El Growth Hacker, pieza clave para el posicionamiento
TRIBUNA

El Growth Hacker, pieza clave para el posicionamiento

La economía digital se mueve a velocidad de vértigo. La novedad de hoy no lo será ya tanto el mes que viene y, al año siguiente, probablemente una nueva startup haya ocupado tu lugar si no has sabido posicionarla adecuadamente y hacerla crecer en tiempo récord. De los casos más exitosos se ocupará RETINA, el foro iberoamericano de transformación digital de EL PAÍS que se celebra del 10 al 11 de mayo en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Puedes comprar tus entradas para el evento aquí.

Conseguir esa notoriedad mediática, hacer de la viralidad un objetivo diario, aumentar exponencialmente los usuarios de la web en el menor tiempo posible y que estos se traduzcan en conversiones son algunas de las misiones del Growth Hacker, el nuevo director de orquesta sin cuya presencia el proyecto desafinará.

El Growth Hacking es el nuevo marketing aplicado a la economía digital. Se nutre del pensamiento analítico, la experimentación, las métricas web y de redes sociales y, por supuesto, de la creatividad de sus profesionales. Desde las campañas publicitarias tradicionales se ha pasado a las alternativas innovadoras y de bajo coste. La inversión en este caso no consiste en grandes presupuestos publicitarios sino en tiempo, experimentación, creatividad y perseverancia. Pero cuanto más rápido mejor.

Como tantas grandes ideas, el Growth Hacking surgió de una necesidad. La de los propios emprendedores que querían crecer rápidamente pero no disponían del músculo financiero para llevar a cabo campañas de marketing tradicionales. Para contrarrestarlo desarrollaron técnicas que les permitieran conseguir adquirir clientes de la forma más rápida y económica posible pero sin descuidar un fundamento básico, que el producto o servicio resuelva una verdadera necesidad del consumidor. Con este punto de partida, se trata de fijar unos objetivos de marketing y experimentar con las nuevas técnicas y herramientas y medir continuamente los progresos hasta dar con la fórmula óptima para adquirir y retener clientes.

El fin último del Growth Hacking es poder escalar un negocio, multiplicar los beneficios en poco tiempo sin incurrir en grandes gastos más allá de la inversión inicial. Para Anita Newton, asesora de marketing de StartUps, el objetivo “es convertir tu negocio en una máquina de adquirir clientes”. Para ello, “la medición adecuada de los resultados mediante herramientas analíticas es un elemento crítico para conocer si las técnicas de growth hacking están teniendo éxito”. Y para llevarlas a cabo, según Newton, “es vital dejar de pensar como un responsable de marketing tradicional y hacerlo  como un científico de datos, utilizando la experimentación estructurada para saber que técnicas y herramientas están funcionado para crecer”.

Esta metodología de la experimentación estructurada sigue unos pasos. Primero, se identifica una mejora que se quiere conseguir. Después se crea una hipótesis y, posteriormente, se lleva a cabo el experimento. Si este proceso prueba que ha mejorado nuestro negocio podrá ser adoptado. Si no, habrá que probar con otra fórmula y comprobar de nuevo si funciona. Al final se trata del acierto y error aplicado a la economía digital. Sin las técnicas ejecutadas por algunos de los mejores profesionales en los últimos años, muchas reunidas en este paper de Giancarlo Falconi, no hubiera sido posible el éxito de empresas como Uber, Spotify o AirBnB.

En su día a día los growth hackers deben hacer trabajo de campo y experimentar sin pausa: pruebas A/B de ensayo y error, destripar la analítica hasta dar con el acorde adecuado del comportamiento del consumidor, hacer del SEO su banda sonora diaria, todo ello para conseguir optimizar el marketing al menor coste posible. De su eficacia en tocar las teclas adecuadas dependerá en gran medida que pueda emitirse una bella melodía, la del éxito de la startup.