otras de sectores dispares han reclutado. La aplicación cuenta con una serie de logros ligados a sus objetivos que van consiguiendo o desbloqueando y que les dotan de medallas o trofeos con los cuales optar a diversos planes de incentivos.

Aquí la TD se alió con la gamificación para transformar un proceso históricamente asentado como es la fuerza de ventas.

En vez enviar el famoso cuadro de mandos en Excel a la fuerza de ventas, subámoslo a la nube (que es una tarea de 5 minutos) para que los responsables del departamento y los propios compañeros sepan cada día como fueron sus resultados del día anterior.

Facilitemos la vida a las áreas clave

Dentro de nuestro ecosistema de marcas, tenemos a personas que dirigen diversas líneas de producto con diferentes estrategias tanto desde el punto de vista off-line, como on-line. En el caso de las redes sociales la situación se complica todavía más.

Tomemos nota de ésta hipótesis: imaginemos por un momento un responsable de una marca con 3 líneas de producto con sus diversos perfiles de redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter y YouTube). Hablamos de un total de 12 redes sociales diferentes. 12.

En la reunión de seguimiento que hace cada marca cada semana, se analiza el funcionamiento de cada red social de una manera agregada. Necesitamos entrar y salir de cada red en cada momento para ver los distintos perfiles. Tiempo que podemos invertir en lo que realmente debemos invertir.

La oportunidad de mejora aquí es flagrante.

Para mejorar este punto, cada responsable de cada marca contará con una aplicación móvil que le permitirá conocer de una forma agrupada y en tiempo real el funcionamiento de todas las redes sociales, de todas sus líneas de producto sin necesidad de hacer log-in en cada una de ellas.

De un vistazo puede ver métricas, un timeline completo con todas las publicaciones bajo demanda y ordenadas cronológicamente. La aplicación ofrece además la posibilidad de filtrar por red social o por línea de producto.

Tiene todo el sentido del mundo extrapolar esta funcionalidad a otras capas como calendarios de campañas, eventos o lanzamientos.

Intranet ad-hoc

Muchas empresas para las que he tenido ocasión de trabajar, a la hora de exponernos sus necesidades, han intercalado en algún momento de la conversación quejas sobre su intranet. La mayoría de ellas tienen por denominador común la falta de deslocalización de la misma, lo poco mobile-friendly que son o, incluso, la desconexión de una parte importante de sus empleados.

Nuestra empresa ficticia tiene un gran problema con el último punto, concretamente localizada en el área de producción. Nuestros trabajadores de ese área no cuentan con un ordenador, pues no lo necesitan para el desempeño de sus funciones, por lo que todas las gestiones ligadas a recursos humanos o, simplemente, la propia comunicación de la empresa, han hacerla en el ordenador del supervisor o en uno común para todos ellos.

Además, nuestro Director de Recursos Humanos nos evidencia que el área de producción siente cierto abandono por parte de la empresa en algunos aspectos. Creo que nos podemos imaginar cuáles.

Deberíamos implantar estos casos de éxito como prácticas obligatorias en todas las sedes

En conjunción con nuestro director de recursos humanos -¡cualquiera puede ser un abanderado de la Transformación Digital!-, y con el beneplácito del área de sistemas, hemos decidido lanzar una versión “portátil” de la intranet, con los mismos sistemas de seguridad que cuenta la red interna para que todos los empleados puedan acceder a recursos de la empresa de una manera cómoda y fácil.

No nos engañemos, pasamos gran parte de nuestro tiempo con los ojos fijados en el teléfono móvil.

En esa versión portátil de la intranet hemos ido introduciendo servicios como acceso a las nóminas, con posibilidad de envío en PDF a cualquier cuenta de email, solicitud de vacaciones, gestión de bajas médicas, gestión de turnos de trabajo. Además podemos conocer el estado de nuestros empleados gracias al buzón de sugerencias o consultas.

Esta versión portátil crece poco a poco, y cada vez asume más servicios o funcionalidades. El equipo de sistemas está contento también :) porque su intranet convive con un App que ha liderado recursos humanos y que, además, sirve como piloto para la convergencia de las dos en un futuro.

Inteligencia en la nube para soluciones digitales rápidas

Como ya hemos comentado, nuestra empresa de carácter internacional debería comenzar a implantar estos casos de éxito como prácticas obligatorias en el resto de sus sedes. El cómo es realmente algo más complejo, pero deberían buscarse planteamientos tecnológicos de las soluciones adoptadas basadas en la nube ágiles, es decir, que la posibilidad de desplegar todas las soluciones anteriores en el mayor número de países se pueda hacer de la forma más rápida posible. En otras palabras, buscar soluciones cuya inteligencia radique en la nube y no en la App propiamente dicha.

Aquí entran en jaque conceptos como soluciones SaaS (software como servicios), PaaS (plataformas como servicios) e IaaS (infraestructura como servicios). Conceptos que requieren de algo más de tiempo y más contexto para ser explicados.

No obstante, estos son sólo algunos ejemplos reales y válidos para entender qué puede hacer la transformación digital por las empresas en las que trabajamos y cómo, en mayor o menor medida, puede impactarnos.

Antes de levantarme de mi sitio me gustaría lanzar al lector un par de preguntas: ¿qué procesos de trabajo podrían reinventarse o realizarse de un modo más cómodo en la empresa en la que trabaja? ¿Qué funcionalidades de WhatsApp, TripAdvisor, Facebook, Runtastic, Spotify… o de cualquier otra aplicación podrían llegar a ser viables en su trabajo?

Sólo con el mero hecho de pensar en las respuestas, el lector estará entendiendo la Transformación Digital.

Daniel García MirandaCo-fundador de Appforbrands, factoría digital especializada en apps y webs para marcas.

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27/06/2017
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