Tendencias IT 2016: "La tecnología se humaniza y se hace invisible"

Tendencias IT 2016: "La tecnología se humaniza y se hace invisible"

Mark Curtis, fundador y CCO de Fjord.

Mark Curtis (Londres, 1961) ve una nueva era. La era de Uber y las wearables. La era de lo virtual y lo empático. La era en que las máquinas aprendieron a ser humanas. No es una era futura, es la era que vivimos. RETINA ha charlado en exclusiva con el Chief Client Officer (CCO) y fundador de Fjord sobre las tendencias tecnológicas para el 2016 que la firma desvela hoy. Estas son las claves de esa era que está transformando la economía y la sociedad. El informe completo de Fjord lo puedes leer aquí.

Me ha sorprendido la confianza de su informe en las wearables, cuando hemos leído tantos otros análisis y opiniones este año tildándolas de fracaso. ¿Por qué Fjord confía en ellas?

R. Solo pienso en la cantidad de gente que conozco que están usando una wearable que te monitoriza tu actividad física. Creo que se tenía unas expectativas de ventas del Apple Watch muy infladas. Lo importante es aprender qué nos dice esta tecnología según cómo la usa la gente, porque no creo que vaya a desaparecer. Y no me refiero al Apple Watch, sino a las wearables.Creo que a la gente le interesa monitorizar su salud. Hay esperanza para ellas.

"Creo que se tenía unas expectativas de ventas del Apple Watch muy infladas".

P. ¿Puede haber sido un freno para las wearables el que se las concibiera como dispositivos que pudieran competir o destronar al smartphone?

R. Sí. Eso es correcto. No creo que ninguno de los fabricantes haya demostrado que puedes remplazar las funcionalidades en general del smartphone con una wearable. Eso aún no ha pasado.

P. ¿Y pasará?

R. Pues hemos visto algún uso específico en que demuestran ser mejores. Por ejemplo, en el metro de Londres puedes usar tu Apple Watch para pagar el billete. Puedes usar tu smartphone también, pero… Esta es la diferencia [Curtis primero hace el gesto de girar la muñeca para pasar por el lector óptico del metro y luego se saca el móvil del bolsillo, lo gira y lo pasa por el mismo lector imaginario]. Es una gran diferencia.

P. Una de las tendencias que Fjord señala es el: “lujo para todos”. Cómo la disrupción de la tecnología ha hecho que servicios elitistas comiencen a universalizarse. ¿El lujo dejará de ser lujo en cinco o 10 años?

R. No sé cuándo. Pero es algo que va a pasar. Los servicios son los que están democratizando el lujo. Sigue habiendo un objeto, pero el intermediario, el servicio, es la clave. Las limusinas son aún grandes y negras y las conduce un hombre de uniforme negro. Pero es Uber la que permite que contactes con él. Más importante aún es el software que permite a los trabajadores organizarse y estar allí donde hay necesidad. Eso es lo que está bajando los costes y permitiendo que los lujos de antes se conviertan en algo para todos.

P. Pero esto tiene consecuencias. Las compañías que se basan en transmitir la idea de lujo, en tecnología Apple es un ejemplo, van a tener que cambiar su modelo de negocio si lo exclusivo deja de serlo. La industria del automóvil también, con el coche autotripulado. Hasta los medios de comunicación, que le dan más importancia a reseñar hardware que software, cambiarán.

R. Sí. Y es verdad que los periódicos apenas reseñan software y se centran en los dispositivos. La industria del automóvil ya lo está asumiendo. Ya no frenan el desarrollo del coche autotripulado. Por ejemplo, BMW ha lanzado un servicio radical, DriveNow: no tienes que comprarte un BMW para poder conducirlo, los conductores comparten el mismo vehículo y lo usan solo para un desplazamiento concreto.

Creo que lo que está pasando en la industria del automóvil es lo más interesante de todo. Lo más divertido que he vivido en los últimos meses me ocurrió en Bruselas. El día antes de llegar, habían prohibido Uber. Jamás he estado en una ciudad con peores taxistas.

P. El paradigma del Internet de las cosas (IoT), obliga a un nuevo lenguaje visual para reconocer estos objetos conectados. ¿Cuáles son los desafíos?

R. Descubrirlos es una de las razones por las que hemos incluido la realidad virtual como tendencia de Fjord para 2016. Hubo mucho debate sobre si hacerlo o no. Estuve al límite de no incluirla porque no sabemos aún cómo va funcionar, aunque 2016 parece que será el año de lo virtual. Me animé a hacerlo porque creo que con la realidad virtual y aumentada, y la intersección entre ambas, surgen preguntas apasionantes de diseño. ¿Cómo vamos a señalar que un objeto o un lugar tienen una dimensión digital? Sabemos que una persona tiene una capa digital porque lleva un móvil. ¿Pero cómo sé que esta mesa es digital, parte del IoT? Necesitamos una señal. Y ahí entran la realidad virtual y la aumentada, para señalarlos qué objeto pertenece al mundo online. El problema es que tiene que ser un lenguaje visual universal. Y las marcas competirán por su propio estándar.

P. Tres tendencias de Fjord se conectan entre sí: las apps declinan, los usuarios y las marcas comparten micromomentos y la necesidad de reducir la cantidad de opciones. ¿Cómo van a cambiar los servicios y capacidades de nuestro smartphone?

R. Creo que un desafío interesante para cualquier gran compañía digital ahora mismo es la paradoja de la invisibilidad. Las cosas que antes eran visibles se vuelven invisibles, los pagos, por ejemplo. Y lo contrario, lo invisible se hace visible, por ejemplo, de dónde viene el taxi al que he llamado. Una forma inteligente de gestionarlo, para una compañía, es pensar en dos preguntas: ¿Qué tengo invisible que siendo visible mejora la experiencia de mis usuarios? Y viceversa. Creo que es un gran punto de partida.

"Uno de los mayores fracasos de la industria móvil es el sistema de búsqueda de aplicaciones. Es basura".

Ejemplos. Si conoces los detalles de mis finanzas, muéstrame lo interesante en un sumario, pero no me des lo superfluo. Y esto es un cambio en cómo tratan sus datos las empresas. Acumulan información muy interesante que el cliente querría conocer. Así que tienen que mostrársela. Otro ejemplo. En el futuro, deberíamos de ser capaces de tener un automóvil que nos diga exactamente en qué gasolinera y manguera debemos de repostar de acuerdo a los flujos de tráfico y precio del combustible.

Pero todas estas comodidades son servicios, no apps. No tengo que entrar en la store y buscar la mejor app para encontrar gasolineras. Es algo que se me tiene que ofrecer de manera invisible, automática. Uno de los mayores fracasos de la industria móvil es el sistema de búsqueda de aplicaciones. Es basura. Ni Google, ni Apple han logrado resolver este problema. Es un problema tremendo también para las startups, es casi imposible ser visible. Es el gran problema a resolver para los smartphones.