¿Dónde se aprende a ser una startup?
Formación

¿Dónde se aprende a ser una startup?

Antes de apostar por su proyecto, el emprendedor necesita conocer unas nociones básicas sobre lo que significa ser una empresa que ni la universidad ni las aceleradoras enseñan

El crecimiento del número de startups en España es exponencial. En 2015 se registraron casi dos empresas al día. Los emprendedores salen de debajo de las piedras y la mayoría de ellos no están equipados para la aventura que les espera. Cuatro de cada cinco empresas fracasan y normalmente cometen sus mayores errores al comenzar su andadura. Antes de entrar en una aceleradora o de validar su proyecto, cuando este es solo una idea susceptible de cambiar por completo, necesitan de formación inicial para entender el ecosistema. ¿Quién puede ayudarles?

  • Un concepto que es tendencia: los meetups

Sandra Becker comienza con un chiste para romper la tensión. Aunque tampoco es que haya demasiada tensión en la sala. Alrededor de 40 personas se han juntado esta tarde para escuchar su conferencia sobre nuevas narrativas digitales en Campus Madrid, el espacio de Google para emprendedores en la capital. Son las 19:36 y las cervezas se mezclan con los cafés y las americanas con las sudaderas en un ambiente distendido. Una hora después llega el turno de preguntas y el acento alemán de Becker divide a los asistentes, que formulan sus cuestiones en inglés y español indistintamente.

Retrato de Sandra Becker

“Me encanta transmitir lo que aprendí y ver cómo reaccionan las personas”, señala la conferenciante, de 35 años. “Cada meetup (reunión de un grupo de personas con intereses comunes, cada vez más habituales entre startups) me permite conocer gente, me da motivación; es algo que disfruto”.

Becker ha impartido unas quince charlas y organizado otras tantas. El coste de estos eventos siempre es cero: conocen diversas empresas que les ceden el espacio y material que necesitan. “El único gasto que tenemos es nuestro tiempo, y lo veo como una inversión”, comenta. Nunca ha ganado dinero con esto, pero cuando tiene la oportunidad aprovecha para promocionar otros cursos intensivos por los que sí que cobra.

Los meetups me han ayudado en mi trabajo

Sandra Becker, experta en Visual Storytelling

El mayor provecho que ha sacado de esta experiencia no es económico. “Mediante los meetups he conocido a la comunidad que se mueve en mi sector y me ha permitido una visión general de cómo funcionan las cosas. Me ha ayudado en mi trabajo”.

  • La universidad de las startups

Un piso más arriba, en el mismo espacio, se encuentra el equipo de Tetuan Valley, una empresa que se dedica a formar emprendedores digitales. Alex Barrera, cofundador del proyecto, se atreve a definirlo como la primera preaceleradora de startups del mundo. “Cuando empezamos no sabíamos ni cómo llamarlo”.

La idea surge de su experiencia en EE UU. “Allí vi mucho apoyo a la innovación, estaba todo muy consolidado. Cuando llegué a España vi que no existía una comunidad”, recuerda este emprendedor de 35 años. “Quisimos crear unificación, buscar gente que pensara como nosotros para animarnos a llevar a cabo nuestros proyectos”.

Siempre ganas más compartiendo de lo que te imaginas

Karel Barrera, CEO de Tetuan Valley

El principal servicio que ofrece Tetuan Valley es la Startup School, un curso gratuito de seis semanas para que empresas en su primer año de rodaje entiendan cómo tienen que hacer las cosas y decidan si quieren seguir adelante. En sus ocho años funcionando han organizado quince ediciones, han formado a unas doscientas empresas y han conseguido formar una comunidad de más de 400 emprendedores.

“Hay muchas cosas que las nuevas empresas no saben hacer y, en consecuencia, están haciendo mal”, explica Karel Escobar, CEO de Tetuan Valley. “Nuestra idea es intentar traer a emprendedores con más experiencia que transmitan su conocimiento. Siempre ganas más compartiendo de lo que te imaginas”

Sesión de la Startup School de Tetuan Valley en Campus Madrid

“Buscamos gente con capacidad de ejecutar, que tenga una buena respuesta a la crítica y pueda encajar en nuestra comunidad”, enumera Escobar, que afirma que tres de cada cuatro participantes en la Startup School ayudan en las siguientes ediciones.

Su modelo de negocio ha ido evolucionando y ahora venden el conocimiento que han ido adquiriendo de su trabajo con startups a universidades y programas de intraemprendimiento de grandes empresas. También se apoyan en patrocinadores y programas de financiación de la Unión Europea.

  • Una comunidad en expansión
Oficinas de Tetuan Valley

El proceso de selección para la decimosexta edición acaba de comenzar. De los cerca de 85 equipos que presentarán sus ideas a lo largo de la semana, sólo 10 podrán participar en la próxima Startup School. Los miembros del equipo de Tetuan Valley y varios participantes de ediciones anteriores ocupan la sala de reuniones. Tres candidatos se sientan frente a ellos y, por turnos, explican sus proyectos con la esperanza de ser seleccionados. Sus discursos y las entrevistas que tendrán a continuación son en inglés, para que demuestren que podrán seguir el curso sin problemas. Las camisas planchadas de los aspirantes contrastan con la informalidad de sus evaluadores. La edad media en la sala no supera los 30 años.

Necesitábamos que alguien nos dijese: oye, esto se hace así

Ivo Vilches, emprendedor en Gamify

Miguel Navarro, un ingeniero informático de 23 años que ha venido desde Oviedo para esta prueba, expone su proyecto visiblemente nervioso. “No sé qué hace falta para ser una startup”, comenta antes de empezar. “Pero quién mejor que personas experimentadas para ayudarnos a sentar las bases de la nuestra”.

Si su equipo es seleccionado, entrará en el programa, que consiste en seis sesiones temáticas que abordan cuestiones como la validación del producto, el modelo de negocio, asuntos legales y una hackathon (sesión intensiva de desarrollo de software). Un total de 50 horas durante un mes y medio, que sumado al trabajo que tendrán que realizar en casa puede alcanzar las 100 horas.

Ivo Vilches consiguió entrar el año pasado y hoy está en la sala de reuniones valorando la propuesta de Navarro, de su misma edad. Junto a Carlos Hernández, decidió abandonar la carrera y focalizarse en Gamify, una startup de superación de retos y logros. Pero no sabían por dónde empezar.

“Necesitábamos que alguien nos dijese: oye, esto se hace así”, explica Hernández. “Necesitábamos saber esas cosas que nadie te cuenta en un principio, que no están en ningún sitio. No hay una universidad para esto”.

Ambos entraron en la Startup School y siguen siendo miembros activos de la comunidad. La semana pasada incluso impartieron un curso en Málaga. “No somos expertos, ni mucho menos”, empiezaVilches. “Pero te das cuenta de que la gente que está empezando comete los mismos errores que tú cuando empezabas, y les puedes ayudar a evitarlos”.

Retina

21/08/2017
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